La noche del sábado prometía ser una de esas citas que quedan grabadas en la retina de los aficionados al baloncesto. En un duelo de titanes, los Lakers de Luka Doncic y LeBron James lograron tumbar a los vigentes contendientes, los Denver Nuggets de Nikola Jokic, en un final de infarto (127-125). Sin embargo, lo que comenzó como una gesta heroica del ex del Real Madrid ha terminado bajo la sombra de la sospecha tras el último comunicado oficial de la NBA.
La épica se ha transformado en polémica. Según el informe arbitral de los últimos dos minutos (Last Two Minute Report), la victoria de los de púrpura y oro se cimentó sobre un error técnico de los colegiados que cambió el destino del encuentro.
El milagro de Austin Reaves que no debió ser
Para entender la magnitud del fallo, hay que remontarse al último suspiro del tiempo reglamentario. Con apenas 5,4 segundos en el reloj, los Nuggets mandaban en el marcador por tres puntos (115-118). Fue entonces cuando los árbitros señalaron una falta sobre Austin Reaves que lo mandó a la línea de tiros libres.
Lo que siguió fue una exhibición de pillería y precisión: Reaves anotó el primero y falló a propósito el segundo con un tiro perfecto que rebotó en el aro. Él mismo atrapó su propio rebote y encestó sobre la bocina para forzar una prórroga inesperada. Sin embargo, el informe citado por la ESPN es demoledor: la falta inicial sobre Reaves nunca existió. El defensor, Spencer Jones, le quitó el balón limpiamente. Lo que debió ser un robo legal y posesión para Denver acabó siendo el salvavidas de unos Lakers que estaban contra las cuerdas.
Doncic sentencia en el tiempo extra
Con la prórroga ya en marcha —un tiempo extra que, según el reglamento aplicado correctamente, nunca debió suceder—, apareció la figura de Luka Doncic. Con el marcador empatado a 125 y la presión asfixiante de la defensa de Denver, los Lakers entregaron el balón a su estrella eslovena para la última posesión.
A falta de solo 0,5 segundos, Doncic ejecutó un tiro en suspensión hacia atrás, su ya legendario step-back, para anotar sobre la bocina y sellar el 127-125 definitivo. Luka cerró una hoja de servicios estratosférica: 30 puntos, 13 asistencias y 11 rebotes. Fue el colofón perfecto a un partido donde Reaves (32 puntos) y LeBron James (17 puntos) también brillaron, contrarrestando el triple-doble de un Nikola Jokic, que firmó 24 puntos, 16 rebotes y 14 asistencias.
El amargo reconocimiento de la NBA
A pesar de la brillantez individual de los jugadores, la liga ha reconocido que el arbitraje privó a los Nuggets de una victoria legítima en el tiempo reglamentario. El informe confirma que Jones realizó un robo limpio y que la bola se dirigía fuera de los límites de la pista, lo que habría devuelto la posesión a Denver o agotado el tiempo.
El deporte, como la vida misma, está sujeto al error humano. Pero en una liga tan hiperanalizada como la NBA, que la propia organización admita un fallo de tal calibre en los segundos finales deja un sabor agridulce. Los Lakers suman una victoria vital en su casillero, y Doncic añade otro game-winner a su colección, pero la pregunta queda en el aire: ¿habría ganado Denver si los colegiados no hubieran pitado aquella falta inexistente?
Para Jamal Murray, que tuvo una noche aciaga con un 1 de 14 en tiros de campo, y para el resto de los Nuggets, el reconocimiento de la NBA es un consuelo insuficiente. La épica se queda en Los Ángeles, pero la razón, según los despachos, viaja de vuelta a Denver.

Hace 3 horas
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