Actualizado Viernes, 13 marzo 2026 - 23:58
La econom?a global est? hoy capturada por el ladrillo. Tanto que el valor acumulado de bienes inmuebles equivale a m?s de 25 veces la capitalizaci?n conjunta de gigantes como Apple, Microsoft y Nvidia, lo que le ha convertido en el mayor dep?sito de riqueza del planeta... pero tambi?n en una "pir?mide especulativa", un sistema que no produce un valor real, sino que se sustenta reciclando el dinero de los nuevos participantes para mantener las ganancias de quienes ya poseen activos. Este es el escenario que presenta Javier Gil (Madrid, 1985) en su libro Generaci?n inquilina: Un nuevo paradigma de vivienda para acabar con la desigualdad (Capital Swing, 2026).
Para evitar que esta gran "burbuja" colapse, los gobiernos han implementado una "planificaci?n rentista", donde las administraciones p?blicas dejan de ser actores pasivos para intervenir en favor de los mercados financieros, en lugar de priorizar la inversi?n productiva o el bienestar social. Gil, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Cient?ficas (CSIC) y doctor en Sociolog?a por la UNED, reflexiona en una entrevista con EL MUNDO sobre los efectos de esta intervenci?n, tanto en la estabilidad democr?ctica como en el bienestar de la ciudadan?a.
Si el Estado usa recursos p?blicos para evitar que la "burbuja" pinche, ?c?mo afecta esto a la estabilidad de la democracia?El problema es que la intervenci?n directa del Estado es la principal o una de las principales causas de esta crisis de vivienda. En el fondo, sus efectos provocan desafecci?n hacia los valores democr?ticos y la sociedad. Vemos que es una crisis generada pol?ticamente porque esta estabilidad financiera solo funciona a trav?s de la creaci?n de liquidez continua de los bancos centrales y una deuda estatal cada vez mayor, pero se trata de una intervenci?n que no est? generando bienestar para la poblaci?n. Es una de las contradicciones centrales de la sociedad: el Estado no se est? encargando de ayudar a la poblaci?n, sino que su intervenci?n genera todo lo contrario.Entonces, ?qu? papel juega la narrativa de la escasez de oferta?La narrativa de la escasez lo que busca es favorecer la especulaci?n. Es el discurso dominante de los especuladores porque, primero tienes un terreno que no vale nada y, de repente, se hace urbanizable y ya vale much?simo dinero. A la par de eso, esta narrativa hace que haya que construir m?s y entran en juego las promotoras, que van a ganar mucho dinero, y los bancos, que van a financiar esa operaci?n. Es una narrativa que hace que muchos actores ganen dinero, pero la cuesti?n es que no siempre la crisis de vivienda y la subida de los precios responde a una situaci?n de escasez. Por lo tanto, lo que yo planteo es que hay que determinar en qu? lugares est? esa escasez que causa la subida de los precios.?Y en el caso espa?ol?Analizando los datos de Espa?a, en general, la crisis no es por la escasez, sino por una demanda no residencial de vivienda, una demanda especulativa. Aun as?, en los sitios donde s? falta oferta, es necesario construir, pero sin dejar esa tarea en manos de especuladores. Estos son quienes m?s subir?n los precios y no solucionar?n el problema, aunque sean los que m?s pueden pagar por el suelo. Por eso, tiene que haber una regulaci?n y, de hecho, el Estado s? tiene que intervenir para que se garantice que la construcci?n va a ser de vivienda asequible. Ahora mismo lo estamos viendo en los nuevos desarrollos al sureste de Madrid, donde se est?n construyendo miles de viviendas y sac?ndolas al mercado con precios de medio mill?n de euros en zonas donde no hay ni centro de salud ni colegios. Cabe preguntarse: ?c?mo en medio de la nada puedes construir vivienda nueva y miles de ellas valen medio mill?n de euros por dos habitaciones? ?Qui?n puede pagar eso? Eso no soluciona el problema de la vivienda, solo genera que haya mucho beneficio para el sector inmobiliario y atraiga m?s inversi?n, pero siempre buscando una rentabilidad muy alta.
Javier Gil, autor del libro 'Generaci?n Inquilina'.Javier Barbancho

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