El PSOE mejora sus resultados: suma otros dos escaños y retiene más del 30% del voto

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“En esta primera baza no tenemos cartas, en la segunda todas”, advirtió anoche el candidato del PSOE, Carlos Martínez, apostando por una falta de acuerdo para la investidura de Alfonso Fernández Mañueco que llevaría a una repetición electoral en Castilla y León. “Hemos estado justitos, pero mucho me temo que nos vamos a volver a ver dentro de poco”, auguró, tras celebrar “unos buenos resultados”. “No estoy contento”, admitió no obstante. “Nos daban por amortizados, y no lo estábamos”, se felicitó.

Ya casi con el 40% del escrutinio, apenas una hora después del cierre de los colegios electorales, llegó la sorpresa: el PSOE sumaba 29 procuradores, uno más de los conseguidos en el 2022. Y media hora después, con el 60% del escrutinio, incluso alcanzó los 30 escaños. Gobernar era imposible, siempre lo fue ante la mayoría absoluta indiscutible del PP y Vox, pero los socialistas acariciaron la posibilidad no solo de salvar los muebles, sino incluso de mejorar sus resultados, pese a la derrota electoral. Y así fue. “Nos hemos quedado a poco, pero no hemos llegado al final”, reconoció el candidato del PSOE.

A la tercera, no obstante, tampoco fue la vencida. Pese a que esta vez mejoraron las expectativas y no hubo debacle electoral, tras los batacazos en Extremadura y Aragón, Castilla y León se sumó anoche al vía crucis electoral del PSOE con el que Alberto Núñez Feijóo busca empedrar su camino hacia la Moncloa. La próxima cita con las urnas autonómicas será en Andalucía, mientras Pedro Sánchez, si no hay cambio de guion, mantiene el objetivo de agotar la legislatura y convocar las generales para julio del 2027.

Carlos Martínez no conocía hasta ahora la derrota electoral, ya que es alcalde de Soria desde el año 2007, con cinco mandatos consecutivos y cuatro de ellos con mayoría absoluta. Durante la campaña, y también anoche, advirtió que no le gusta perder “ni al futbolín”. Y pese a que el PP gobierna en Castilla y León de manera ininterrumpida desde 1987 –hace ya la friolera de 39 años–, el PSOE mantenía en esta comunidad un porcentaje de voto consolidado superior al 30%, lo que permitía a los estrategas de esta federación socialista acariciar la idea de volver a ser la primera fuerza política en las urnas, al menos en número de votos, frente a Mañueco, como ya ocurrió en el 2019 con Luis Tudanca como candidato. No pudo ser, pero el PSOE retuvo más del 30% del voto, y sumó dos escaños más. En un ciclo electoral tan adverso para el PSOE, el resultado fue recibido casi como un triunfo.

En Ferraz atribuyeron la mejora de los resultados a la mayor movilización del voto de la izquierda, y su apelación al voto útil –ni IU-Sumar ni Podemos lograron representación–, sobre todo durante la última semana de campaña. Y no solo por el “no a la guerra” de Irán, que también, sino por el deterioro de la sanidad pública del que acusan a Mañueco. Además del propio Pedro Sánchez –que protagonizó mítines en Ponferrada, Burgos, Soria y Valladolid–, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero volvió a hacer campaña en su tierra, con un efecto movilizador.

PSOE volvió a cargar anoche contra el PP ante el crecimiento de Vox, en cuyas manos vuelve a quedar otra posible investidura autonómica, como en Extremadura y en Aragón. Una circunstancia que consideran que servirá para “elevar el precio” del apoyo de Vox al PP.

Juan Carlos Merino Bravo

Madrid, 1966. Redactor de La Vanguardia en Madrid desde 1997

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