El veredicto de las urnas en Castilla y León dejó dos lecturas que ayudan a explicar la recomposición del espacio político autonómico. El colapso total de la izquierda alternativa y el estancamiento –con matices– de los partidos regionalistas que en la última década habían capitalizado el descontento territorial.
En lo que se refiere al espacio a la izquierda del PSOE, el panorama es, como reconocen fuentes nacionales, “desolador”. Cero escaños. Ni Izquierda Unida, en la que se integró Sumar, ni Podemos lograron representación en las Cortes autonómicas. Ambas candidaturas competían por el único procurador que la coalición Unidas Podemos obtuvo en 2022, pero el resultado final ha sido un fracaso doble.
La división no solo fraccionó el espacio electoral que comparten, sino que lo evaporó borrándolo del mapa por el voto útil a los socialistas y la incapacidad de tender puentes que su electorado castigó sin miramientos.
El desenlace de Castilla y León confirma una tendencia que se arrastra desde hace tiempo. Tras la efímera unidad alcanzada en torno a las elecciones generales de 2023, la izquierda alternativa no ha hecho más que encadenar retrocesos en los distintos territorios en los que se han celebrado elecciones.

El golpe es especialmente duro para Podemos, que sufrió un retroceso generalizado (0,74% del voto) que el propio partido calificó anoche de “nefasto”. La formación morada perdió apoyo en todas las capitales de provincia, un dato particularmente revelador para un proyecto político que históricamente había encontrado en el voto urbano su principal reserva electoral.
Su candidato, Miguel Ángel Llamas, no buscó excusas y reconoció públicamente que había sido “un error no haber conseguido la unidad de las izquierdas” en una sola candidatura.
Menos autocrítica llegó desde la candidatura de IU-Sumar. Su cabeza de lista, Juan Gascón, atribuyó el mal resultado a que el Partido Socialista Obrero Español logró “captar el voto útil por el miedo a la extrema derecha”. Pese a obtener un pírrico 2,2% del voto, defendió el desempeño de su candidatura en algunas provincias, como Valladolid, donde aseguró que se quedaron cerca de obtener procurador y por delante de Podemos. Un balance que vuelve a reflejar hasta qué punto ambas formaciones siguen midiendo sus resultados en comparación mutua incluso en un escenario de retroceso compartido.
La división y el voto útil al PSOE evaporan la representación de la izquierda alternativa en Castilla y León
El balance vuelve a alimentar el debate interno sobre la necesidad de cambios profundos tanto en la arquitectura de las alianzas como en los liderazgos. En el entorno de Sumar ya se trabaja desde hace semanas en reforzar el espacio estrechando los lazos con Más Madrid y Comunes y recomponiendo puentes con otras fuerzas. Pero Podemos sigue sin descolgar el teléfono a pesar de que uno de los obstáculos esgrimidos hasta ahora, la presencia de Yolanda Díaz, ya no lo es tras la renuncia de la vicepresidenta segunda a encabezar una futura candidatura en las próximas elecciones generales.
El otro eje que dejó la noche electoral fue el de los partidos regionalistas. Aquellas plataformas provinciales que vivieron un auge mediático y electoral tras irrumpir en 2019 mantienen presencia en el mapa autonómico, aunque con signos de estancamiento.
Las candidaturas de Por Ávila (un procurador) y Unión del Pueblo Leonés (tres escaños) lograron repetir los resultados de 2022 y tanto el abulense Pedro Pascual como la leonesa Alicia Gallego conservarán su representación en las Cortes en un contexto de reforzamiento del bipartidismo.
Distinto fue el caso de Soria ¡Ya!. La plataforma encabezada por José Ángel Ceña perdió dos de sus tres procuradores retrocediendo en la provincia donde había protagonizado uno de los fenómenos electorales más llamativos de los últimos años. Parte de esa pérdida la explican por el llamado “efecto Carlos Martínez”. El alcalde de la capital soriana, tras casi dos décadas al frente del Ayuntamiento, dio el salto a la política autonómica para liderar la candidatura del Partido Socialista Obrero Español en la comunidad. Y su empuje ha reordenado el voto progresista en la provincia.
En conjunto, los regionalistas parecen haber alcanzado un techo electoral tras varios años de expansión. Aunque representan sensibilidades ideológicas diversas, todas estas plataformas compiten por un mismo terreno: el voto del descontento territorial. Un espacio en el que también pugna Vox, cada vez más presente entre ese electorado y con mayor capacidad para disputarlo desde su creciente implantación nacional.

Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro

Hace 11 horas
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