En las lonjas del Mediterráneo ha empezado a aparecer un invitado inesperado. Entre los langostinos habituales —los moteados y sabrosos que protagonizan arroces y mariscadas— se está colando otro diferente: el llamado langostino café (Penaeus aztecus), una especie originaria del Atlántico noroccidental que ya se ha establecido en varias zonas del litoral español.
No se trata de una aparición repentina. Los científicos siguen su presencia desde hace más de una década. Se detectó por primera vez en el Mediterráneo en Turquía en 2009 y desde entonces su expansión ha sido gradual, avanzando por distintas zonas del mar hasta llegar a las costas españolas.
En 2022 un pescador identificó esta especie frente a Barcelona y hoy se considera plenamente asentado en lugares como el Delta del Ebro o el Mar Menor, donde comparte hábitat con el langostino mediterráneo. Y algunos pescadores aseguran haberlo visto ya incluso frente a Málaga, un dato que los investigadores están intentando confirmar con más pruebas.
Cómo es el langostino café
El langostino café pertenece al mismo grupo de crustáceos que varias especies comerciales del Mediterráneo. Su zona de distribución original se extiende desde Massachusetts hasta el Golfo de México y la península de Yucatán, donde es una especie habitual de pesca.
El langostino café tiene un color algo más claro que el langostino mediterráneo (Penaeus kerathurus), tiene menos moteado oscuro en el caparazón y es algo más pequeño. Y los que lo han probado afirman que su sabor también es diferente: la carne resulta algo más dura y menos sabrosa que la del langostino mediterráneo.
¿Supone un peligro para el langostino mediterráneo?
Por ahora no hay evidencias de que el langostino café esté desplazando al mediterráneo. Ambas especies ocupan hábitats similares —fondos fangosos y zonas cercanas a estuarios—, pero los investigadores consultados por EFEverde no han detectado una competencia directa clara.
Además, existen indicios de que sus ciclos reproductivos no coinciden en el mismo periodo. Mientras el langostino mediterráneo concentra su reproducción en primavera, algunas observaciones sugieren que el café podría hacerlo más bien hacia finales del verano y el otoño, lo que reduciría la competencia directa.
Pescarlo para controlar su expansión
Aunque a priori no parece una amenaza para las especies autóctonas, los científicos insisten en la necesidad de seguir su evolución en el ecosistema. Por el momento, la manera más eficaz de controlar su expansión es permitir su captura profesional, tal y como ya han hecho en Cataluña.
Sin embargo, la variedad autóctona sigue siendo la favorita. De hecho, según las cifras facilitadas por EFE, en lo que va de año, se han pescado unos 580 kilos de Penaeus aztecus en las costas catalanas frente a los más de 11.000 de Penaeus kerathurus.

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