El Ejército de Israel ha vuelto a tomar la iniciativa este domingo en su lucha contra el entramado terrorista de Hezbolá. A través de un comunicado urgente, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) —como hacen siempre que van a iniciar un bombardeo en un intento de minimizar las bajas civiles, igual que hicieron en Gaza— han ordenado la evacuación inmediata de varios sectores del Dahye, el suburbio del sur de Beirut que sirve como bastión histórico y centro de mando de la milicia terrorista chií financiada por el régimen de Irán.
La advertencia, difundida por el portavoz en lengua árabe de las FDI, Avichay Adraee, ha sido tajante al señalar que las operaciones son inminentes. Las zonas afectadas incluyen puntos calientes de la infraestructura de la organización terrorista, como Haret Hreik, Al Ghabiri y Burj Al Brajna. "Se están poniendo en riesgo ustedes mismos y sus vidas; por lo tanto, evacúen el área inmediatamente", reza el comunicado, que deja claro que el objetivo es neutralizar instalaciones y equipos de combate ocultos en zonas residenciales, no atacar a la población civil.
"Las Fuerzas de Defensa de Israel no dudarán en atacar a cualquiera que esté cerca de elementos, instalaciones o equipos de combate de Hezbolá", afirma el comunicado militar, que insta a los vecinos a "no regresar a estos vecindarios hasta nuevo aviso", insisten una y otra vez, en una práctica habitual del ejército de Israel que le diferencia radicalmente de la forma de actuar no sólo de los terroristas de Hezbolá o de Hamás —siendo la masacre del 7 de octubre un exponente de la crueldad sin límites hacia civiles indefensos, muy especialmente mujeres y ancianos, no sólo ese día, sino los dos años posteriores—, sino de sus financiadores, el régimen de los ayatolas, que bombardea áreas residenciales de Israel con el objetivo claro de asesinar a civiles.
Ofensiva total para limpiar el sur del Líbano
Esta ofensiva en Beirut coincide con las informaciones que apuntan a un cambio de escala en el conflicto. Según ha filtrado el portal Axios, el Gobierno de Benjamin Netanyahu estaría ultimando los detalles de una "invasión masiva" por tierra. El objetivo estratégico es claro: la limpieza total de la zona al sur del río Litani para expulsar de allí a los comandos de Hezbolá y garantizar, de una vez por todas, la seguridad de los ciudadanos israelíes del norte del país.
De confirmarse, estaríamos ante la operación terrestre de mayor envergadura desde la guerra de 2006 —segunda guerra entre Israel y Líbano—. Israel busca así desmantelar la capacidad operativa de un grupo terrorista que ha convertido el sur del Líbano en una plataforma de lanzamiento de misiles contra su territorio y contra ciudadanos indefensos.
Conflicto reactivado por la agresión de Hezbolá
Cabe recordar que la actual escalada se desencadenó el pasado 2 de marzo, cuando Hezbolá —siguiendo los dictados de Teherán— lanzó un ataque masivo contra el norte de Israel.
Desde entonces, la ofensiva aérea de las FDI ha sido quirúrgica pero contundente, acumulando ya un balance de más de 800 bajas en las filas y entornos de la organización terrorista proiraní.
Mientras la presión militar aumenta, la situación humanitaria en el Líbano refleja el coste de haber permitido que un grupo terrorista actúe como un "Estado dentro del Estado". Según la OIM —Organización Internacional para las Migraciones—, cerca de un millón de personas se han visto desplazadas por un conflicto que Israel considera vital para su supervivencia nacional frente a la amenaza de los proxies de Irán.

Hace 23 horas
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