La saturación del 88% de la red de distribución de electricidad no es solo un problema para la instalación de industrias o centros de datos, sino también para resolver el déficit de vivienda en importantes núcleos de población. Según el informe sobre la situación económica de España presentado este lunes por BBVA Research, cinco provincias españolas no tienen capacidad suficiente para conectar a la red las viviendas que se necesitan, entre las que destacan Madrid y Valencia.
Este análisis forma parte de un trabajo más amplio sobre el momento económico de España en el que BBVA Research confía en que la crisis de Irán sea de corta duración y trabaja con un escenario de 75 dólares por barril en el segundo trimestre de este año, lo que no impedirá que la inflación repunte al 4% en torno a abril o mayo para acabar el año en torno al 2,9%. El efecto sobre el PIB será negativo, por ahora en dos décimas.
Sobre la relación entre el déficit de vivienda y la capacidad de la red eléctrica para conectar nuevos hogares con una potencia cada uno de 5 kilovatios (kW), el centro de estudio del BBVA avisa de que la Comunidad de Madrid necesita casi 120.000 residencias nuevas, pero apenas puede enganchar 40.000. Es el caso más llamativo junto a la provincia de Valencia, que requiere 60.000 hogares y que solo podría construir unos 35.000.
Barcelona sortea este “cuello de botella”
“Barcelona en cambio tiene una capacidad relativamente elevada y no es un cuello de botella”, ha comentado Jorge Sicilia, economista jefe y director BBVA Research, al comentar el hallazgo. La situación también es aceptable en Girona, donde se pueden conectar unas 65.000 viviendas, suficientes para resolver un déficit algo inferior a 20.000, mientras que en Tarragona la relación es parecida.
En cambio, en Alicante y Murcia no queda margen de red más que para menos de 20.000 viviendas, cuando las necesidades oscilan entre 40.000 y 60.000 unidades. A Coruña completa el grupo de provincias sin conexión eléctrica suficiente.
Previsión de subidas de precios este año del 10% pese a la guerra y la inflación
En su informe de coyuntura, BBVA Research pronostica que ni la guerra en Irán ni la previsible inflación impedirán que el precio de la vivienda siga subiendo “con fuerza”. “El desequilibrio entre creación de hogares y oferta de vivienda nueva podría superar las 700.000 unidades en 2027”, avisa Rafael Doménech, Responsable de Análisis Económico de BBVA Research. Persisten los problemas estructurales relacionados con la falta de suelo o de mano de obra, así que este año los precios subirán en torno al 10,2% y el que viene, cerca del 6,8%.
Sobre los efectos de la guerra, BBVA Research tenía pensado elevar sus previsiones de crecimiento para España, que se mantienen ahora. La inflación promedio, indica, aumentará en tres décimas si se cumple la hipótesis de que el conflicto dure poco. “Nuestro escenario es de una duración de semanas y no de meses”, y sitúa el precio del barril a finales de año en torno a los 70 dólares.
Un repunte de precios al 3,5% en marzo
Miguel Cardoso, economista jefe para España en BBVA Research, también cree que ya en marzo, debido al encarecimiento de los combustibles, la inflación podría repuntar al 3,5%. “Se está transmitiendo a la gasolina y el diésel, sin que por el momento se aprecien variaciones relevantes en la electricidad”.
Sicilia considera que aún “es pronto” para que el BCE adopte una decisión encaminada a subir los tipos de interés y no ve necesario activar a nivel europeo por ahora ninguna medida en los mercados mayoristas de electricidad al estilo de la excepción ibérica, encaminada a impedir que la subida del gas se traslade al recibo de la luz.
Las medidas del Gobierno, desde su punto de vista, deben calibrar “el coste fiscal” en caso de ser generalizadas y su efecto temporal. “El peligro es que acaben siendo permanentes”, avisa.
Otra de las estimaciones de BBVA Research tiene que ver con el impacto del conflicto sobre el turismo. Su previsión es que España pueda verse beneficiada del menor movimiento en Oriente Medio y que el consumo de los no residentes aumente en dos puntos porcentuales, lo que implicaría una décima más de crecimiento del PIB.

Redactor de la sección de Economía y Empresas de La Vanguardia. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión

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