Pese al escepticismo de los agentes sociales, patronales y sindicatos, sobre la posibilidad de que el gobierno acometa en esta legislatura la renovación del Consejo Económico y Social (CES), la responsable política del asunto, Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, ha asegurado este fin de semana a este diario que lo va a hacer de manera inmediata.
El mandato del pleno del CES está vencido desde enero del año pasado. Y el de su presidente, Antón Costas, desde mayo. La intención inicial de la ministra, desde el momento del vencimiento del cargo, era renovar la presidencia de Costas, expresidente del Cercle d’Economia, aunque después no se puso en marcha ningún movimiento en ese sentido. Tampoco para la renovación del pleno, si bien en este caso son los mismos agentes sociales quienes eligen a sus sesenta representantes.
Según la vicepresidenta, “el CES es un órgano clave en el diálogo social institucionalizado en nuestro país y debe reflejar la pluralidad de la representación de los distintos intereses, desde el trabajo a la empresa, pasando por la economía social o los consumidores. Y, desde luego, la pluralidad territorial”.
La vicepresidenta destaca que “en la renovación del CES que está en curso, se modificará la composición del plenario del CES para que se integren asociaciones empresariales más representativas de las comunidades autónomas”. Una referencia a la Pimec catalana.

En mayo pasado, el Gobierno aprobó su incorporación, algo que las patronales ya representadas, CEOE y Cepyme vieron con muy malos ojos. Como quiera que, pese a ello, Trabajo no acometió la renovación ni dio pasos para la incorporación efectiva de Pimec, su presidente, Antoni Cañete, remitió en diciembre pasado una carta a la ministra instándola a aplicar la reforma reglamentaria para su incorporación y, en caso contrario, avanzaba su disposición a presentar un recurso contencioso administrativo. A la vista de las palabras de Díaz, parece que tal movimiento podría evitarse.
El CES es un organismo dependiente del Gobierno encargado de elaborar informes preceptivos sobre anteproyectos de ley y proyectos de reales decretos referidos a asuntos socioeconómicos y laborales. Asimismo emite informes y estudios de alto nivel sobre las mismas materias.
El proceso de renovación y elección de presidente es muy complejo. Requiere, además, de la iniciativa de Trabajo para recabar la opinión adicional de varios ministerios. Asimismo, Díaz debe proponer presidente, pero debe recabar el consenso de los agentes sociales: sindicatos, patronales, consejos profesionales, asociaciones de consumidores y expertos. Finalmente, el presidente debe ser examinado en la comisión de Trabajo del Congreso, aunque en este caso se trata de un acto preceptivo y no vinculante.
Los empresarios intentan crear su agenda propia con EE.UU.

La tensión en las relaciones entre EE.UU. y España a cuenta, primero, de los presupuestos de defensa y más recientemente y de manera más frontal desde la guerra contra Irán desatada por Donald Trump, han generado un ambiente deliberativo y de inquietud entre los empresarios catalanes y españoles.
Y aprovechan cualquier excusa para conocer la opinión estadounidense y para expresar a sus representantes su voluntad de seguir manteniendo, como hasta ahora, relaciones comerciales y financieras fluidas. También cuando algún representante diplomático de Washington aparece por Barcelona.
Este ha sido el caso de Benjamín León, el embajador de EE.UU. en España, que ha estado esta semana en Barcelona y ha desplegado una intensa agenda de contactos en su primer viaje a la capital catalana.
El diplomático, acompañado por la cónsul de su país en la capital catalana, Lia Miller, mantuvo un encuentro en el Palau de la Generalitat con el president Salvador Illa.
Pero el principal objetivo de la visita del recién llegado embajador era el mundo empresarial barcelonés. Leon, nacido en Cuba y emigrado a EE.UU. cuando aún era menor de edad, ha acabado construyendo un grupo empresarial con negocios en el mundo sanitario y hospitalario y en el inmobiliario.
Además de una reunión con un reducido grupo representativo del mundo socioeconómico en el consulado, también acudió a la sede de dos asociaciones vinculadas al mundo económico de la ciudad.
Una de ellas, el Círculo Ecuestre, donde se reunió con su presidente, Enrique Lacalle y el de la patronal Foment, Josep Sánchez Llibre. En ese encuentro se exploraron posibles actividades conjuntas en el ámbito de las relaciones económicas, especialmente las comerciales.
También estuvo en Barcelona Global, el lobby empresarial vinculado a la promoción internacional de Barcelona que preside Ramon Agenjo y en el que estuvieron presentes una veintena de socios. Entre ellos, Daniel Puig, Gonzalo Rodés, Josep Lluís Sanfeliu o Joaquim Coello.
En este último encuentro, los empresarios barceloneses transmitieron al embajador su interés en mantener la normalidad en los intercambios comerciales, de inversión y de circulación de personas, muy fluidas hasta el momento.
La presencia de ciudadanos estadounidenses en la ciudad es muy notable y Barcelona Global hace un seguimiento exhaustivo de ello. También se ofrecieron a hacer lo necesario para contribuir a la normalización y mejora de la situación.

Adjunto al director de La Vanguardia. Periodista especializado en información económica

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