Vox frena su ascenso y solo gana un diputado más

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Vox mejora, pero menos de lo esperado. Tras los excelentes resultados cosechados por los ultras en Extremadura y Aragón, donde dobló su representación hasta los 11 y 14 escaños respectivamente, el partido de Santiago Abascal tan solo ha logrado sumar este domingo un nuevo diputado en Castilla y León, donde se consolida como tercera fuerza autonómica con 14 representantes, pero sin superar la barrera psicológica del 20% de los votos, uno de los grandes objetivos que se habían marcado para esta cita (se quedó en el 18,9%).

Con estos resultados, el partido ultra vuelve a tener la llave del gobierno castellanoleonés, como ya sucedió en 2022, cuando pactó por primera vez la entrada en un gobierno de coalición de la mano de los populares. Sin embargo, al contrario que en Aragón o Extremadura, su modesto crecimiento de hoy no le aporta tanta fuerza para sentarse en la mesa negociadora con el partido de Alberto Núñez Feijóo, con quien ya suma tres frentes abiertos para formar gobierno. En todos ellos, sus exigencias pasan porque el PP aplique un “cambio de rumbo” en sus políticas, entre las que suele citar el rechazo a la inmigración, acabar con el Pacto Verde y el tratado de Mercosur, una rebaja de impuestos o suprimir el gasto en políticas de igualdad, que definen como “de ideología de género”.

Abascal quiera hablar con el PP de “medidas concretas, con plazos y garantías de cumplimiento”

Como en citas anteriores, Abascal se ha echado la campaña voxista a la espalda, con visitas a más de 50 pueblos de la comunidad en dos semanas, además de las grandes ciudades. Mientras que el resto de partidos optaron por una campaña muy centrada en los problemas del territorio, Abascal replicó la misma estrategia de convocatorias previas que tan buenos resultados le había dado, con un discurso centrado en los ataques al bipartidismo –la “mafia” del PSOE y la “estafa” del PP, suele decir– y en el rechazo a la inmigración, a la que acusan, sin datos que lo respalden, del aumento de la criminalidad o de la saturación de los servicios sociales.

Además, en esta ocasión podría haber jugado en su contra su apoyo a la guerra del presidente estadounidense Donald Trump contra Irán, que ha encarecido la vida del sector primario –clave en este territorio–, o las sacudidas internas que vive su partido, con pugnas abiertas con el todavía portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, o su exlíder en Murcia, José Ángel Antelo.

Tras conocer los resultados, Abascal se ha felicitado por ser la tercera vez “en poco tiempo” que su partido crece en unas elecciones autonómicas y haber obtenido “el mejor resultado electoral” de su historia en una cita con las urnas. El ultranacionalista ha recalcado que es “urgente” ir a lo “importante”, con tres regiones del país que esperan “un cambio de rumbo”. Sobre esas negociaciones con los populares, no ha aclarado si piensan pedir entrar a formar parte de los Ejecutivos –“no nos pregunten por los sillones”, dijo- y se ha limitado a señalar que su interés pasa por hablar de “medidas concretas, con plazos y garantías de cumplimiento”.

Ha sido un discurso muy similar al del candidato de Vox en la comunidad, Carlos Pollán, que ha asegurado que van a “influir de forma determinante” en las políticas que se apliquen en la comunidad, pero sin desvelar cómo. “Algunos tendrán prisa por repartirse los sillones, pero nosotros por cambiar las cosas”, ha añadido el último presidente de las Cortes regionales.

Ismael Arana

Corresponsal en Aragón desde enero de 2023. Antes, periodista en la región Asia-Pacífico con base en Hong Kong (2014-2022) Licenciado en Periodismo y en Derecho

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