El bigote de DiCaprio, la derrota de Chalamet, la dignidad de Bardem y el éxito del k-pop: los Oscar que se vivieron en las redes

Hace 3 horas 1

Mucha gente, tal vez demasiada, acostumbra a usar las redes sociales como vía de escape a su ira, así que probablemente haya pocos termómetros más eficaces para medir el éxito de una gala de los Oscar que encontrarse una recepción tan positiva en plataformas como X, antes Twitter, como la de este año. En un reparto de galardones nunca se podrá poner a todo el mundo de acuerdo, pero la 98ª edición de los premios de la Academia, al menos, divirtió y emocionó como en sus mejores tiempos, lejos de las polémicas que habían ensombrecido la ceremonia en años recientes.

Al reparto del palmarés entre las dos grandes favoritas, Una batalla tras otra y Los pecadores, con la primera llevándose la estatuilla a mejor película y la segunda consagrando a Michael B. Jordan (mejor actor) como nueva estrella de Hollywood –además de ver reconocida la audacia de Ryan Coogler, mejor guion original– se sumó el triunfo de Las guerreras k-pop, el fenómeno mundial de animación de Netflix. El siempre entusiasta público brasileño tuvo que lidiar con que El agente secreto, su candidata, se fuera de vacío, pero también respondió con humor.

Si todos los años hay un villano oficial, en esta edición, por méritos propios, fue Timothée Chalamet (nominado como protagonista por Marty Supreme) el que llegó a la alfombra roja en calidad de enemigo público. A diferencia de Karla Sofía Gascón, que en 2025 vio cómo se volatilizaban sus opciones de ganar el Oscar a la mejor actriz por Emilia Pérez cuando un puñado de graves publicaciones antiguas en sus redes salieron a la luz, lo de Chalamet no ha sido por mensajes de odio. Al menos, no exactamente. El intérprete se pasó de frenada en una entrevista en la que reflexionaba sobre el futuro del cine, explicando que no le gustaría verse como los artistas de ópera o ballet, manteniendo viva una disciplina que “a nadie le importa”. Unas observaciones que rápidamente suscitaron tantas críticas como bromas.

(“Timmy va a hacer esto como disculpa hacia la comunidad de la ópera si gana”)

Enfundado en un traje blanco, la perilla y gafas de sol con las que Chalamet se presentó en el teatro nos trasladaron directos a las playas de nuestros recuerdos del año 2001.

(“Timothée Chalamet sorprende como Kevin, de los Backstreet Boys”)

No fue la única política capilar disruptiva sobre la alfombra. Tras protagonizar Una batalla tras otra, Leonardo DiCaprio, que optaba también a la estatuilla como mejor actor principal, ya ha elegido su siguiente contienda: el bigote, territorio facial en disputa para la masculinidad moderna, sobre el que los grandes patriarcas de Hollywood continúan deliberando. En el otro bando está nada menos que Pedro Pascal, que anoche apareció afeitado. Seguiremos esperando instrucciones, aunque cabe la posibilidad de que quienes no somos DiCaprio ni Pascal tampoco tengamos tanto margen para experimentar.

Valoraremos en el futuro otras opciones como la propuesta por Jack O’Connell, uno de los vampiros de Los pecadores.

El futuro es de los jóvenes, como nos cuenta Una batalla tras otra y como subrayó el director Paul Thomas Anderson en su discurso de agradecimiento. Y una prueba de ello es Chase Infiniti, una de las más rotundas irrupciones en el panorama cinematográfico actual. Nominada a mejor actriz de reparto, fue, sin duda, una de las ganadoras sobre la alfombra, con un vestido y peinado impresionantes. Y también nos recordó lo viejos que somos al admitir, en una entrevista antes de la ceremonia, que no había visto Titanic (1997) cuando rodó Una batalla tras otra: la joven de 25 años ni siquiera era una idea en la mente de sus padres en la época en que DiCaprio forraba carpetas de adolescentes.

Una villana que sí ha sido muy querida por el público cinéfilo este pasado año es Amy Madigan, gracias a su interpretación de la siniestra tía Gladys en la película de terror Weapons. Ella recogió la primera estatuilla de la noche (mejor actriz de reparto) y logró una histórica victoria para el reducido grupo de intérpretes galardonados por películas de terror a lo largo de todo un siglo. También hizo saltar la hemeroteca por otra hazaña: en 1999, Madigan y su marido, el también actor Ed Harris, se negaron a aplaudir al director Elia Kazan por su premio Oscar honorífico, debido a su colaboración con las famosas listas negras anticomunistas del senador McCarthy.

(“Gran secuela para este icónico momento de los Oscar”)

Amy Madigan in ‘Weapons’ joins the lineup of #Oscar winning horror performances:

• Fredric March, Dr. Jekyll and Mr. Hyde
• Ruth Gordon, Rosemary’s Baby
• Kathy Bates, Misery
• Anthony Hopkins & Jodie Foster, The Silence of the Lambs
• Natalie Portman, Black Swan pic.twitter.com/rGSwHiSPQC

— Film Updates (@FilmUpdates) March 15, 2026

Además del buen ritmo de entrega de premios, la gala se contagió este año de la energía de un inspirado Conan O’Brien, comodísimo como maestro de ceremonias, que resolvió rápidamente las dudas sobre cuánto se atrevería Hollywood a plantar cara este año al poder omnímodo de Trump o la concentración de poder entre estudios, con el ascenso de Netflix en liza. En el monólogo inicial, celebró que Ted Sarandos, presente en el auditorio y máximo responsable del gigante del streaming, se hubiera decidido a acudir a una gala. También consoló a los británicos por la ausencia de actores de su procedencia nominados este año (primera vez desde 2012) con una buena noticia: que ellos sí arrestan a sus pedófilos, por la investigación sobre el expríncipe Andrés de Inglaterra y sus vínculos con Epstein, a diferencia de la falta de explicaciones de Donald Trump, amigo también del empresario pederasta.

Otro presentador habitual de los Oscar, Jimmy Kimmel, aprovechó para lanzar un dardo al presidente en la categoría que presentaba, mejor documental, al observar que Melania, la película de Amazon sobre la primera dama, no estaba entre las nominadas.

Jimmy Kimmel presenting Best Documentary Feature at the Oscars: "Oh man, is he going to be mad his wife wasn't nominated for this." pic.twitter.com/tWM48GiuQ2

— LateNighter (@latenightercom) March 16, 2026

En materia de reivindicaciones, siempre hay poco que reprocharle a Javier Bardem. El intérprete español rescató, esta vez por los ataques de EE UU e Israel a Irán, la misma inscripción de “No a la guerra” que lució en la histórica gala de los Goya de 2003, cuando la plana mayor del cine español denunció la entrada en la guerra de Irak. Bardem, que también lució una chapa por Palestina, volvió a verbalizar ambos mensajes sobre el escenario, lo que desató una estruendosa ovación. También en las redes.

Javier Bardem, so simple, so direct, and the only person with real courage in that entire room.

— Sophy Romvari (@SophyRomvari) March 16, 2026

(“Javier Bardem, tan sencillo, tan directo y la única persona con verdadero coraje en esa sala”)

(“2003 y 2026. Dos décadas más tarde, el coraje para alzar la voz permanece”)

Oliver Laxe, cuya película Sirât optaba al premio a la mejor película internacional y al mejor sonido (para Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas), fue otro de los nominados que se significó a favor de Palestina con una insignia en su traje de cuello estilo Mao. No pudimos disfrutar de un discurso suyo sobre el escenario, pero estos días lo que más ha dado que hablar con respecto al cineasta fue la noticia de una discusión que, según The New York Times, mantuvo en un karaoke de Santander con el también director Rodrigo Sorogoyen, responsable de As bestas (2022). Presuntamente, en un momento de la apasionada confrontación artística, Laxe acusó a su colega de no ser un auténtico director, sino “un realizador”.

Yo solo pienso en José Luis, el guardia de seguridad que esperaba a cantar 'Bailar pegados' en su karaoke de Santander, mientras Laxe y Sorogoyen se llamaban "realizador", "previsible" y "vendentradas".

— Raúl Díaz (@Ruldia) March 15, 2026

Conan O’Brien también destinó varias bromas a la generación Z, los nuevos hábitos de consumo con el móvil, la inteligencia artificial y la próxima llegada de los Oscar a YouTube, a partir de 2029. A propósito de internet, señaló a DiCaprio como el intérprete más productivo en materia de memes y le pidió representar uno en directo para que las personas que no estuvieran de acuerdo con los premios pudiesen expresar su disgusto. O para que los periodistas encargados de escribir artículos sobre los mejores memes de los Oscar tengan, por ejemplo, material del que tirar fácilmente.

No se puede decir que Las guerreras k-pop, la película musical de animación de Netflix que ha arrasado en todo el mundo, haya salido entronizada de los Oscar, porque ya llegó como tal. Como constatación de su poderío, ganó el premio a mejor película de animación y otro cantado (chiste) para el tema principal de su banda sonora, la popularísima Golden, que también tuvo su momento de actuación en la gala por parte de las HUNTR/X de la vida real. La artista Ejae expresó a la perfección la euforia de fans de todo el mundo por el primer Oscar a una canción del género k-pop en la historia.

"People made fun of me for liking K-pop and now everyone’s singing our song. And all the Korean lyrics... I’m so proud." — EJAE accepting the Best Original Song Oscar for "Golden" 💫

📸: getty pic.twitter.com/noDmeUCM9r

— Netflix (@netflix) March 16, 2026

(“La gente se burlaba de mí por gustarme el k-pop y ahora todo el mundo canta nuestra canción”)

Por si las niñas no eran suficiente, Guillermo del Toro puede que tampoco se hubiese tomado bien un resultado desfavorable para la película.

El Frankenstein de Del Toro tuvo un buen recorrido en la gala, aunque su criatura, Jacob Elordi, no pudo hacerse con el galardón al mejor actor. Un tema que, mezclado con las recientes pérdidas que nos refrescó el in memoriam, abrió otro importante debate:

And the supporting actor Oscar goes to no-show Sean Penn. Well, at least they made up the time from those tied speeches!

— Kyle Buchanan (@kylebuchanan) March 16, 2026

El in memoriam fue este año mucho más largo de lo habitual, no solo por el volumen de grandes pérdidas. En esta ocasión, la Academia decidió reservar un espacio adicional a Rob Reiner, que fue asesinado junto a su esposa a finales del pasado año, y juntar a muchos de los actores de sus películas para homenajearla. La imagen de su filmografía y de los intérpretes que la pueblan permitió apreciar el genio de una de esas figuras tan queridas por todo el mundo que a los Oscar, por desgracia, se les suele olvidar premiar en vida. Diane Keaton, Catherine O’Hara o Robert Redford también contaron con una despedida propia, el último de la mano de Barbra Streisand, que además se atrevió a cantarle unos versos.

Uno de los momentos más llamativos del palmarés fue el empate entre dos cortometrajes de ficción, algo que llevaba años sin producirse. Como igualmente no se produjo ninguna sorpresa de última hora con Sean Penn, que cumplió con su palabra y no acudió a la ceremonia, pese a ganar el premio al mejor actor de reparto por Una batalla tras otra. Se trata de la tercera estatuilla que obtiene. El actor, en 2022, amenazó con fundir sus dos premios anteriores si la Academia no conectaba en directo con Zelenski para hablar de la guerra de Ucrania. A finales de ese año, Penn hizo entrega de uno de sus galardones al dirigente. Esta noche, se ha dicho que no ha acudido a la gala precisamente porque, en su lugar, ha preferido visitar de nuevo Ucrania.

And the supporting actor Oscar goes to no-show Sean Penn. Well, at least they made up the time from those tied speeches!

— Kyle Buchanan (@kylebuchanan) March 16, 2026

(“Y el Oscar al mejor de reparto es para Sean Penn, que no está. Bien, al menos han podido recuperar el tiempo por los dos discursos del empate”.)

Jessie Buckley ganó el Oscar más previsible de la noche a la mejor actriz por su actuación en Hamnet, mientras que Michael B. Jordan se hizo con el galardón masculino de la mano de Los pecadores, por la que, además, hizo historia la directora de fotografía Autumm Durald Arkapaw, primera mujer en llevarse el Oscar de la categoría, que puso en pie a todas las artistas de cine en la sala para dedicarles la distinción. De toda esa euforia no pudo participar la brasileña El agente secreto, cuyos fans igualmente celebraron durante el día lo lejos que había llegado la película de Kleber Mendonça Filho, con cuatro nominaciones. Algunos siguieron la ceremonia desde el mismo cine que aparece en la película.

La victoria de Una batalla tras otra llevó también a muchos usuarios a recordar que la identidad del escritor Thomas Pynchon, autor de Vineland (1990), la novela en la que se inspira el título de Paul Thomas Anderson, es un misterio. Se desconoce el aspecto actual del reclusivo Pynchon y no consta que acudiera a la gala. Aunque podría haberlo hecho.

Missed opportunity for Conan to bring a random old guy up on stage and pretend it’s Thomas Pynchon

— Fred H Freaker (@FredHFreak) March 16, 2026

(“Oportunidad perdida para Conan O’Brien de subir al escenario a un anciano cualquiera y fingir que es Thomas Pynchon”)

De acuerdo a las pruebas, o a la falta de ellas, Pynchon podría ser cualquier persona, haber acudido a la gala e incluso tener este aspecto.

Muchos fans del género de terror en todo el mundo se frotaban las manos con la posible victoria de una película de vampiros como Los pecadores. El hito de haber sido la producción más nominada de todos los tiempos (optaba a 19 estatuillas) sigue en cualquier caso ahí y la prometedora carrera de Ryan Coogler se prevé fértil y emocionante tras el golpe en la mesa dado con su particular conjunción de historia de Estados Unidos, racismo, terror gótico y blues. En el futuro, si quiere volver a adobar el tema del vampirismo, tendrá, sin duda, la oportunidad de refinar su apuesta consultando y bebiendo de los clásicos.

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