La impenitente sequía de los años precedentes que ha lastrado significativamente la producción, los millones de botellas de espumosos ajenos a la DO Cava vendidos por el grupo Henkell Freixenet en los mercados DACH (Alemania, Austria y Suiza) con el pretexto de compensar la disminución de los kilos de uva por la emergencia climática, el descenso global en el consumo de vinos, la devaluación del dólar o los incrementos arancelarios de la Administración Trump, así como otras turbulencias geopolíticas y económicas, han hecho que las ventas de cava se hayan desplomado.
En 2023 se vendieron 253 millones de botellas de cava, y el año pasado se tocó fondo con 190 millones. Son 63 millones de botellas menos en dos años (de las cuales hasta 24,4 millones concentradas en el mercado alemán). Entre 2024 y el año pasado la caída se ha situado en 28 millones de botellas. En 2025 las ventas globales retrocedieron un -12,88%.

La caída en los mercados internacionales durante el año pasado ha sido sensiblemente más acusada (un -18,68%), mientras que en el mercado interior la retracción solo ha sido de un -2,48%. Durante 2025 año se exportaron un total de 113,9 millones de botellas, y en el mercado nacional se vendieron 76,1 millones de botellas. El precio medio de una botella se situó en 2025 en torno a los 11 euros.
Un notable esfuerzo de reposicionamiento
Subida del precio medio del 9,6%
Según Rafael del Rey, de la consultora independiente Del Rey AWM, “el cava está haciendo un notable esfuerzo de reposicionamiento (subida del precio medio del 9,6%) en un momento delicado para las ventas de vinos en general y de espumosos en particular”. Considera que es una estrategia loable en la búsqueda de generar más valor, pero que en 2025 no parece dar aún sus frutos. Asegura, analizando datos de la Agencia Tributaria, que se ha producido una importante caída de la facturación del 11,6%, hasta los 358,9 millones de euros.
Seguir de cerca lo que están haciendo los competidores (principalmente Francia e Italia), la evolución de las distintas subcategorías de vinos espumosos y su comportamiento en los diferentes mercados es ahora, según Rafael del Rey, “más importante que nunca”. Recuerda, así mismo, que “además del precio, hay otros elementos imprescindibles para la venta como la imagen, el sabor y la capacidad de distribución”.
En los cuatro principales mercados internacionales los descensos han sido significativos: Bélgica (-13,54%), Estados Unidos (-18,42%), Reino Unido (-11,99%) y Suecia (-13,40%). Aún más acusado ha sido el retroceso en una Francia que ocupa el sexto puesto del mercado internacional para el cava (-25,40%), en una Alemania que durante años fue el principal mercado y que ahora ha retrocedido hasta la séptima plaza (-39,93%), en Japón (-38,80%) y en Rusia (-36,38%). En cambio, las ventas en Brasil se incrementaron un 6,43%, en México un 12,17 y en Argentina, aunque la comercialización de cavas es aún muy reducida, un 172,5%.

La DO Cava generó 2.050 millones de euros de negocio en 2025 (un -10% respecto al año anterior). En valor, el cava representa en Catalunya el 90,3% del total de espumosos, y en España el 73,8%, según datos del barómetro de consumo de la empresa de investigación de mercados Circana. Ello certifica, según el presidente del Consejo Regulador, Javier Pagés, que “el consumidor avala el sello de la DO”. Catalunya lidera el consumo en España con un 33,7% del total, seguido de la Comunidad Valenciana (14,5%), Andalucía (12,6%), Madrid (7,2%) y Canarias (6,6%).
Además, el cava supone el 60% de la producción de uva con DO de Catalunya. El 70% del viñedo catalán se destina a la elaboración de Cava, que suma el 35% de las exportaciones de vino con DO a nivel estatal. Y sigue siendo el vino de España más exportado en el mundo, a más de 130 países.
2025 ha sido el año de la consolidación de la apuesta por la calidad, las largas crianzas y la zonificación del origen, lo que se ha traducido en un aumento del valor frente al volumen”

Javier Pagés
Presidente del Consejo Regulador del Cava
Javier Pagés ha querido remarcar hoy durante la presentación de los resultados en Barcelona que los segmentos de producto con mayor valor añadido “representan un gran potencial”. Ha añadido que “2025 ha sido el año de la consolidación de la apuesta por la calidad, las largas crianzas y la zonificación del origen, lo que se ha traducido en un aumento del valor frente al volumen”. Y se ha mostrado convencido de que 2025 sea el último año con caídas tan destacadas de las ventas tras la mejor cosecha del año pasado y la buena vendimia que se espera para este 2026.

El incremento de ventas se ha registrado, especialmente, en los Cavas de Guarda Superior Gran Reserva (creciendo las ventas un 6,09% respecto a 2024). También la cima de la pirámide cualitativa de la D.O Cava, los Cavas de Paraje Calificado, han visto como se disparaban las ventas, un 82,35%. El total de los Cavas de Guarda Superior (Reserva, Gran Reserva y de Paraje Calificado) ha visto incrementar las ventas un 1,41%. Los cavas ecológicos, que ya suponen un 19% del total, retrocedieron un 4,33% el año pasado. Los cavas rosados suponen el 6,4% del consumo.
El presidente del Consejo Regulador también ha querido resaltar la importancia social del sector del cava, con más de 38.000 hectáreas de viñedo (con 5.957 explotaciones vitícolas), 6.200 familias de viticultores, unas 200 bodegas y 12.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Respecto al destacado mercado estadounidense Javier Pagés ha remarcado que es un mercado “interesante” para la premiumización del cava, y ha animado a “perseverar” en esta plaza. Y en cuanto a la fuga de bodegas de la DO Cava para asociarse a la marca colectiva Corpinnat ha dicho que “hay que seguir fortaleciendo a la DO Cava”, y que “a todos nos preocupa la calidad y el territorio”.
La caída de ventas del 2025 no ha cogido por sorpresa al Consejo Regulador del Cava. Según su presidente que las ventas caerían por el desabastecimiento provocado por la disminución de la producción por la sequía”. En 2022 se vendimiaron 276,8 millones de kilos de uvas, en 2023 fueron 213,8 millones, en 2024 se cosecharon 219 millones y en 2025, aunque aún algo por debajo de una cosecha normal, se creció un 26% hasta los 278 millones de kilos. La caída por la sequía ha servido, sin embargo, para incrementar el precio medio.
Javier Pagés también ha reconocido que “la coyuntura mundial no ayuda”. Ha abogado, sin embargo, por continuar apostando por el valor y no por el volumen desde la unión de los actores del sector y el apoyo de las administraciones. Ha dicho que “el cava es una gran marca, y un referente de los espumosos a nivel mundial, así como un gran embajador de Catalunya y de toda España”. Y que tiene a su favor que es un producto alineado con las grandes tendencias mundiales de consumo (se refiere a la calidad, a la sostenibilidad y el origen), que es versátil gastronómicamente y que tiene una buena relación calidad-precio.

La DO Cava también ha presentado hoy, a través de una “emocional” cata dirigida por el sumiller Ferran Centelles, la reciente inclusión de cinco nuevos cavas de Guarda Superior de Paraje Calificado. Este selecto club, el vértice de la pirámide cualitativa de la DO, cuenta ya con 15 productos.
Se han sumado ahora tres cavas de Sumarroca de El Rebato de Subirats (Núria Claverol Allier Finca Cols, Núria Claverol Homenatge Finca Peretes y Núria Claverol Blanc de Noirs Finca Rosendo), L’Era del Celdoni de Carles Andreu de Pira (Conca de Barberà) con el paraje que da nombre a este cava y Blanc de Negres de Vins El Cep, de un viñedo de pinot noir del paraje de Can Prats, en Espiells (Sant Sadurní d'Anoia). A la vez, se ha ampliado el paraje Vallcirera de Art Laietà (Alella).


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