Feijóo aleja el sorpasso

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Buenos días,

La jornada periodística de ayer fue intensa y extenuante en la redacción de La Vanguardia. Casi 24 horas ininterrumpidas con temas de intensa actualidad. Empezamos a primera hora de la mañana con las elecciones a la presidencia del Barça, seguimos con los comicios en Castilla y León y terminamos toda la noche con los Oscars, aparte de las continuas noticias que nos llegaban de la guerra en Irán. Información al minuto en la web y en las redes sociales, además de la confección de las ediciones digital y la de papel. Todo el día pedaleando.

De todo este menú, les voy a hablar hoy en este boletín de las elecciones en Castilla y León que creo que van a ser trascendentes y marcarán un punto de inflexión. El PP ha vuelto a ganar, como en Extremadura y Aragón, pero esta vez ha mejorado claramente sus resultados y Vox ha roto la tendencia de las últimas elecciones donde había cosechado grandes subidas. Las interpretaciones son libres. Habrá quien dirá que el electorado ha castigado a Vox por sus purgas internas, tras la expulsión de Javier Ortega Smith y la destitución del líder del partido en Murcia, José Ángel Antelo, y quien concluirá que el silencio de Santiago Abascal ante las críticas de Donald Trump contra España le pueden haber pasado factura. Ciertamente, hasta la fecha, Vox parecía incólume ante cualquier situación negativa, ya que no sufría ningún desgaste por nada.

A mi entender, la causa de este repentino frenazo ha sido que el electorado ha interpretado que Vox ha bloqueado la gobernabilidad en Extremadura y Aragón, y para evitar que en Castilla y León sucediera lo mismo, los ciudadanos han confiado más en el PP. Está claro que los dos partidos están obligados a entenderse y deben pactar en las próximas semanas. A Vox le ha sentado bien electoralmente la decisión de abandonar los gobiernos autonómicos que compartía con el PP, pero al final, no se puede estar siempre en la oposición y dar la sensación de que se está cómodo bloqueando la gobernabilidad.

El problema, como bien apuntaba Carmen del Riego, son las concesiones que Alberto Núñez Feijóo deberá facilitar a Vox para alcanzar estos acuerdos. El gran argumento electoral al que va a recurrir Pedro Sánchez para intentar revalidar la mayoría progresista en las elecciones de 2027 es el del miedo a la ultraderecha. Sin embargo, a la vista de cómo están votando los españoles en este ciclo electoral autonómico, está claro que Vox ya no da tanto miedo a una parte muy importante de los votantes.

A los socialistas les queda entonces otra idea fuerza que es que el PP y Vox no se entenderán y que su pugna puede paralizar el país, como ha sucedido en Extremadura, donde María Guardiola ha perdido ya dos sesiones de investidura. Por tanto, PP y Vox están condenados a entenderse y el resultado de Castilla y León puede contribuir a suavizar la dura posición negociadora de los de Abascal.

Vox necesita también transmitir a la opinión pública que es un partido útil. Que su aspiración final es la de gobernar para aplicar su ideario político. En una de las múltiples reuniones de acercamiento entre ambos partidos que se ha producido estos últimos días, las dos partes han coincidido en valorar que su electorado desea que lleguen a acuerdos para gobernar y que la imagen de confrontación puede provocar desánimo y desmovilización entre sus votantes.

En esta última campaña, además, el líder de Vox ha sido especialmente duro con el PP y ha hablado claramente de aspirar a hacerle el sorpasso en las generales. Tanto es así, que hasta el prudente Salvador Illa se ha contagiado de este clima y en la entrevista que publicamos este pasado domingo apuntaba a esta posibilidad ironizando de que Núñez Feijóo no será presidente del Gobierno de España, ni vicepresidente con Abascal.

Este sorpasso está más lejos de producirse después del resultado de Castilla y León. Por eso, Feijóo también ha salido reforzado tras esta campaña en la que ha sido muy crítico con la estrategia de Vox.

El dirigente popular ha modulado su discurso y no tiene problemas en admitir que, con los datos que ofrecen las encuestas, será muy difícil que vaya a poder gobernar en solitario y necesitará el apoyo de Vox. Y apela a la responsabilidad del partido de Abascal para que se arremangue a gobernar con ellos en estos gobiernos autonómicos y se deje de electoralismos futuros. Si en Castilla y León se hubiera dado la tendencia de las otras comunidades, con un retroceso del PP y un gran crecimiento de Vox, sería más difícil mantener este discurso.

Y un detalle para la historia en estas elecciones. Ciudadanos y Podemos han perdido los últimos escaños que tenían en esta comunidad. Para la antigua formación de Albert Rivera es ya el cierre definitivo por defunción, y para Podemos la confirmación de que su camino en solitario es muy complicado. Los dos partidos que estuvieron a punto de comerse a los tradicionales PSOE y PP son ya historia o se acercan a serlo.

Este ciclo electoral autonómico se acabará ahora en Andalucía, donde los resultados de ayer vuelven a insuflar optimismo al PP para ver si el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, puede revalidar la mayoría absoluta. En cambio, hay negros nubarrones sobre el PSOE que no parece que vaya a mejorar sus guarismos como sí ha hecho en Castilla y León.

No obstante, hay que dejar la puerta abierta a lo que suceda en Catalunya. Lo más normal sería que el PSC y ERC se pusieran de acuerdo en pactar unos nuevos presupuestos, pero las posiciones están muy confrontadas. A nadie, salvo Aliança Catalana, le interesa un adelanto electoral. Veremos.

¿Y las generales? Sánchez sigue convencido en agotar la legislatura y cree que dentro de un año podrá defenderse mejor que ahora y podrá movilizar más a su electorado. Precisamente una de sus bazas será el desgaste que cree que van a tener PP y Vox en los gobiernos autonómicos que compartan. Como pueden ver, todo es muy fluido en la política española. ¿Y la catalana? También, también.

COMO SIEMPRE LES DEJÓ AQUÍ ALGUNAS OTRAS NOTICIAS DE ESTA SEMANA QUE CREO QUE NO SE PUEDEN PERDER

En relación con las elecciones a la presidencia del Barça, un buen resumen de Joan Josep Pallàs y Jordi Basté.

La campaña electoral vivió un terremoto con la entrevista concedida a nuestro diario por Xavi Hernández.

Sobre los premios Oscar, les dejó esta narrativa visual con los premiados.

La guerra en Irán sigue y tiene graves consecuencias medioambientales que nos explica Andrés Actis.

Sobre el conflicto dos interesantes análisis de Shlomo Ben Ami y Ramon Aymerich.

Una derivada que nos ofrece Manel Pérez son los empresarios que se benefician de esta guerra.

Y Rafael Ramos nos explica las dificultades que tiene el Ejército del Reino Unido en el actual contexto internacional.

Siempre es interesante conocer las impresiones del director Pedro Almodóvar que estrena película este fin de semana.

Un gran avance médico contra el cáncer explicado por la directora médica de BioNTech.

Y al cumplirse dos años de la aplicación de la ley de vivienda se observa como la crisis del alquiler se ha enquistado.

Y ESTOS SON MIS ARTÍCULOS DE LA PASADA SEMANA:

-Martes, 10 de marzo: Somos víctimas colaterales

-Miércoles, 11 de marzo: El ‘moderno’ orden mundial

-Jueves, 12 de marzo: Con Vox y con EH Bildu

-Viernes, 13 de marzo: Trump lo va a lograr ahora

-Sábado, 14 de marzo: PSOE y PP, en el banquillo

-Domingo, 15 de marzo: Con ERC, todo es posible

Jordi Juan Raja

Director de La Vanguardia desde marzo de 2020. Ha trabajado como redactor en las secciones de Política, Sociedad y Ciudades de La Vanguardia, donde entró en 1992

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