Frenazo en seco al ascenso de Vox. El partido ultra, que consiguió duplicar sus escaños en las elecciones de Extremadura y Aragón, solo tendrá un procurador más en las nuevas Cortes castellano y leonesas, pasando de 13 a 14. Se queda así lejos de los 17 escaños que le atribuían las encuestas y no consigue superar el listón del 20% de los sufragios, quedándose en un 18,9%, poco más de un punto por encima del porcentaje que obtuvo hace cuatro años.
El pinchazo de la formación de Santiago Abascal es más visible debido a que tanto el PP como el PSOE han conseguido un aumento mayor, dos escaños cada uno. Su único consuelo es que ha sacado un procurador por Soria, la única provincia por la que no tenía representación hasta ahora. Abascal planteó esta cita con las urnas como unas primarias para medir la relación de fuerzas entre las dos partidos que se diputan el espacio de la derecha, PP y Vox, y el resultado es que el presidente castellanoleonés ha aumentado en un escaño la ventaja que tenía sobre el grupo ultra, aunque se queda lejos de la mayoría absoluta y dependerá de este para gobernar.
En una intervención por videoconferencia desde la sede central del partido en Madrid, Abascal ha subrayado que Vox ha crecido en votos, porcentaje y escaños en las tres últimas citas con las urnas y ha obtenido su mejor resultado en una elecciones autonómicas. “No hay techo para Vox”, ha proclamado, desmintiendo lo que los resultados sugieren.
Abascal ha entrado inmediatamente en materia y ha asegurado que tres regiones —Extremadura, Aragón y Castilla y León— “esperan urgentemente un cambio de rumbo y puedo garantizar que lo van a tener”, dando por hecho un acuerdo con el PP en las tres comunidades. El líder de Vox ha pedido que no se le pregunte por “los sillones”, en alusión al reparto de cargos, y ha asegurado que negociará “medida a medida, con plazos y garantía de cumplimiento”, priorizando así la imposición de su programa sobre la entrada en los gobiernos.
También el candidato de Vox, Carlos Pollán, ha preferido ver el vaso medio lleno. Arropado por cargos regionales de su partido y algunas figuras nacionales, como el diputado por Valladolid y tesorero, Pablo Sáez, y la presidenta del partido en Madrid, Isabel Pérez Moñino, Pollán ha destacado que su partido ha ganado en votos –obtuvo 214.668 en 2022 y ahora supera los 230.000— y ha asegurado que “la ola del sentido común es imparable”, aludiendo al lema de la campaña autonómica de Vox. Pollán, que ha empezado felicitando a Mañueco por su victorial, no ha anticipado cuáles serán sus exigencias para investirle, pero ha subrayado que “Vox va a influir de manera determinante en las políticas que se apliquen en Castilla y León a partir de hoy”.
Al contrario que el PP y el PSOE, que ha celebrado su noche electoral en las capitales de las que son originarios sus candidatos, Salamanca por Alfonso Fernández Mañueco y Soria por Carlos Martínez, Vox ha elegido la capital autonómica, Valladolid, a pesar de que Pollán se presenta por León. Ha repetido en el mismo hotel donde hace cuatro años Abascal dijo a su entonces joven promesa Juan García-Gallardo que se le estaba “poniendo cara de vicepresidente” de la Junta, un puesto que ocuparía durante dos años, hasta la espantada de julio de 2024. Esta vez, sin embargo, el líder nacional de Vox ha preferido quedarse en Madrid, como ya hizo en la noche electoral de los comicios de Extremadura y Aragón.
La tercera cita electoral consecutiva en menos de tres meses era una prueba para comprobar cuál es el techo electoral de Vox. Tras lograr el 16,9% de los sufragios en Extremadura y el 17,8% en Aragón, la formación ultra partía en Castilla y León del 17,6% que obtuvo en 2022, lo que planteaba el reto de elevar sustancialmente este listón. La tarea se complicaba, porque las de Castilla y León no eran unas elecciones sino nueve, una por cada provincia, y en algunas de ellas había fuerzas localistas (como Soria Ya, Unión del Pueblo Leonés o Por Ávila) con fuerte implantación territorial que también contaban en el reparto de escaños. Las encuestas le daban en torno al 20%, un pronóstico que no se ha cumplido.
Abascal no se ha cansado de repetir durante la campaña que en esta región no existía “ningún riesgo de que gobierne la izquierda”, ni en sus ensoñaciones más optimistas podría el socialista Carlos Martínez armar una mayoría suficiente para presidir la Junta. Por eso, alegaba, carecían de sentido las apelaciones del PP al voto útil. A su juicio, lo que se decidía en las urnas no era si iba a gobernar Fernández Mañueco, sino cuánto dependería de Vox.
Una vez despejada la incógnita, Abascal se enfrenta a la urgente tarea de llegar a un pacto con el PP en Extremadura, Aragón y Castilla y León y decidir si vuelve a entrar en los gobiernos autonómicos o los apoya desde fuera. La decisión, que se ha venido demorando para que no influyera en las sucesivas citas electorales, ya no se puede postergar más. Tras haber votado en dos ocasiones contra la investidura de la extremeña María Guardiola, los pasados días 4 y 6 de marzo, el plazo para llegar a un acuerdo concluye el 4 de mayo si no se quieren repetir las elecciones. Fuentes del partido ultra reconocen que una repetición electoral podría tener un coste muy alto, ya que el PP le acusaría de que, lejos de suponer una alternativa al PSOE, el voto a Vox solo sirve para bloquear la posibilidad de un gobierno de derechas y eso podría pasarles factura cuando los ciudadanos acudan a las urnas, a mediados de junio en Andalucía y el año próximo en toda España, si no hay disolución anticipada de las Cortes.
En el multitudinario mitin con el que cerró la campaña, el pasado viernes en la plaza Zorrilla de Valladolid, Abascal aseguró que, a partir de este lunes, plantearía al PP “una negociación muy seria y muy contundente, medida a medida, con garantías y con plazos, porque nos han demostrado que no son fiar. Pero no tengáis ninguna duda de que vamos a tender la mano”, añadió. “Yo os prometo que esa alternativa [al PSOE] se va a construir”, enfatizó, intentando despejar los recelos de quienes temen que las exigencias de la ultraderecha acaben por beneficiar a la izquierda .
En clave interna, las elecciones de este domingo se planteaban como un plebiscito sobre el liderazgo de Abascal, ya que la campaña ha estado marcada por la purga de algunas de las figuras más conocidas del partido, como el todavía portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, o su exdirigente en Murcia, José Ángel Antelo. Al igual que en Extremadura y Aragón, el líder de Vox ha sido la figura indiscutible de la campaña de su formación, relegando en un segundo plano a su candidato Pollán y recorriendo 64 localidades de la región en un maratón incansable.

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