El aeropuerto de Barcelona encara una importante fase de obras para mejorar la operativa y la eficiencia de la infraestructura, ahora al límite por el aumento constante de pasajeros. Una de las actuaciones más relevantes consistirá en la renovación integral de la pista mar (la de despegues), con una inversión prevista de alrededor de 110 millones de euros para optimizar la circulación de aeronaves en tierra. Las obras son independientes de la futura ampliación del aeropuerto, que conllevará la extensión de esta misma pista en 500 metros, y no aumentarán la capacidad de vuelos, subraya Eva Valenzuela, directora del aeropuerto.
El proyecto incluye una serie de intervenciones destinadas a modernizar la infraestructura y facilitar los movimientos de los aviones en el aeropuerto. A la práctica, se levantará todo el pavimento de la pista y se instalará de nuevo. Por normativa, las pistas de los aeropuertos deben renovarse cada 20-25 años y la de El Prat está a punto de alcanzar este periodo de obsolescencia. Aparte de la regeneración del pavimento, se llevará a cabo la corrección de pendientes y la instalación de un nuevo sistema de balizamiento con tecnología LED.
El plan contempla nuevas infraestructuras para mejorar la circulación de aeronaves en el campo de vuelos. Entre ellas se encuentra la construcción de una nueva calle de rodaje, que discurrirá paralela a la que existe en la actualidad. De esta manera se distribuirán con mayor eficiencia los movimientos de los aviones en tierra. Además, se ampliará la capacidad de la cabecera de la pista pera reducir las colas de aviones que esperan para despegar.
En paralelo, se construirá una nueva plataforma de estacionamiento de aeronaves destinada principalmente a posiciones remotas y operaciones de deshielo, así como la remodelación de los apartaderos de espera situados en ambas cabeceras de pista.
Los trabajos se completarán con movimiento de tierras, drenaje, tratamiento de aguas, alumbrado aeronáutico, instalaciones eléctricas, puntos de recarga y viales de servicio.
Esta actuación encuentra actualmente en tramitación dentro del procedimiento de evaluación de impacto ambiental ordinaria y luego pasará a la fase de información pública. Valenzuela calcula que, si todo va según lo previsto, las obras arrancarían en el invierno del 2027 o del 2028. Aquí se entrará en una de las fases críticas de la obra: la pista mar no podrá utilizarse durante un periodo de unos 50 a 60 días y los aviones tendrán que operar por la pista interior y la transversal. Esto obligará a reducir la capacidad del aeropuerto durante este periodo de tiempo.
Además, al situarse el ámbito de actuación en las proximidades de los espacios naturales protegidos del delta del Llobregat, el diseño del proyecto prioriza minimizar la ocupación de suelo y evitar afecciones a áreas de alto valor ambiental, subraya Valenzuela.

Antes de la renovación integral de la pista mar, Aena ejecutará otra intervención destinada a mejorar la eficiencia del aeropuerto: la construcción de una nueva calle de salida rápida asociada a la pista transversal. Esta infraestructura permitirá que las aeronaves abandonen la pista con mayor rapidez tras el aterrizaje. Al reducir el tiempo durante el que la pista permanece ocupada, se agilizarán los movimientos en el campo de vuelos y se optimizará la gestión de las operaciones aeroportuarias. Esta pista solo se usa por la noche, entre las 23h y las 7h. Afectará, por tanto, a la operativa nocturna.
La mejora tendrá también efectos sobre los tiempos de rodaje y las esperas tanto en el aire como en tierra. En total, se calcula que un avión podrá ahorrar entre un minuto y un minuto y medio. Según Aena, la nueva salida rápida permitirá disminuir el consumo de combustible y las emisiones asociadas a la operación aeroportuaria, además de contribuir a mejorar la puntualidad de los vuelos y la experiencia de los pasajeros.
La inversión prevista asciende a 3,1 millones de euros y las obras tendrán una duración estimada de doce meses, que comenzarán en noviembre de este año. Los trabajos se planificarán en coordinación con las aerolíneas y con los organismos responsables de la gestión del tráfico aéreo para integrarlos en la programación operativa del aeropuerto y minimizar su impacto en la actividad habitual.
El calendario prevé que la fase principal de las obras se concentre durante once días consecutivos en noviembre de 2026. Durante ese periodo el aeropuerto operará con una única pista y una coordinación aproximada de 22 llegadas y 22 salidas por hora. El resto de las fases se ejecutarán sin afectar a la capacidad declarada del aeropuerto.
No será la única novedad previa a la ampliación. Aena prepara también la transformación de la T1, con un movimiento de toda la fachada y la instalación de nuevos filtros de seguridad, además de la renovación de la T2. Se abre así un periodo de más de una década de obras en la infraestructura.

Periodista. Ha desarrollado gran parte de su carrera en La Vanguardia, donde ha cubierto las áreas de Educación y Universidades, Política y, ahora, Economía. Licenciada en Ciencias de la Información y Postgrado en Estudios Culturales

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