La dirección de Televisión Española ha tomado una decisión drástica para frenar la sangría de espectadores en su noche de los jueves. Tras apenas tres semanas de emisión, la cadena pública ha confirmado la cancelación definitiva de Al Margen de Todo, el espacio de humor y entrevistas conducido por Dani Rovira. El formato, que nació con la ambición de ofrecer una alternativa de entretenimiento blanco y sosegado, no ha logrado cumplir con las expectativas mínimas de audiencia exigidas para la principal cadena del grupo, lo que ha obligado a su retirada inmediata de la parrilla.
El propio Dani Rovira ha sido el encargado de oficializar el cierre del proyecto a través de sus canales personales, asumiendo con naturalidad que el equipo no ha sabido conectar con el gran público. Los datos respaldan la decisión de la corporación por su tendencia negativa. Tras un estreno ya discreto el pasado 26 de febrero, donde marcó un 10,1% de cuota de pantalla y 765.000 espectadores, el programa sufrió un desplome inmediato en su segunda semana, bajando al 7,7% con apenas 567.000 fieles. El pasado jueves, la emisión confirmó su agonía al estancarse en un 7,5% de share, una cifra que situaba a La 1 muy por debajo de su media diaria y lejos de los 813.000 espectadores que firmaba su competencia directa.
Esta cancelación pone de manifiesto un problema estructural mucho más profundo en la estrategia de programación de RTVE. A pesar de que La 1 vive un momento de fortaleza histórica en otras franjas —firmando en febrero de 2026 su mejor dato en 14 años con un 12,3% de media—, el horario estelar se ha convertido en un terreno baldío. El análisis de los estrenos de esta temporada arroja conclusiones demoledoras: la cadena es incapaz de retener los aceptables datos que hereda de los informativos o de La Revuelta, que habitualmente ronda el 15% de share y los 1,4 millones de espectadores.

El caso de Dani Rovira es solo el último de una lista de pinchazos estadísticos. DecoMasters, la gran apuesta por el género de la decoración, arrancó el 26 de enero con un prometedor 11,2% y 752.000 seguidores, pero el pasado 9 de marzo tocó fondo con un pírrico 7% de cuota y tan solo 460.000 espectadores. Por su parte, el concurso Trivial Pursuit no ha logrado despegar en la noche de los viernes: tras debutar con un 8,9% y un millón de espectadores, ha ido encadenando mínimos hasta hundirse esta última semana en un 6,2% con apenas 547.000 fieles, viéndose superado incluso por ofertas de cadenas secundarias.
Incluso los formatos con mayor presupuesto y rostros mediáticos sufren para alcanzar la rentabilidad social y estadística. Top Chef: Dulces y Famosos, que cuenta con concursantes de la talla de Belén Esteban, se estrenó el 15 de febrero con un frío 9,2% y 880.000 espectadores, sin lograr siquiera la barrera del millón de personas. Aunque ha experimentado ligeras subidas puntuales hasta el 10,7% (679.000 seguidores en su última emisión debido al consumo más tardío), se mantiene en una zona de riesgo que no compensa el coste de producción.
La paradoja para RTVE es evidente: ostenta el liderazgo en la madrugada (8,9%), la mañana (15%) y la tarde (11,6%), pero su prime time se desangra sistemáticamente. La audiencia actual demuestra ser extremadamente volátil, abandonando La 1 de forma masiva en cuanto termina el bloque de access. Con la caída de Dani Rovira, la cadena pública se ve obligada a una reestructuración de urgencia de su catálogo de entretenimiento para evitar que el horario de máxima audiencia termine por dinamitar este 2026.

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