El encuentro que inauguró la jornada 28 de LaLiga EA Sports dejó un sabor agridulce para los aficionados locales en el Estadio de Mendizorroza. El partido, marcado por la lluvia y la falta de fluidez en el juego, terminó con un empate a uno que no satisface completamente las aspiraciones de ninguno de los dos conjuntos. El equipo vitoriano vio cómo se le escapaba un triunfo vital en los instantes finales tras un certero disparo que enmudeció las gradas.
Durante los primeros compases del choque, el aburrimiento fue la nota predominante. La primera media hora transcurrió con un juego espeso y carente de profundidad. Tan solo las acometidas de Lucas Boyé lograron despertar cierto interés en los espectadores, destacando un lanzamiento de falta directa desde la frontal del área que la barrera visitante logró despejar. Por su parte, el dominio de la posesión por parte del cuadro castellonense resultaba totalmente estéril. Esta inoperancia se pagó cara en el minuto 40, cuando una internada de Pablo Ibáñez por la banda derecha desequilibró a la defensa. Su centro raso provocó una serie de infortunios: el guardameta Luiz Júnior no logró atajar el esférico, Toni Martínez aprovechó para conectar un taconazo y el balón terminó golpeando en la cabeza de Rafa Marín antes de cruzar la línea de gol, suponiendo el 1-0.
Antes de que el colegiado señalara el túnel de vestuarios, el Submarino Amarillo tuvo en sus botas la igualada. Santi Comesaña dispuso de una doble oportunidad a bocajarro que el portero Antonio Sivera logró neutralizar con gran acierto. En el rechace posterior, el atacante marfileño perdonó enviando el balón por encima del larguero. Tras la reanudación, el guion cambió ligeramente y los visitantes comenzaron a generar mayor sensación de peligro, impulsados por las apariciones de Georges Mikautadze en el frente de ataque.
Bajo unas condiciones meteorológicas cada vez más adversas, la tensión fue en aumento. En el minuto 84, un saque de banda estuvo a punto de convertirse en el empate cuando Ville Koski peinó el balón hacia su propia portería, estrellándose dramáticamente en el poste. Ante esta situación, el técnico local intentó modificar el ritmo del encuentro mediante sustituciones, pero sus jugadores no lograron sentenciar a través de los contragolpes. Esta falta de contundencia pasó factura en el tiempo de descuento. Nicolas Pépé, que ya había avisado previamente, se redimió de sus errores sacándose de la chistera un soberbio zurdazo que se coló por la escuadra, estableciendo el empate definitivo.
El reparto de puntos deja a los pupilos de Marcelino García Toral con 55 puntos en la clasificación, manteniendo una intensa pugna por los puestos europeos, aunque acechados de cerca por sus perseguidores inmediatos. Por otro lado, la escuadra vasca se queda con 28 puntos, una cifra que les impide respirar con tranquilidad y les mantiene peligrosamente cerca de la zona de descenso en este tramo crucial de la temporada.

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