La banca pugna por liberar 280.000 millones en Europa del colchón anticrisis

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Los bancos ya tienen definida su primera gran propuesta para simplificar los colchones y las estructuras de capital aplicados en Europa tras la crisis financiera de hace tres lustros. Su petición se presenta este miércoles y es la más exhaustiva desde Bruselas adoptase su último giro en busca de fórmulas de mayor competitividad.

El objetivo, aseguran los bancos, es acabar con ineficiencias y solapamientos provocados por la regulación. Con las reformas que proponen, sería posible liberar unos 281.000 millones de euros de sus balances, en forma de Cet1, esto es, del capital de buena calidad que deben tener reservado. La medida, argumentan, les permitiría destinar 2,8 billones a la concesión de créditos.

La propuesta ha sido elaborada por la Asociación de Mercados Financieros Europeos (AFME), de la que forman parte el Santander, BBVA, CaixaBank o el operador de la bolsa española, BME. Su tesis es que la reducción de las exigencias regulatorias permitirá reducir en 62 puntos básicos el coste de capital de la banca, lo que a su vez animaría la financiación.

Siete capas de colchones solapados y hasta 86 requisitos

Según la propuesta, el actual marco de capital bancario en la UE incluye siete capas de reservas de capital, también conocidas como buffer o colchones, que se solapan y que pueden imponer hasta 86 requisitos a los bancos transfronterizos.

El planteamiento de los bancos es muy técnico, pero incide de forma especial en el conocido como Pilar 1 establecido en los acuerdos de Basilea, en el que se recogen los requisitos mínimos de capital para cubrir los costes de crédito, mercado y operaciones. Allí detectan las duplicidades en aspectos como las políticas anticíclicas, los riesgos sistémicos o el estrés bancario.

En lo referido a la absorción de pérdidas, reclaman reformar el MREL, el Requerimiento Mínimo de Fondos Propios y Pasivos Admisibles, y sustituirlo por una combinación de dos estándares globales conocidos como TLAC (Capacidad Total de Absorción de Pérdidas) y TLOF (Pasivos Totales y Fondos Propios).

El Cet1 se mantiene como gran referente para medir la solvencia

Son elementos técnicos en los que, sin embargo, seguiría funcionando el elemento de medida clave desde la crisis financiera, el Cet1, que cuantifica la cantidad de recursos de buena calidad en relación con los activos del banco. En sus exigencias a los bancos, el BCE hace énfasis sobre todo a esta variable.

Los cálculos de los bancos son que, con esta simplificación, las entidades sistémicas a nivel mundial reducirían en 28 puntos básicos su coste de capital, frente a 51 puntos en el caso de las sistémicas y los 132 en las menos significativas.

“En la última década Europa ha creado unos de los marcos regulatorios bancarios más robustos del mundo” y “las reformas introducidas tras la crisis financiera global han fortalecido de forma significativa la resiliencia del sistema bancario”, afirma Adam Farkas, director general de AFME.

Sin embargo, señala el propio Farkas, “mientras la preservación de esta resiliencia debe seguir siendo un objetivo central, está cada vez más claro que Europa debe asegurarse de que sus normas siguen siendo eficientes, coherentes y ajustadas al propósito de un entorno económico de rápida evolución”.

Propuesta de Bruselas para simplificar y ganar competitividad

La propuesta de los bancos no se hace en el vacío. A mediados de febrero, la Comisión Europea lanzó una consulta a los bancos para recabar propuestas sobre cómo apoyar la financiación en la UE, simplificar la regulación y mejorar la eficacia. La comisaria de Servicios Financieros, Maria Luís Albuquerque, ha indicado que “resiliencia debe ir de la mano de la competitividad”, en busca de un sector bancario “más dinámico y competitivo”. Para este año, Bruselas prevé elaborar un informe con medidas concretas.

La asociación de los bancos considera que en los últimos años se ha producido una acumulación de colchones de capital, requerimientos de supervisores y reglas de resolución. “Mientras que cada componente por separado puede servir a un objetivo legitimado, el conjunto del sistema se ha hecho crecientemente complejo”, lo que desde su punto de vista eleva las ineficiencias y los costes.

“Un marco más claro reduciría los costes de financiación de los bancos y fortalecería su capacidad para respaldar el crédito a la economía europea”, argumenta Caroline Liesegang, directora general de Gestión de Capital y Riesgos de AFME.

Iñaki De las Heras

Redactor de la sección de Economía y Empresas de La Vanguardia. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión

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