Ir a por lana y salir trasquilado

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Ay, ¡la carne!, cuan lejana está del verbo. La misma distancia que entre el predicar y el dar trigo. Los presupuestos son imprescindibles, vitales, perentorios, se nos dice durante semanas. ¡El bienestar! ¡Los millones! ¡La estabilidad! ¡El progreso! Una narrativa de vida o muerte. Si los tumban, preparémonos para todos los escenarios. Descubrimos luego que no, que no es para tanto. Que las mismas cuentas que servían para darle la vuelta al país como un calcetín son aplazables, soslayables; y que ya se verá en el futuro si tan urgentes y necesarias. Y que el único escenario para el que debíamos estar preparados es la marcha atrás presidencial. Una cosa y la contraria.

Salvador Illa, en la reunión celebrada a principios de año con Oriol Junqueras e reúne con el presidente de ERC, Oriol Junqueras, para anunciar el acuerdo de la financiación autonómica.

Salvador Illa, en la reunión celebrada a principios de año con Oriol Junqueras e reúne con el presidente de ERC, Oriol Junqueras, para anunciar el acuerdo de la financiación autonómica.David Zorrakino - Europa Press / Europa Press

¡Tranquilos! Que esto lo arreglamos con un suplemento de crédito mañana mismo. Establezcamos un paralelismo: usted está muy enfermo, casi moribundo, según los médicos que le auscultan. Pero le prescriben un ibuprofeno. ¿Y nada más? ¡No lo desestime! Es un ibuprofeno mágico. Su composición viene avalada por las fuerzas de progreso y garantiza la estabilidad y la normalidad institucional.

Sin subterfugios y sin literatura: a Salvador Illa le han tocado esta vez la cara. Y bien tocada. Cansado del ahora sí, ahora no, de Oriol Junqueras; se atrevió a ir a por lana y ha acabado trasquilado. Illa ha devaluado en el empeño parte de su credibilidad, que es lo que sucede cuando un farol queda expuesto a la vista del respetable. A la par, ha evidenciado la debilidad de su proyecto, secuestrado por intereses que de momento no pueden conciliarse: los del PSOE y los del socio republicano.

Se abre un periodo de prórroga. Patada adelante y a seguir. Como muestra de estabilidad y normalidad institucional, el mantra que acompaña discursivamente todas las decisiones de Salvador Illa, resulta poco creíble. Retirar un presupuesto pocas horas antes de que el Parlament se pronuncie sobre su tramitación remite más bien a su contrario: inestabilidad e improvisación. El mismo argumento sirve para la supuesta normalidad institucional.

Se abre un periodo de prórroga. Patada adelante y a seguir

Socialistas y republicanos han ganado tiempo para su propio provecho. A ver cómo esquivan el despropósito inicial de condicionar la investidura de Salvador Illa al cumplimiento de algo que no está en sus manos, sino en las de Pedro Sánchez, como es el caso de la recaudación del IRPF. Junqueras dice ahora que eso es “muy importante”, no un “sine qua non”, al tiempo que invita a Salvador Illa a ser creativo y plantear alternativas seductoras e ilusionantes.

El presidente de ERC remite pues también a la improvisación, al ir tirando. Pues no está ERC para tirar cohetes y precipitar escenarios. No al menos mientras el propio Junqueras siga pendiente de su amnistía y pueda por fin quitarse la espina de ser cabeza de lista en las autonómicas.

Podríamos escoger el camino contrario. Quitarle hierro e importancia al asunto. A fin de cuentas, Pedro Sánchez no aprobará un solo presupuesto en toda la legislatura. El mundo está en llamas, los líderes mundiales se manejan mejor con los pies que con la cabeza y la inflación amenaza de nuevo nuestros bolsillos. Así las cosas, ¿qué más da unos presupuestos autonómicos de más o de menos? La respuesta a esta tentación de banalizar lo sucedido la ha dado el propio Salvador Illa en su amarga comparecencia: por responsabilidad. Se nos ocurre un añadido que normalmente queda en el olvido: por obligación democrática. Porqué esas son las reglas del juego. Alarguen la partida hasta el verano, ya que están en plan juguetón. Y si no, por esa misma responsabilidad que invocan, convoquen elecciones. 

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