Íñigo Onieva, junto a Mabel Hospitality, la firma de Manuel Campos Guallar y Cristiano Ronaldo, ha puesto en marcha Vega Private Members Club, un club privado que aspira a redefinir la forma de socializar y hacer negocios en la capital y está situado en el número 88 de la calle Lagasca, pleno corazón de la Milla de Oro de Madrid. El proyecto tiene como referente el espíritu de los grandes clubs londinenses y neoyorquinos, pero con un giro muy madrileño: un espacio donde la privacidad es ley, los móviles y las fotos estarán restringidos, y donde ocio, gastronomía, networking y cultura convivirán bajo el mismo techo.
El local de 1.000 metros cuadrados, actualmente en obras, ocupa el antiguo espacio de la diseñadora Elena Benarroch y ha sido transformado por Lázaro Rosa-Violán, responsable también del diseño de Casa Salesas, el restaurante que Onieva abrió hace un año. El objetivo es crear una atmósfera elegante y cálida en la que el lujo sea más una sensación que un decorado.
El empresario se encuentra en plena promoción de su nuevo proyecto, aunque sus declaraciones al periódico El Mundo le han valido un buen número de críticas por su tono "racista". El citado periódico titula así su charla con el marido de Tamara Falcó: "Una mañana en Vega, el club privado de Íñigo Onieva: 'No queremos que se convierta en un club de latinoamericanos'".
Al tratarse de un club privado, los miembros deben cumplir una serie de requisitos: desde su profesión, visión de vida hasta la nacionalidad. En este sentido, sus responsables tienen intención de darle prioridad al socio local, estimando un 40% de socios extranjeros. "No queremos que esto se convierta en el club de los latinoamericanos tampoco. Queremos que haya un equilibrio entre la comunidad local y la internacional", relata Onieva. El protagonista compartió la entrevista en su perfil de Instagram, aunque el titular de El Mundo se centraba en el concepto de mantener una estabilidad entre clientes nacionales e internacionales, sin mencionar al público latinoamericano en la capital.
Según Onieva, "es un titular que se ha sacado de contexto, no era la intención del medio, simplemente ha sido una mala interpretación". Tranquilo ante la situación, el empresario aclaró después que Vega "es una comunidad equilibrada a nivel de nacionalidades, a nivel de industrias, a nivel de género, lo que se busca es el equilibrio y la comunidad latina es más que bienvenida".
Membresías
El proceso para convertirse en socio es tan exclusivo como el concepto del club. La membresía más codiciada, la de fundadores, solo puede conseguirse por invitación y requiere un pago único de 15.000 euros. Ofrece acceso vitalicio, reservas prioritarias y experiencias diseñadas a medida.
Para quienes buscan algo más sencillo, la membresía local cuesta 2.400 euros al año más una cuota inicial de 2.000. Los menores de 35 años disfrutan de tarifas reducidas: 1.500 euros anuales y 1.000 de inscripción. También existe una modalidad para parejas con una cuota anual de 2.000 euros. Todas permiten financiación trimestral o mensual el primer año, eso sí, con recargos del 15% y 20%, respectivamente.

Hace 3 días
3







English (US) ·