La Reserva Federal (Fed) mantuvo, como se preveía, la pausa en los tipos de interés acordada en la reunión del pasado enero, tras tres recortes consecutivos en la parte final del 2025. La tasa sigue en el rango del 3,5% al 3,75%.
Además, el surgimiento de la presión inflacionaria con la guerra de Irán, el encarecimiento del petróleo y el repunte de los precios, y a pesar del claro debilitamiento del mercado laboral, parece factible que no considerarán un cambio de postura hasta septiembre o incluso octubre. Esto es lo que se espera aunque tome el mando el nominado Kevin Warsh, a la espera de que el Senado los ratifique, un economista muy favorable a los recortes. Si hubo una mayoría que apostó por solo una rebaja en este 2026, hubo hasta un participante que se posicionó con un incremento para el próximo año.
A pesar .de esta perspectiva, el comunicado observó que la actividad económica se ha estado expandiendo a un ritmo sólido, aunque las contrataciones son bajas y la inflación sigue elevada
En la revisión de sus proyecciones, el PIB sube al 2,4% para el 2026 frente al 2,3% del pasado diciembre. El paro continúa al 2,4% y la inflación se situaría en el 2,7%, tres décimas más que el augurio previo.
La decisión de mantener las tasas, reforzada por la incertidumbre del ataque a la República Islámica, una vez más no se produjo por unanimidad. Stephen Mira, nombrado por el presidente Donald Trump, votó a favor de recortar de inmediato un cuarto de punto, Los otros dos colocados por Trump (Christopher Waller y Michelle Bowman), se sumaron a la mayoría.
Jerome Powell empezó a despedirse de la presidencia de la Reserva Federal (Fed) puesto que solo le queda una reunió más antes de que acabe su mandato en mayo. Y lo hizo sin dejarse amedrentar por las reiteradas amenazas de Trump, quien pretende tapar las deficiencias de su política económica con la excusa de la perseverancia del banco central de Estados Unidos a hacer un recorte masivo de los tipos.
Esta decisión se tomó sabiendo que iba a provocar “la furia” del presidente Trump, que hace unos días, ya en marcha el conflicto bélico en Oriente Medio, remarcó que la Reserva Federal debería celebrar “una reunión especial” para pegar un tijeretazo profundo al precio del dinero.
También atacó al juez que maniató a su administración en su intento de actuar por la vía penal contra Powell. “¿Cómo es posible que este absolutamente terrible presidente de la Reserva Federal, Jerome ‘demasiado tarde’ Powell, ni siquiera pueda ser investigado?”.
Ese tribunal consideró que el gobierno carecía de pruebas sobre cualquier negligencia en el incremento de la reforma de la sede de la Reserva Federal o que su máximo dirigente mintiera en una comparecencia en el Congreso. Más bien avaló la tesis de que Trump sol perseguía una represalia porque Powell defendió la independencia de la Fed frente al acoso de la Casa Blanca.
Una cosa se evidenció en esta reunión de dos días de marzo. El delicado equilibrio de la Fed se está volviendo más difícil. Estaba cantado que el banco central no tocaría su tasa de interés de referencia. Mientras los responsables de la política monetaria se enfrentan a crecientes señales de un mercado laboral en desaceleración, la guerra en Irán ejerce más presión al alza sobre los precios. Esto dejaba a los gobernadores atrapados entre objetivos contrapuestos: fomentar la contratación y, en paralelo, contener la inflación.
En su última reunión a finales de enero, el comité de la Reserva Federal mostró indicios de que el mercado laboral se estaba estabilizando. Pero ese panorama optimista se vio empañado por el último informe del Departamento de Trabajo, publicado este marzo, en el que se indicó que en febrero se entró en terreno negativo al perderse 92.000 y el índice de desempleo aumentó ligeramente hasta el 4,4%.
Las cifras de creación de empleo de diciembre y enero también se revisaron a la baja. Esto significa que la economía prácticamente no ha añadido empleos en los últimos seis meses.
Los dirigentes del banco central ya estaban divididos sobre si priorizar la inflación persistente o el empleo débil. Ahora, “la guerra aumenta tanto el riesgo de que eventualmente se necesiten recortes de tasas más tempranos para abordar el debilitamiento del mercado laboral, como el riesgo de que una trayectoria de inflación más alta retrase esos recortes”, escribieron los analistas de Goldman Sachs.
Ante el peligro inflacionario, los economistas del Deutsche Bank se expresaron de una mantera todavía más clara: “¿Podría la Fed subir los tipos de interés en el 2026?”.
“Con un recorte en abril prácticamente descartado, la capacidad de Powell para guiar a los mercados depende de hasta qué punto estos perciban sus comentarios como representativos del consenso del comité y no de sus propias opiniones”, señalaron analistas del Bank of America en una nota. “Incluso dejando de lado esta limitación, Powell tendrá mucho trabajo por delante”, añadieron de casa a su etapa final.


Hace 3 horas
1







English (US) ·