"Juanito era todo corazón, se enfrentaba a los compañeros que celebraban los atentados de ETA"

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Estadio Santiago Bernabéu. Uno de los grandes templos del fútbol mundial. Un recinto mágico donde los milagros balompédicos ya no sorprenden. O, al menos, no sorprenden tanto. La mística surte su efecto. El peso del escudo y de la historia, también. Allí, en el minuto 7 de cada partido sucede algo que no entiende de generaciones. Los niños preguntan, los padres explican y el estadio, por un instante, se convierte en una máquina del tiempo. El nombre que baja desde la grada no es el de una estrella contemporánea, sino el de un mito que murió hace casi 35 años, en concreto aquella fatídica madrugada del 2 de abril de 1992 en Calzada de Oropesa (Toledo): Juan Gómez González. Simplemente Juanito.

A ese eco, a ese latido que atraviesa los años, se ha aferrado el periodista y escritor Salva Martín para dar forma a Juanito: El 7 infinito, la primera biografía autorizada del exjugador del Real Madrid, publicada por Editorial Planeta. Un trabajo de más de un año de entrevistas, transcripciones y buceo en archivos inéditos que pretende, en palabras de su autor, "visitar a Juan desde la esencia".

1603-juanito-espana-belgica.jpg Juanito, durante un España-Bélgica.

"Yo nací en 1985 y, obviamente, no le vi jugar", reconoce Martín en una entrevista a Libertad Digital. "Pero iba al Bernabéu y en cada minuto 7 escuchaba el recuerdo a Juan. Veía a padres explicando a sus hijos quién era. Ahí entendí que no era un ejercicio de memoria, sino de identidad".

Un tesoro guardado durante décadas

El proyecto nace de un encuentro decisivo: el de Salva con Roberto Gómez, uno de los hijos del futbolista. Tras dedicar un capítulo a Juanito en su libro sobre remontadas históricas, la relación fue creciendo hasta que el escritor descubrió el auténtico tesoro que la familia custodiaba: documentos, fotografías, camisetas y, sobre todo, un diario inédito escrito durante el Mundial de 1982.

1603-juanito-hijos.jpeg Juanito con sus hijos, David y Roberto.

Aquel cuaderno, jamás publicado hasta ahora, ofrece una radiografía íntima del jugador durante la cita mundialista celebrada en España. "Tiene parte personal y parte analítica", explica Martín. "Es un Juan reflexivo, autocrítico, que piensa el fútbol y que piensa su vida".

La autorización familiar convierte la obra en un hito editorial. No es una recopilación de anécdotas ni un ajuste de cuentas tardío. Es la primera vez que el mito abre la puerta de su casa con todas las luces encendidas.

Más allá del cliché

Las leyendas, con el tiempo, se simplifican. Se convierten en eslóganes. A Juanito se le recuerda por el pisotón a Matthäus, por el botellazo del llamado pequeño Maracaná, por las remontadas imposibles. Pero el libro desmonta esa caricatura.

"Las leyendas tienen una cosa en contra: nos quedamos con los lugares comunes", reflexiona el autor. "Y se oscurece la persona". Por eso, el relato recupera episodios menos conocidos, como su etapa en el Burgos en plena transición política.

1603-juanito-pepe-navarro.jpeg Posando con su amigo Pepe Navarro.

Allí, en los años 70, cuando ETA aún encontraba coartadas ideológicas en ciertos ambientes, Juanito se enfrentó abiertamente a compañeros que celebraban atentados contra las fuerzas de seguridad. "Se iba para ellos y se encaraba", cuenta Martín. "No quería dar nombres, pero era el único que se plantaba". Un rasgo que define su carácter frontal, sin matices.

El corazón como centro de gravedad

Si hay una palabra que se repite en las entrevistas que Martín ha realizado a excompañeros y rivales —desde Santillana o Camacho hasta Arconada o Enrique Martín— es una: corazón. "Todos, absolutamente todos, dicen lo mismo: era todo corazón", subraya el escritor. "Su centro de gravedad estaba ahí. Para bien y para mal".

Vehemente, impulsivo, emocional. "Se equivocaba en dos segundos y se arrepentía en medio", resume. Jorge Valdano solía decir que todos los errores de Juanito caben en un minuto. El libro añade un matiz: también su capacidad de arrepentimiento era inmediata.

1603-salvamartin.jpg Salva Martín, autor del libro 'Juanito: El 7 infinito'.

Tras el famoso botellazo, compareció en Televisión Española para asumir su culpa sin rodeos. Más tarde acudió a una escuela infantil para explicar a los niños que aquello era el ejemplo de lo que no debía hacerse. En tiempos de excusas prefabricadas y comunicados ambiguos, aquel gesto suena casi revolucionario.

De El Sadar a los Sanfermines

Otra de las escenas que rescata la biografía tiene como escenario El Sadar. En la temporada 82-83, en un ambiente hostil, le lanzaron al campo un cerdo con el número 7 a la espalda. El estadio coreaba su nombre entre insultos.

Pero fuera del terreno de juego la historia era distinta. Años después, Juanito visitó los Sanfermines invitado por Enrique Martín. La misma afición que le había silbado le pedía fotos y autógrafos. "Dentro del campo no entendía amigos", explica Martín. "Fuera era todo corazón".

1603-juanito-portada-libro.jpg Portada del libro de Salva Martín.

Esa dualidad explica su conexión única con la grada madridista. Nunca necesitó besar el escudo. "Decía que la camiseta era la única adrenalina que necesitaba". Y le creían.

El ausente más presente

El 2 de abril de 1992, regresando de ver un partido europeo del Madrid ante el Torino de su amigo Rafa Martín Vázquez, la carretera se cruzó en su destino. Desde entonces, su figura se agrandó hasta convertirse en símbolo. "No es tan importante ser bueno como ser recordado", escribe Martín en el libro. Pero el caso es que Juanito fue ambas cosas, bueno y recordado. Quizá no lidera estadísticas históricas, pero sí la memoria emocional del club.

En el bar Lancaster, frente al Bernabéu, cuentan que aquel día previo al partido caminó hasta el estadio como un rey entre su pueblo. Ya retirado, seguía siendo uno más. Su muerte lo convirtió en el "ausente más presente" del coliseo blanco.

Cada minuto siete es una confirmación de que el legado no entiende de calendarios. En un club que ha tenido a Di Stéfano, Cristiano o Benzema, Juanito representa algo distinto: la mística de la remontada, la fe irracional, el orgullo herido que nunca se rinde.

‘Parir’ un libro con un hijo en brazos

Para Salva Martín, éste es su tercer libro tras La pelota sí se mancha y el dedicado a la Historia de las míticas remontadas del Real Madrid. Pero el joven autor reconoce que éste ha sido el libro más exigente que ha parido. "Lo he escrito con un niño recién nacido. Mi hijo tiene 15 meses, así que ya te puedes imaginar que ha sido una locura", confiesa a LD.

1603-roberto-gomez.jpg Roberto Gómez, uno de los dos hijos de Juanito.

Ahora quiere dejar que la obra respire, que encuentre su sitio en las presentaciones y en las manos de los lectores. "Es lo mínimo que se merecía Juan", afirma.

Porque Juanito: El 7 infinito es mucho más que una biografía. Trasciende incluso lo que es la primera biografía autorizada de un genio como fue Juan Gómez. Es una reivindicación del futbolista que encarnó la esencia del Real Madrid sin necesidad de proclamarla. Un hombre que filtraba la vida por el corazón y que pagó por ello, pero que jamás dejó de ir de frente.

Y mientras el Bernabéu siga rugiendo en el minuto 7, mientras un padre le susurre a su hijo quién fue aquel 7 eterno, Juanito seguirá siendo infinito.

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