Gerard Fermín
Girona
14/03/2026 16:14 Actualizado a 14/03/2026 16:53
En un día apagado de lluvia y frío, el Girona consiguió liberarse de una racha de tres partidos sin conocer la victoria gracias a un gran juego coral que estuvo acompañado por el acierto en el área contraria y un inmenso Gazzaniga. Los catalanes completaron, sino el mejor, uno de sus mejores partidos en toda la temporada.
Tras detenerse la lluvia y empezar a llenarse Montilivi en un horario propenso a sestear, los pupilos de Míchel animaron la tarde con una gran puesta en escena. Con Joel Roca como titular tras su gol ante el Levante, el regreso de Ounahi al once inicial por primera vez después de regresar de su lesión y la inclusión en el eje de la defensa de Alejandro Francés por el sancionado Vitor Reis, los gironins dominaron el partido de cabo a rabo ante un Athletic que siempre llegaba tarde en la presión y que se vio expuesto a un ritmo vertiginoso de los locales.
El gol, a diferencia de las últimas jornadas, no tardaría en llegar para un Girona voluntarioso. Daley Blind encontró a Ounahi completamente solo entre líneas y el marroquí habilitó a su derecha a Tsygankov, quien vio cómo Hugo Rincón llegaba como una bala por el carril derecho. Rincón, cedido esta temporada por el propio Athletic Club, no se lo pensó dos veces y, prácticamente sin ángulo, envió un obús con el empeine de su pierna diestra directo a la cepa del poste en un latigazo inalcanzable para Unai Simón cuando solamente habían transcurrido cinco minutos de partido.
La diversión del Girona llegaba mediante la libertad de movimientos para Arnau Martínez, Witsel situándose entre los centrales para salir el balón jugado y Ounahi campando a sus anchas acompañado por el despliegue físico de Fran Beltrán. Los de Míchel también se apoyaron en un superlativo Joel Roca, quien no dejó de insistir una y otra vez por la banda izquierda exprimiendo su velocidad ante unos sobrepasados Robert Navarro y Andoni Gorosabel. El mismo Gorosabel fue protagonista en una acción con Blind en la que el neerlandés y todo Montilivi reclamaron penalti, pero ni el árbitro ni la sala VOR consideraron que el contacto fuese suficiente como para señalar la pena máxima.
Un maravilloso pase de Beltrán con el exterior de su bota acabó generando la ocasión más clara para los gironins tras el tanto que abrió la lata. El pase del centrocampista madrileño habilitó a Witsel en el límite del área para que este prolongase la acción hacia Vanat. El ucraniano, poco ágil, se vio encimado rápidamente por Yuri Berchiche, pero aún pudo sacarse un disparo con su pierna zurda que obligó a intervenir a Unai Simón para enviar el balón a córner.
En una primera parte para enmarcar, el Girona dejó al Athletic prácticamente sin ocasiones. Obligados a una reacción, Ernesto Valverde cambió su planteamiento tras el paso por vestuarios dando entrada a Gorka Guruzeta como delantero centro y a Jesús Areso en el carril derecho con el objetivo de frenar aun desacomplejado Roca. Estuvo a nada de salirle bien la jugada al txingurri, pero Gazzaniga, providencial durante todo el segundo tiempo, se encargó de mantener a los catalanes por delante. Nada más arrancar la segunda mitad el meta argentino salvó la igualada de los bilbaínos al sacar un gran pie en un remate a bocajarro del Guruzeta cuando todo Montilivi ya veía el balón dentro.
El Girona, algo pasivo en los primeros compases tras la reanudación, se relajó demasiado y vio cómo Gazzaniga salvaría de nuevo los muebles en un remate a bocajarro de Laporte y un cabezazo de Guruzeta que obligó a volar al meta argentino.
Defendiendo en las cercanías de su propia área, los de Míchel mostraron la añorada contundencia defensiva a la que tanto apelaba el entrenador de Vallecas para después correr al espacio en un plan que les acabaría dando alas. Una rocambolesca acción en la que Echeverri no logró finalizar ante la salida en falso de Unai Simón acabó una semichilena del argentino que dejó a Ounahi con todo a su favor para transformar el 2-0 y encarrilar el duelo. La afición del Girona, completamente desatada y liberada, vivía una fiesta viendo cómo los suyos generaban peligro cada vez que se asomaban al área contraria. Y la celebración todavía iría a más al llegar el tercer y último tanto de Echeverri en el tiempo de descuento tras un pase de Tsygankov.
Montilivi permitió al Girona reencontrarse con la victoria y acabó despidiendo a los suyos saltando de euforia en la grada al ver cómo los puestos de descenso quedan ya a nueve puntos gracias a una de las mejores tardes que se le recuerdan a los gironins en este curso.

Hace 1 día
3





English (US) ·