La foto que nos ha dejado el GP de China no difiere mucho de los ocurrido en el gran premio inaugural de Australia. Parecía, sobre todo en la salida, que los Ferrari podrían poner en aprietos a los Mercedes pero cuando llegó la hora de la verdad los dos coches de las estrellas plateadas marcaron la diferencia, volviendo a firmar un doblete, este vez con Antonelli en lo más alto del podio. Antonelli es el ejemplo de una nueva generación de pilotos que se han adaptado a la perfección a unas carreras que se parecen más a un videojuego que a las carreras de verdad. Antonelli, con tan solo diecinueve años, puede que inaugure una época que ilusiona sobre todo a Italia que desde hace veinte años con Giancarlo Fisichella no veía como uno de los suyos lograba un triunfo en la F1. Y no sólo eso, Antonelli que el sábado se convirtió en el piloto más joven en lograr una pole conseguía con la victoria en China ser el segundo piloto también más joven en lograr una victoria.
Mientras que Kimi Antonelli prácticamente rodó solo desde el arranque, gracias a la pole lograda en la clasificación, George Russell tuvo que trabajar un poco más desde la parte media, pero al final pudo colocarse a la zaga de su compañero de equipo tras una lucha con los Ferrari que se tuvieron que conformar con luchar entre ellos.
Está claro que, a excepción de la salida, donde los Ferrari son la referencia el Mercedes es mejor en todo, es el coche que mejor gestiona todo, que es de los que se trata en esta nueva Fórmula1. Gestiona mejor la energía, como si siempre hubieran llevado este tipo de motor y gestionan también mejor los neumáticos.
Lo mejor, la actuación de Hamilton que se mostró correoso, juguetón con un monoplaza que le encanta y con el que puede luchar, y no ha dudado en hacerlo para poder ser el Ferrari que compartiera el podio con los Mercedes, esta vez Leclerc tuvo que ver el podio desde el garaje.
Aston Martin uno más entre los numerosos abandonos
Por detrás, un galimatías, si tenemos en cuenta que sólo pudieron terminar quince coches de veintidós disponibles, cuatro de los cuales, entre ellos el del Campeón del Mundo, Lando Norris, no pudieron tomar parte de la carrera. Tampoco lo hizo Piastri, ni Albon, ni Bortoleto por distintos problemas en el monoplazas, mientras que todo un gran Max Verstappen no pudo en ningún momento mejorar la séptima posición y tuvo que retirar el coche por un problema mecánico.
En carrera, Lance Stroll tuvo que abandonar al quedársele parado el coche lo que provocó la salida del safety car cuando ya se habían cumplido diez vueltas al trazado de Shanghái mientras que Fernando Alonso corría una suerte parecida unas vueltas después, en la treinta y tres. Casualidad o no, Fernando Alonso que salió con compuestos duros aguantó hasta el cambio de neumáticos, tras el cual el piloto asturiano y el monoplaza de Aston Martin dijeron basta y sucumbieron a las ya famosas vibraciones que hacen el coche inconducible. Treinta y tres vueltas para recoger datos, para probar y llegar a Japón con más piezas y esperemos que con más esperanza de al menos, poder terminar una carrera larga. La cancelación de los grandes premios de Baréin y Arabia Saudí será un tiempo muy preciado para Aston Martin para intentar solucionar o encontrar el camino para salir del pozo donde han empezado.
Carrera de eliminación que demuestra la poca madurez de los coches y de esta nueva tecnología que solo domina Mercedes, con los Ferrari como únicos monoplazas capaces de oler el alerón plateado.
Carlos Sainz termina en los puntos
Y en silencio, Carlos Sainz hizo un milagro, no sólo terminó si no que colocó el único Williams en carrera en los puntos, al conseguir casi milagrosamente cruzar noveno la línea de meta.
Pese a que no luchó con casi nadie, seguro que la carrera de Carlos ha sido una de las más complicadas del madrileño que debía no perder demasiado ritmo, pero sin dañar un coche poco fiable, lento y pesado.

Hace 1 día
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