Laporta, Rijkaard, Guardiola y Flick

Hace 1 día 4

Hoy será un gran día. La dimensión institucional del Futbol Club Barcelona volverá a lucir con toda la fuerza de unas elecciones democráticas. En la entidad deportiva más importante del mundo, somos los socios y socias los que elegimos al presidente. Y hoy toca renovar o no nuestra confianza en Joan Laporta. Yo lo tengo muy claro. Víctor Font ha cometido el error de plantear las elecciones como un examen a la gestión de Laporta y su junta. Es un error porque es muy difícil negar la evidencia de que el club está mucho mejor que hace cinco años. Y lo es todavía más porque esta estrategia te condena al papel a un poco destartalado de no querer, ya no digo agradecer, sino, como mínimo, reconocer. No me entretendré en la mejora de la situación económica, porque ya hay organismos independientes que lo avalan. Tampoco en la estrictamente institucional, ni en la social. Pero sí en la mejora de la situación deportiva, más que notable, del primer equipo.

En este mundo tan hipercompetitivo que es el fútbol de élite, Laporta ha conseguido, por tercera vez, lo más difícil. Con Flick, después de Rijkaard y Guardiola, ha vuelto a hacer un equipo que cada semana tengo muchísimas ganas de ver jugar. Porque juegan muy bien, lo hacen con una apuesta de juego atrevida, repleta de gente muy joven y de la casa, que sienten los colores tan intensamente como yo mismo.

Ha vuelto a hacer un equipo que cada semana tengo muchísimas ganas de ver jugar

Es decir, por tercera vez en muy poco tiempo, Laporta ha conseguido que mi idea de lo que es o puede ser el fútbol, de lo que es o puede ser el Barça, de lo que es o puede ser Catalunya, esté perfectamente representada encima de un terreno de juego. Y eso, que te sientas representado por un grupo de futbolistas, que los colores de tu club te vuelvan a hacer sentir orgulloso, es muy, muy, muy difícil. Lo sé, y lo remarco con tozudez, porque ya tengo 54 años de edad, y la mayoría de mi vida como barcelonista no ha sido así. Las políticas deportivas erráticas, los fichajes absurdos, el menosprecio de los jugadores formados en la Masia, el desprecio por el estilo de juego que mejor nos representa, el victimismo y el uso instrumental de la catalanidad han sido la norma, más que la excepción.

Hoy votaré a Joan Laporta porque en el ideario futbolístico, con el acierto de Hansi Flick en el banquillo, Deco en la dirección deportiva y la Masia en el césped, ha sido nuevamente fiel al legado de Johan Cruyff. Y lo haré contento porque sé que, para defender todo eso, que es mucho más frágil de lo que parece y de lo que quieren hacer que parezca, siempre hemos podido contar con él y podremos seguir contando: es quien mejor lo entiende y sabe contra quién y contra qué hay que plantar cara. Mirad, sino, quién tiene siempre en contra. A quién pone nervioso, a quién exaspera. No encontraréis mejor indicador.

Caricatura de Joan Laporta 

Caricatura de Joan Laporta KAP
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