Paulina Porizkova posa en lencería a los 60 y desmonta el “humo y espejos” de las redes sociales

Hace 1 día 3

La modelo Paulina Porizkova, de 60 años, ha vuelto a pronunciarse sobre la imagen del envejecimiento en redes sociales con una nueva publicación en Instagram en la que aparece posando con un conjunto de lencería rosa mientras reflexiona sobre lo que describe como los “trucos” o el “humo y espejos” que dominan muchas fotografías en internet. La modelo, que desde hace años utiliza sus plataformas para cuestionar los estándares tradicionales de belleza, quiso mostrar cómo factores como la iluminación o la postura pueden transformar por completo la apariencia de una persona en una imagen aparentemente perfecta.

En el vídeo compartido con sus seguidores, Porizkova aparece primero con una bata de seda floral que después se quita para mostrar un conjunto de encaje. Mientras se coloca frente a la cámara, plantea una de las preguntas que dice recibir con frecuencia en redes sociales: “¿Cómo puedes verte tan fabulosa a los 60?”. A continuación responde ella misma: “Bueno, todo está en una buena luz y en la pose”, explicando que muchos de los cuerpos que se ven en Instagram o en campañas publicitarias dependen en gran medida de ese tipo de recursos visuales.

Tras esa primera imagen cuidadosamente encuadrada, la modelo cambia deliberadamente su postura y la iluminación para mostrar un aspecto más natural. Es entonces cuando se acerca a la cámara y ofrece una visión sin artificios de su rostro y su cuerpo. “La realidad es esta: tengo 60 años. Así es como se ve”, afirma en el vídeo, señalando que su intención no es esconder el paso del tiempo, sino mostrarlo con naturalidad frente a un entorno digital donde a menudo predominan los filtros, los retoques o los encuadres calculados.

También habla abiertamente de los cambios físicos que ha experimentado en los últimos años. “En los últimos años he ganado como 15 libras”, comenta mientras señala su abdomen con naturalidad. “Y esta barriga no se va a ir a ninguna parte”, añade, en un tono relajado que contrasta con la presión que suele existir en la industria de la moda por mantener un cuerpo extremadamente delgado incluso a edades avanzadas.

Paulina Porizkova en una imagen publicada para celebrar sus 58 años. 

Paulina Porizkova en una imagen publicada para celebrar sus 58 años. Instagram

La modelo recuerda además que su cuerpo refleja también su historia personal y familiar. Al referirse a su vientre, explica que “llevó a dos hijos”, en referencia a los dos hijos que tuvo con su marido, el músico Ric Ocasek, fallecido en 2019. Ese comentario forma parte de una reflexión más amplia sobre la manera en que la maternidad, el paso del tiempo y la vida en general dejan huella en el cuerpo, algo que Porizkova defiende que no debería considerarse negativo.

El vídeo concluye con una frase que resume su postura ante el envejecimiento y la autoimagen. Después de mostrar las dos versiones, la imagen favorecida por la luz y la pose y la más cotidiana, la modelo se dirige directamente a sus seguidores y afirma: “Pero ¿sabéis qué? Me gusto más así”. Con ese mensaje, insiste en la idea de que la aceptación personal puede resultar más valiosa que la búsqueda constante de una apariencia idealizada.

Paulina Porizkova protagoniza la portada de 'Vogue UK' en marzo de 1987. 

Paulina Porizkova protagoniza la portada de 'Vogue UK' en marzo de 1987. Otras Fuentes

No es la primera vez que Porizkova utiliza sus redes sociales para hablar abiertamente de estos temas. En otras publicaciones anteriores ya había comparado fotografías tomadas en contextos distintos, una con iluminación favorecedora más posado cuidado y otra sin maquillaje ni preparación, para subrayar la diferencia entre la imagen pública y la realidad cotidiana. “Esta soy yo. De vacaciones, buena luz, posando. Esta también soy yo. En casa, sin buena luz, sin posar”, dijo como forma de ilustrar el contraste entre las dos caras de la imagen digital.

Nacida en 1965 en la entonces Checoslovaquia, Paulina Porizkova se convirtió en una de las grandes figuras de la moda internacional durante los años ochenta y fue la primera mujer procedente de Europa central en aparecer en la portada del número especial de bañadores de Sports Illustrated Swimsuit Issue en 1984. Décadas después, ya consolidada como escritora y figura pública además de modelo, ha hecho de la defensa de un envejecimiento visible y sin filtros una parte importante de su discurso, con el objetivo de cuestionar los estándares de belleza que durante años dominaron la industria en la que ella misma se hizo famosa.

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