La sensacional carrera de Jacob Elordi, el guapo de moda en el cine, descendiente de vascos

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La irrupción de Jacob Elordi en el cine internacional ha supuesto un triunfo en su vida, relativamente en poco tiempo. Ser una estrella de la pantalla con veintiocho años sólo lo han conseguido unos pocos grandes del séptimo arte. Y este mocetón, como un armario de un metro noventa y seis centímetros de estatura, ya está considerado un ídolo romántico con dos sensacionales películas: una del pasado año, Frankenstein, y otra de reciente estreno, Cumbres borrascosas. En cuanto a su espectacular físico, puede que se deba a sus ascendientes, familia vasca, de los que se siente muy agradecido.

Nació en Brisbane, Australia. Hasta allí emigró su abuelo paterno, natural de Ondarroa, en busca de mejores perspectivas de vida. Se dedicó a la agricultura y, en cuanto ahorró lo suficiente, se reunió en el país de los canguros con sus familiares más directos. Y de ellos procede nuestro personaje, Jacob Elordi. Será el primer caso en el que un actor de apellido vascuence se coloca en la cima de Hollywood. Él presume de esos orígenes, y en entrevistas y ruedas de prensa ha aludido a sus antepasados del País Vasco. Aprendió frases de esa lengua y sólo le falta que lo inviten al próximo Festival de San Sebastián este año en otoño, para que pueda demostrar sus conocimientos.

De nombre compuesto, Jacob Nathaniel Elordi, se dio a conocer artísticamente en la romántica película de Netflix The Kissing Booth, y después en una serie de la cadena HBO, Euphoria. Junto a Ana de Armas y Ben Affleck, que eran pareja en su vida privada, Jacob intervino en el filme Deep Water.

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Llegado 2023, a Jacob Elordi le llegó un inesperado contrato: el de ser nada menos que Elvis Presley en Priscilla, donde el guion se ocupaba sobre todo de quien fue esposa del rey del rock and roll. El papel de Elvis le obligó a Jacob a ganar unos kilos de más porque el argumento estaba centrado en la última etapa de su vida, cuando había engordado tanto que venía a ser una mala copia del ídolo de los años 50 y 60.

Pero el trampolín para Jacob Elordi, por el que dio el salto a protagonizar un remake del clásico Frankenstein, a las órdenes de Guillermo del Toro, lo situó en el puesto de los actores emergentes actuales.

E inmediatamente después, su gran triunfo ha sido ser el apasionado amante de Cumbres borrascosas, bajo la dirección de la guionista y realizadora Emerald Fennell, en la quinta versión de la conocidísima novela de Emily Brontë llevada a la pantalla, que publicada en 1847 armó un considerable escándalo en la sociedad victoriana inglesa de su tiempo.

La primera vez que llegó a la pantalla fue en 1939 con un reparto sensacional encabezado por Merle Oberon y Laurence Olivier. El argumento se centraba en el amor roto de una distinguida dama hacia un modesto trabajador de su mansión, interrumpido por la aparición de un caballero de su misma condición social. Esa pareja llevará su relación hasta un límite desgarrador. Drama que supuso otro escándalo, si cabe mayor que el provocado por la novela. A la salida de las salas cinematográficas, el público dividía sus opiniones, muchas discrepantes, no por la calidad de la película que había dirigido el acreditado William Wyler, sino por lo que consideraban una intolerable inmoralidad.

En 1971 los espectadores que contemplaron una nueva versión de Cumbres borrascosas no fueron tan tajantes respecto a su ardiente argumento, aunque pese a la notable interpretación de Anna Calder y Timothy Dalton, respondieron menos en las taquillas. La sociedad había cambiado en 1992 lo suficiente para que en otra versión Cumbres borrascosas fuera aceptada, siendo sus protagonistas dos actores de relieve, Juliette Binoche y Ralph Fiennes.

Pareciera insuficiente para los productores de otro remake sobre la misma historia en 2011, que con un reparto poco conocido pasó inadvertido para el gran público, con James Howson y Kaya Scodelario, y como directora, Andrea Arnold.

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Y llegamos al quinto intento. El que ahora ha llegado a las pantallas de Estados Unidos y Europa con Jacob Elordi en el personaje de Heathcliff, atormentado en su pasión destructiva con Catherine Earnshaw, papel defendido por Margot Robbie. Ambos, siguiendo las indicaciones de la directora del filme, no han vacilado en llevar al límite previsto en las escenas eróticas de la pareja. El sexo para Emerald Fennell era muy importante en la historia que escribió Emily Brontë. Y si en las anteriores versiones estaban suavizadas tales escenas, la citada realizadora ha decidido imponer otras más intensas de pasión.

Por cierto: el equipo de la película se dio un susto al advertir que Jacob había sido hospitalizado. Resultó que cuando estaba duchándose se quemó bajo un chorro de agua hirviendo. Y por poco le cuesta que su espalda quedara gravemente afectada: el parte médico registraba que el actor había sufrido quemaduras de segundo grado.

Durante la promoción de Cumbres borrascosas, la productora y los agentes de prensa trataron de que tanto Jacob Elordi como Margot Robbie dieran la impresión de haberse enamorado fuera del rodaje, como una extensión real de sus personajes. Pero no creemos que ese supuesto romance haya prosperado en las páginas de las revistas del cine y el corazón.

Los auténticos amores del galán

Con el tipazo que gasta Jacob Elordi puede suponerse que no ha tenido nunca problemas para echarse novia. Una joven actriz, Joey King, fue una de las primeras en relacionarse sentimentalmente con él. A la que siguió Zendaya. Jacob celebró un cumpleaños de la estrella junto a su familia, pero dieron por terminado el idilio pues apareció la modelo Kaia Gerber. A la que dejó también porque encontró a la que más ha atraído hasta la fecha a Jacob, otra colega, Olivia Jade Giannulli, con quien inició una tórrida relación en 2021 de ida y vuelta, pues hoy estaban juntos y mañana discutían, rompiendo su enredo, nunca mejor dicho. Lo último que se ha sabido en este pasado enero es que tras sus rupturas y reencuentros han vuelto a encamarse con la ilusión del primer día. Que duren más tiempo con ese amor intermitente ya es algo que no nos atrevemos a pronosticar. Y ahora, además, él está como un pavo real al saberse tan querido y admirado, un icono, dicen, de la cultura juvenil norteamericana. Ya dejó hace más de un año de ser una promesa. Hasta se rumorea que podría ser el nuevo James Bond. Por lo que hemos leído, tiene muchas papeletas a su favor para serlo.

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