Hace justo dos años Kate Middleton anunció que padecía cáncer y que estaba recibiendo quimioterapia preventiva tras someterse a una cirugía abdominal en enero. Vestida con un jersey de rayas y unos vaqueros, la princesa de Gales puso fin a las teorías conspirativas que se habían extendido sobre su salud y confirmó un diagnóstico que dejó a sus seguidores consternados. “Nos ha llevado tiempo explicar todo a George, Charlotte y Louis de una manera que sea apropiada para ellos, y asegurarles que voy a estar bien”, informó la princesa en este vídeo donde también pidió privacidad.
Dos años después, la esposa del príncipe Guillermo ha demostrado encontrarse muy bien de salud. Prueba de ello es que tiene su agenda oficina llena de actos en los que derrocha simpatía y cercanía y donde no tiene reparos en hacer referencia a su enfermedad.

Este jueves, los príncipes de Gales cumplieron juntos una serie de compromisos oficiales, uno de ellos cargado de significado porque regresaron a la Real Institución Nacional de Botes Salvavidas, el mismo lugar donde hace 15 años hicieron su primera aparición oficial antes de casarse.
Tras esta visita, el matrimonio visitó Borough Market y recorrió dos de las cervecerías más emblemáticas de la Milla de la Cerveza de Bermondsey con el fin de descubrir cómo se hace la cerveza artesanal. Middleton se implicó tanto en esta visita que incluso se animó a remover la sidra del barril ubicado en la bodega. “Te gusta la sidra, ¿verdad?”, preguntó la princesa a su marido, que respondió: “Soy sidrero, me gusta la sidra. Crecí tomando sidra en el West Country”.

El príncipe Guillermo probó diferentes variedades de sidra, pero su esposa no porque, como confesó a la propietaria del espacio, Hannah Rodes, desde su diagnóstico no ha bebido “mucho alcohol”. Middleton cambió la cerveza y la sidra por un refresco. “Es algo de lo que tengo que ser mucho más consciente ahora”, apuntó la princesa, que hizo referencia a la enfermedad con absoluta normalidad, como ha querido transmitir desde ese vídeo que grabó hace dos años.

Aunque no probó el alcohol, Kate sí tuvo un momento dulce saboreando un poco de miel, un ingrediente del que sabe mucho, como dijo su marido entre risas. “Sabe mucho de abejas. Ten cuidado con lo que… usted dice, puede que le corrijan”, dijo.

Para esta jornada de actos, la princesa de Gales optó por un conjunto mucho más desenfadado, formado por un blazer con estampado príncipe de Gales en color gris, una camisa azul cielo y unos pantalones en marrón oscuro, a juego con sus botines de ante.

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