Bartomeu declara por el caso Barçagate y niega una campaña de desprestigio en redes sociales

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El expresidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu, ha comparecido este viernes en calidad de investigado ante los juzgados de la capital catalana por el caso Barçagate. Durante su declaración, que se ha prolongado por espacio de una hora, el exdirigente ha negado tajantemente que el club solicitara la creación de perfiles falsos para difamar a personas o entidades contrarias a su gestión.

A su salida del juzgado, Bartomeu ha querido atender a los medios de comunicación para detallar las explicaciones ofrecidas a la jueza instructora. Según su versión, el motivo principal para contratar a la empresa externa investigada por presunta administración desleal no fue otro que monitorizar el entorno digital. "Nosotros no ordenamos ningún mensaje negativo contra nadie", ha asegurado, equiparando este control al que habitualmente se realiza con los medios de comunicación tradicionales.

El que fuera máximo mandatario culé ha justificado la elección de dicha empresa argumentando que no tenía vínculos previos con gobiernos. El objetivo del encargo, según ha defendido, consistía en diseñar estrategias para revertir las informaciones falsas que circulaban por internet y proteger la reputación de la entidad, incluyendo a los jugadores, el cuerpo técnico y los patrocinadores. "Yo nunca he pedido atacar, al contrario, enviar mensajes positivos", ha recalcado ante los periodistas en un intento de velar por la imagen de la institución.

Uno de los puntos más controvertidos de la investigación es la fragmentación de los contratos para eludir los controles internos del club. Bartomeu ha admitido este fraccionamiento, aunque lo ha enmarcado en las prácticas habituales. Además, ha añadido un matiz político a su defensa, justificando la necesidad de confidencialidad debido al convulso clima institucional generado durante la época del referéndum del 1-O, un momento que ha calificado de alta tensión y preocupación para el conjunto de la sociedad.

Por otro lado, el expresidente no ha ocultado su malestar con la actuación de los Mossos d'Esquadra. Aunque ha expresado su respeto por el cuerpo autonómico, ha calificado de muy extraña la forma de proceder de la unidad de investigación. Según ha denunciado, tras cinco años de pesquisas, los agentes entregaron hace apenas tres días un nuevo atestado compuesto por entre 5.000 y 6.000 folios. Ante la imposibilidad de revisar tal volumen de documentación, ha anunciado que pedirá declarar nuevamente de forma voluntaria: "Esto no se ha acabado hoy para mí, volveré en unas semanas".

En la misma jornada judicial también ha prestado declaración Jaume Masferrer, quien ejerciera como jefe de gabinete bajo el mandato de Bartomeu. En sintonía con su superior, Masferrer ha rechazado cualquier implicación en campañas difamatorias. Sobre la polémica de los pagos, ha contradicho en parte la versión del expresidente al negar la fragmentación contractual, sosteniendo que se trataba de acuerdos independientes con un fin exclusivamente analítico y de monitorización.

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