
A partir del próximo 8 de mayo, los mensajes en Instagram dejarán de estar cifrados de extremo a extremo, una tecnología criptográfica que garantiza que sólo el emisor y el receptor del mensaje pueden acceder a su contenido. De ese día en adelante, empleados de Meta e incluso funcionarios gubernamentales, podrían acceder al contenido de las comunicaciones entre los usuarios.
La desaparición de la encriptación de mensajes en Instagram no ha sido un anuncio de Meta, sino que ha aparecido entre los contenidos del servicio de ayuda de la plataforma. “Los mensajes cifrados de extremo a extremo en Instagram dejarán de admitirse después del 8 de mayo de 2026. Si tienes chats que se ven afectados por este cambio, verás instrucciones sobre cómo puedes descargar contenido multimedia o mensajes que quieras conservar”, señala la compañía.
La supresión de la encriptación de extremo a extremo se produce en un contexto de presiones gubernamentales por la gran cantidad de material de abuso sexual infantil detectado en internet. La compañía podrá ahora supervisar los mensajes directos y las llamadas en busca de contenidos de acoso y captación de menores con fines sexuales.
El control del material de abuso infantil (CSAM, por sus siglas en inglés) es uno de los problemas más difíciles de resolver para las tecnológicas. Hace cinco años, Apple anunció un programa para intentar controlar la pornografía infantil en iCloud, pero tuvo que retirarlo después de que grupos de defensa de las libertades le acusaran de escanear y espiar las imágenes privadas y de abrir una puerta trasera al control de lo que hacen los usuarios.
La compañía de Cupertino alegó que su sistema no escaneaba imágenes, sino que comparaba claves alfanuméricas que tienen las fotografías de una base de datos de conocida pornografía infantil que le suministraba el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC) y otras entidades americanas de protección de menores.
Paradójicamente, hace dos semanas, el estado de Virginia Occidental, en Estados Unidos, demandó a Apple por presuntamente permitir la distribución de pornografía infantil en iCloud. El fiscal general de Virginia Occidental, J.B. McCuskey, afirmó que la plataforma de Apple se usa “como vehículo para distribuir y guardar material de abuso sexual infantil” y que durante años ha decidido “no hacer nada al respecto”.

Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1996. Ha cubierto las áreas de Política, Deportes y Comunicación. Especializado en tecnología. Autor del libro 'Bicicletas para la mente' (Península)

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