El FC Barcelona se impuso al Sevilla por 5-2 en el Camp Nou en un partido marcado por la polémica arbitral en torno a dos penaltis señalados en la primera mitad. Ambas acciones, provocadas por João Cancelo y transformadas por Raphinha, condicionaron el desarrollo del encuentro y abrieron un intenso debate sobre la interpretación de las jugadas.
El conjunto azulgrana encarriló el partido en apenas veinte minutos gracias a estas dos decisiones arbitrales que permitieron a Raphinha adelantar a su equipo desde los once metros por partida doble. El brasileño, que acabaría firmando un triplete, fue uno de los protagonistas de la noche en un encuentro que también dejó el regreso de Gavi tras seis meses de baja por lesión.
El primer penalti: contacto mínimo y debate
La primera jugada polémica llegó apenas nueve minutos después del inicio del partido. João Cancelo recibió el balón dentro del área y se internó en busca de portería. En su carrera hacia el balón, el portugués cayó tras un contacto con Djibril Sow.
El colegiado Martínez Munuera no dudó en señalar el punto de penalti sin acudir a la revisión del VAR, una decisión que generó dudas por la aparente levedad del contacto entre ambos jugadores. En la repetición se puede ver que el contacto del muslo del jugador sevillista con Cancelo provoca el tropiezo del lateral azulgrana cuando este avanzaba en carrera.
Pero, ¿es suficiente el contacto como para pitar penalti? Depende de la interpretación del árbitro… Esta acción es una zancadilla similar a la denominada "zancadilla francesa", un tipo de contacto que puede provocar que el jugador pierda el equilibrio, aunque también puede interpretarse como contacto insuficiente.
La segunda acción y la intervención del VAR
La polémica continuó apenas diez minutos después con una segunda jugada dentro del área sevillista. De nuevo Cancelo fue el protagonista de la acción ofensiva. El portugués consiguió superar a Carmona y el defensor acabó en el suelo durante la jugada.
Con el balón en disputa, el esférico impactó en la mano de Carmona, que permanecía apoyada en el césped mientras trataba de defender la acción. En un primer momento, el árbitro dejó seguir el juego, pero tras la intervención del VAR decidió revisar la jugada en el monitor.
Después de analizar la acción, Martínez Munuera terminó señalando el segundo penalti del partido. La decisión también generó debate, ya que el reglamento contempla que una mano apoyada en el suelo puede no ser sancionable en determinadas circunstancias.
Sin embargo, en esta ocasión el árbitro consideró que el jugador sevillista mantenía la mano extendida mientras trataba de jugar el balón sin retirar el brazo, lo que motivó finalmente la señalización de la pena máxima. Raphinha volvió a encargarse del lanzamiento y no falló, firmando su segundo gol de la noche desde los once metros.
El partido se abre tras el descanso
El Barcelona aprovechó la ventaja adquirida en los primeros minutos para dominar el resto de la primera parte. Dani Olmo amplió la diferencia en el marcador tras culminar una jugada colectiva con un remate de cabeza que superó al guardameta Vlachodimos. El Sevilla logró reaccionar antes del descanso con el gol de Oso tras un centro de Juanlu, reduciendo momentáneamente la distancia en el marcador.
En la segunda mitad el partido mantuvo su ritmo ofensivo. Raphinha completó su triplete y Cancelo, protagonista en las acciones de los penaltis, también encontró su recompensa con un gol. El Sevilla trató de mantenerse en el encuentro, aunque el marcador terminó ampliándose hasta el 5-2 final tras un tanto de Sow en el tiempo añadido.
Más allá del resultado, el encuentro dejó como principal foco de debate las dos acciones señaladas como penalti en los primeros minutos. Ambas jugadas condicionaron el desarrollo del partido y marcaron el ritmo de un duelo que el Barcelona terminó resolviendo con claridad.

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