La IA toma forma humana en la fábrica

Hace 1 día 3

Se llama Calvin y, aunque no tiene cabeza, transporta él solo neumáticos y piezas, alimentando las líneas de producción de la fábrica de vehículos de Renault en Douvet (Francia). Calvin es un robot con forma humana, que toma decisiones, se mueve autónomamente y realiza trabajos pesados, “los que comprometen la ergonomía de las personas”, explica Thierry Charvet, director industrial del grupo Renault. Es el primero de una saga, serán 350 robots humanoides en las plantas de la automovilística en 18 meses.

No es el único. BMW puso en funcionamiento a Aeon, su robot humanoide hace unas semanas en su fábrica de Leipzig. Con 1,65 metros de altura y 60 kilogramos de peso, Aeon se desplaza por la sala a velocidades de hasta 2,5 metros por segundo para entregar materiales, sorteando obstáculos en el camino. “Es el salto de la IA digital, del laboratorio, a la IA física”, señalan en BMW. También Hyundai y Toyota están introduciendo robots en sus fábricas, para agilizar tareas repetitivas o pesadas.

La IA integrada en máquinas moverá un negocio valorado en un billón de euros para 2035, según un informe de Barclays

El temido (o no) salto de la inteligencia artificial de la nube al plano físico es una realidad a día de hoy y un negocio multimillonario con aplicaciones muy interesantes para la industria. Para el año 2035, la IA física (o IA incorporada en máquinas) se habrá transformado en una industria de aproximadamente un billón de euros, con estimaciones que oscilan entre los 0,5 y 1,4 billones de euros dependiendo del ritmo de adopción, según el informe La década de los robots de Barclays. Este cambio representa un paso fundamental desde una IA confinada a espacios digitales hacia sistemas inteligentes capaces de sentir, pensar y actuar en el mundo real.

El informe de Barclays apunta a cuatro segmentos de mercado donde la robótica será clave: los vehículos autónomos, que representarán la mitad del crecimiento de este sector para 2035; los drones autónomos utilizados para la logística, la inspección, la agricultura y la defensa; la automatización industrial avanzada, con robots colaborativos y sistemas automatizados para tareas de recolección y clasificación; y por último, el más complicado de los segmentos: los robots humanoides. Aunque la adopción será “más lenta” debido a la complejidad técnica y a las limitaciones de la batería, apunta el informe de Barclays, el banco apunta a un mercado de entre 30.000 y 200.000 millones de euros para la próxima década.

El 85% de los robots humanoides vendidos en 2025 son de origen chino

El campeón industrial de la robótica en el mundo ahora mismo es Amazon, que ya cuenta con un millón de unidades funcionando en sus plantas de todo el mundo. No tienen forma humana sino la adecuada para su actividad. La empresa de logística ha apostado por diseñar diferentes robots específicos como Proteus, que traslada carros; Hércules y Titán, que levantan cargas pesadas; o Sparrow, un brazo robótico capaz de identificar y coger un millón de productos distintos. Su hito es alcanzar el mismo número de robots que de trabajadores, que ahora mismo superan los 1,6 millones en todo el mundo.

Los humanoides serán, a juicio de Barclays, el siguiente escalón natural en la automatización de los procesos cuando “los sistemas diseñados para tareas específicas [como Proteus o Titán] alcancen sus límites” y se necesite ampliar las funciones de estas máquinas, explican. Para el año 2027, un tercio de los robots con forma humana estará en aplicaciones relacionadas con el almacenamiento y la logística, un 25% en la industria automovilística y el resto, entre manufactura y empresas de retail y servicios.

Morgan Stanley Research va más allá y estima que el mercado de humanoides probablemente alcanzará los cinco billones de euros para 2050, incluyendo las cadenas de suministro, la reparación, el mantenimiento y el soporte. Podría haber más de 1.000 millones de humanoides en uso para 2050. “La adopción debería ser relativamente lenta hasta mediados de la década de 2030, acelerándose a fines de esa década y en la década de 2040”, afirma Adam Jonas, director de investigación global de automóviles y movilidad compartida de Morgan Stanley.

La adopción será lenta hasta mediados de la década de 2030, acelerando para 2040

Ahora mismo, la potencia puntera en estos humanoides es China. El espectacular despliegue demostrado durante la Gala del Festival de Primavera, víspera del Año Nuevo Chino, en febrero en donde se pudo ver robots humanoides realizando rutinas de kung-fu o interactuando en tareas domésticas con abuelitas, sirvió de demostración de capacidad en un terreno donde la rivalidad con EE.UU. es máxima. China es el origen del 85% de los aproximadamente 13.000 robots humanoides vendidos en todo el mundo el año pasado con empresas punteras como Agibot, Ubtech o Unitree. Va muy por delante de sus rivales estadounidenses, con solo un 13% de los nuevos robots en 2025 fabricados en EE.UU. Morgan Stanley prevé que las ventas de robots humanoides en China se duplicarán hasta las 28.000 unidades este año.

Llegados a este punto, parecería que Europa, una vez más, se ha quedado fuera pero no es del todo cierto. Junto a las empresas automovilísticas que ya avanzan en este sentido, el Viejo Continente se está especializando en la fabricación de los llamados músculos de los robots humanoides, los motores, engranajes y sensores que representan el “mayor desafío de ingeniería” porque permiten la destreza y el movimiento físico y suponen el 50% del coste de las máquinas.

Europa es actualmente el líder global en el suministro de sistemas de actuación, con una cuota del 34% del mercado mundial, superando a China (26%) y a Estados Unidos (5%). Alberga a 23 de las 75 empresas líderes en músculos de alta precisión a nivel mundial, con 13 de ellas con sede en Alemania. Y es que la complejidad mecánica de los robots se compara con la de los coches (la destreza de los dedos de los humanoides se diseña como los sistemas de transmisión de los motores de los vehículos) y aquí, la pericia alemana y europea es indiscutible. Los informes apuntan a que, si bien la primera ola de la IA ha sido monopolio de EE.UU. y China, esta segunda ola, centrada en el hardware, puede beneficiar en gran medida a los fabricantes europeos.

Noemi Navas Alonso

Licenciada en Derecho y Periodismo. Master de Periodismo y de Periodismo Jurídico UAM/El País. Ha trabajado como redactora de Empresas en Cinco Días y como directora de comunicación de ANFAC.

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