Pese a su práctica equidistancia, a 9 puntos de Europa y a 6 de las plazas de descenso, el Girona no puede estar tranquilo (15.º, 31 puntos). El dato, pese a no ser alarmante como su patético arranque de curso, no invita al optimismo: los de Montilivi llevan tres partidos de Liga sin ganar, desde que vencieron al Barça. No supieron rematar al Alavés (2-2), ni al Celta (1-2) ni someter a un Levante menor (1-1). La visita del Athletic (10.º, 35 puntos) hoy a Montilivi (14.00 h) es clave para revertir la situación y no volver a pasar apuros para salvar la categoría.
“Necesitamos ganar para llegar a los 42 puntos y al objetivo del club: continuar en Primera un año más”, admitía Míchel Sánchez en la previa.
“A todo el mundo le está costando ganar. No sé cuando llegaremos a esa cifra. Deseo que sea lo más pronto posible, pero tenemos que luchar cada partido”, instó a sus futbolistas.
El técnico de Vallecas puso deberes a sus jugadores: en las 11 jornadas que faltan, el “objetivo es dar un paso adelante en la finalización” de las jugadas. Una invitación a solucionar la falta de “profundidad y de agresividad” que evidencia el equipo, demasiado blando, que deja esa “sensación de no hacer daño”, en palabras del vallecano.
Sobre el rival, un Athletic irregular, pero “con la mejor presión en campo rival de la Liga; es el equipo que más recupera en campo rival y junto al Barça son los dos equipos que tienen la línea más arriba, más lejos de su portería” –según Míchel–, el Girona necesita “tener un ritmo de juego muy bueno, entender los espacios y superar la presión en dos o tres toques porque si no será imposible”, receta el entrenador madrileño.


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