Friedrich Merz, el socio inconstante

Hace 1 día 3

El comportamiento del canciller de Alemania, Friedrich Merz, en rueda de prensa con Donald Trump en la Casa Blanca el martes 3 de marzo, en la que refrendó al presidente de Estados Unidos en sus críticas a España, ha desestabilizado las relaciones entre los dos socios europeos, si bien la tormenta ha amainado pues a ninguno interesa instalarse en la enemistad.

En aquel momento, cuando Trump cargó contra España por el gasto en defensa, Merz asintió y dijo que “es el único país que no está dispuesto” a elevar la inversión militar; y cuando Trump amenazó con romper todo trato comercial con España, él calló.

Terminado el encuentro público, el propio Merz, visiblemente nervioso, intentó reparar el desaguisado ante periodistas alemanes en Washington antes de emprender regreso a Berlín. Bruselas había salido ya a defender a España ante la amenaza comercial, y el democristiano dijo que él había abordado el asunto con Trump después “en una conversación personal”, porque “no quería profundizar en la discusión públicamente ni, quizás, intensificarla”. En esa conversación, aseguró, también había abordado la crítica de Trump al Reino Unido, sobre la que él calló en la rueda de prensa.

La continuación del desencuentro

El canciller alemán telefoneó a Sánchez, pero no tenía el número correcto y, en todo caso, la llamada se hizo el día en que empezó el ataque a Irán, es decir, antes de la escena con Trump en la Casa Blanca

Hacía apenas cuatro días del inicio de la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, y Trump estaba furioso porque Pedro Sánchez no había autorizado el uso de las bases de Morón y Rota para el repostaje de aviones estadounidenses en ruta hacia el ataque. En el caso del primer ministro británico Keir Starmer, de quien Trump dijo despectivamente que “no estamos tratando con Winston Churchill”, criticó la tardanza de Londres en avalar el uso de las bases.  

Friedrich Merz se encontró en la tesitura de ser el primer gobernante europeo en reunirse con Trump en ese contexto y no salió precisamente airoso, al aparecer ante todos como un socio inconstante.

“Fue un gran error, porque no puede uno presentarse como defensor de los intereses europeos y, al mismo tiempo, aceptar en silencio las críticas a países individuales; fue un grave error, pues con ese comportamiento, Merz se desacreditó como una voz con autoridad capaz de representar los intereses europeos frente a la crítica más acérrima en Estados Unidos”, arguye Wolfgang Schroeder, politólogo de la Universidad de Kassel, a preguntas de esta corresponsal. 

El canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente de EE.UU., Donald Trump, en su comparecencia en la Casa Blanca, en Washington el 3 de marzo del 2026 

El canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente de EE.UU., Donald Trump, en su comparecencia en la Casa Blanca, en Washington el 3 de marzo del 2026 SAMUEL CORUM / EFE

Schroeder, respetado analista de frecuente aparición en medios alemanes, apunta a una de las carencias de Merz: “Quizás también se deba a su relativa inexperiencia en este ámbito; hay que tenerlo en cuenta. No es un negociador experimentado en estos temas, ni un buen estratega; lo único a su favor es que es un orador ingenioso, pero su capacidad estratégica es muy débil”. Friedrich Merz llegó a canciller en mayo del 2025 sin experiencia de gobierno de ningún tipo, ni regional ni local.

Tras la escena en la Casa Blanca, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, contactó con su homólogo germano, Johann Wadephul, para manifestar su “sorpresa” y reaccionó en público con uno de los argumentos que más duelen a Merz:  “No me imagino a la canciller Merkel o al canciller Scholz con  declaraciones de este tipo; había otro espíritu europeísta”. El 5 de marzo, Wadephul subrayó que España puede contar siempre con la solidaridad alemana y europea.

Llegó a canciller sin trayectoria de gobierno 

El fallo de Merz pudo deberse a “su relativa inexperiencia en este ámbito; no es un negociador experimentado en estos temas, ni un buen estratega”, apunta el politólogo Wolfgang Schroeder

La situación adquirió tintes esperpénticos esta semana, cuando el portal Politico desveló dos intentos frustrados de llamada telefónica de Merz a Sánchez para recoser lazos. Fuentes del Gobierno español aclararon que los intentos del canciller por hablar con Sánchez no se produjeron tras la escena en la Casa Blanca, sino el sábado anterior, día en que arrancó el bombardeo de Irán. Y precisaron que el problema fue que Merz llamó a un número antiguo de Sánchez, quien lo cambia periódicamente por motivos de seguridad.

El miércoles, el portavoz adjunto del Ejecutivo alemán, Steffen Meyer, no quiso comentar “los detalles sobre el contacto entre dos jefes de Gobierno de países amigos”. Meyer sí aprovechó para proclamar: “La alianza, amistad y cooperación entre los gobiernos de España y de Alemania es firme y se da a diferentes niveles, ya sea en política de seguridad, económica, energética o comercial; tenemos muchos intereses comunes y por eso trabajamos bien juntos”. El día anterior, Merz había eludido responder a una pregunta sobre las llamadas a Sánchez durante una comparecencia con su homólogo checo, Andrej Babis.

A finales de la semana entrante, Merz y Sánchez coincidirán en Bruselas en la cumbre del Consejo Europeo. Habrá que observar cómo interactúan.

María-Paz López Rodríguez

Corresponsal en Alemania, Centroeuropa y países nórdicos desde 2014. Antes en Italia y Vaticano (2003-2009). Especialista en religión. Licenciada en Comunicación (UAB) y máster en Periodismo (beca Fulbright) en Columbia

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