Los drones rusos son noctámbulos. Los militares ucranios que les hacen frente calculan que en torno al 80% de la actividad de estos aparatos kamikazes tiene lugar por la noche. Por eso, no es nada frecuente una mañana como la vivida este lunes en la capital, Kiev. Las defensas antiaéreas locales han tratado de hacer frente durante aproximadamente hora y media a la amenaza del Kremlin. El ataque ha tenido lugar hasta bien entrada la mañana, al menos hasta pasadas las 9.30, según ha sido testigo el enviado especial de EL PAÍS.
El estruendo de los disparos de las baterías ubicadas en lugares estratégicos de la urbe ha pillado a cientos de miles de ciudadanos empezando la semana. Mientras las trazadas de humo blanco llenaban el cielo azul, a pie de calle, la gente avanzaba casi sin inmutarse, asumiendo que es normal que los rusos traten de alterar su vida cotidiana después de más de cuatro años de gran invasión.
Apenas unos cuantos giraban el cuello hacia arriba sin perder el paso. La mayoría seguían avanzado por la acera como ajenos al ataque hacia sus lugares de trabajo o a realizar sus quehaceres diarios. Los menores que estaban ya en sus centros escolares han sido trasladados a los refugios que hay en la mayoría de instalaciones educativas. Las bocas de metro han acogido también a otros que preferían ponerse a cubierto ante un posible impacto.
Al menos uno ha tenido lugar en pleno centro de Kiev, en la simbólica Maidán (plaza en ucranio), escenario de las revoluciones populares. El propio alcalde de la capital, Vitali Klitschko, alertaba de ello mientras recomendaba a la población ponerse a resguardo en los refugios.
Las imágenes publicadas en redes sociales muestran lo que aparentemente son los restos ardiendo de un dron junto a la columna que representa el monumento a la Independencia. Los drones han golpeado en otros barrios de la urbe, según ha confirmado el alcalde. Se han producido pequeños incendios pero, por el momento, no se ha informado de víctimas.
Entre las últimas horas del domingo y la mañana del lunes, las Fuerzas de Seguridad han detectado 211 drones de largo alcance disparados por los rusos desde su territorio y desde la ocupada península de Crimea. Casi la mitad corresponden al modelo de aparato iraní Shahed. De todos ellos ellos, 194 han podido ser interceptados, según ha informado el mando de las Fuerzas Aéreas.
En las tareas de defensa han participado las tropas encargadas del empleo de misiles antiaéreos, las unidades de guerra electrónica y los sistemas no tripulados, así como los grupos móviles de las Fuerzas de Defensa, según detalla el ejército en un comunicado. En total, ha habido una veintena de impactos. La mitad de ellos corresponden a restos de aparatos interceptados en el aire.
Para que los drones rusos lleguen a la capital han de pasar previamente un tupido entramado de defensas del ejército local formado por la aviación, las baterías y los cada vez más perfeccionados drones interceptores.

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