A un mes de las elecciones generales en Hungría, el primer ministro ultranacionalista, Viktor Orbán, fragilizado en los sondeos, atiza la hostilidad hacia la vecina Ucrania como gran eje de su campaña electoral, acusando a su presidente, Volodímir Zelenski, de injerencia para influir en las urnas.
Por primera vez desde su regreso al poder hace 16 años, Orbán afronta un riesgo real de ser derrotado, pues su actual contrincante del centroderecha, Péter Magyar, le supera en apoyo en las encuestas independientes. Ahora, en una estrategia que cree que le reportará votos, el mandatario explota la tardanza de Kyiv en reparar el oleoducto Druzhba (amistad), por el que fluía petróleo hacia Hungría a través de Ucrania, y que resultó dañado por un ataque ruso el pasado 27 de enero.
El partido de centroderecha de Péter Magyar, rival de Orbán, supera a la formación del primer ministro en los sondeos independientes
Como represalia, Viktor Orbán veta en Bruselas la emisión de deuda necesaria para financiar el crédito de 90.000 millones de euros a Ucrania aprobado por UE el pasado diciembre, sin el cual el país, que ha entrado en su quinto año de guerra total contra el invasor ruso, podría caer en la bancarrota.
El primer ministro magiar acusa a Kyiv de mantener parado el flujo de crudo por el oleoducto para perjudicarle en las elecciones, previstas para el próximo 12 de abril, y dice que no levantará el veto hasta que el suministro se reanude. Zelenski replica que subsanar los daños en una infraestructura tan compleja en plena guerra no es tarea sencilla, y recuerda que fueron causados por Rusia.
La disputa por el oleoducto refuerza el mensaje antiucraniano que Orbán ha convertido en pilar fundamental de la campaña electoral de su partido, Fidesz, en la que califica de “enemigo” al país vecino, con el que Hungría comparte una frontera de 135 kilómetros. Para azuzar aún más la tensión, Budapest despachó el miércoles a Ucrania a un cuatro funcionarios para abordar el asunto.

“El secretario de Estado de Energía, Gábor Czepek, encabeza una delegación húngara que ha partido hacia Kyiv para evaluar el estado del oleoducto Druzhba e impulsar la rápida restauración del tránsito de petróleo a Hungría”, escribió Zoltán Kovács, responsable de comunicación internacional del Gobierno húngaro, en la red social X.
Ese mismo miércoles, el Ministerio de Exteriores de Ucrania replicó que la visita carece de carácter oficial. “Tenemos conocimiento de que esta mañana un grupo de ciudadanos húngaros ha entrado en Ucrania bajo las condiciones generales aplicables a todos los ciudadanos de los países de Schengen, haciendo uso de su derecho a viajar sin visado”, dijo el portavoz del Ministerio, Georgi Tiji, citado por Ukrainska Pravda. Este grupo, precisó Tiji, “no tiene estatus oficial o reuniones oficiales programadas” en Ucrania y no es por tanto “una delegación”.
Viktor Orbán, de 62 años, es el gobernante europeo que lleva más tiempo en el poder. Gobierna desde el 2010, y este es su cuarto mandato consecutivo, pero su quinto mandato en total, pues ya gobernó entre 1998 y el 2002.
Trumpista declarado, amigo del Kremlin y en perpetua tensión con Bruselas, otro de sus chivos expiatorios, Orbán aspira a remontar atizando hostilidades combinadas. Los sondeos independientes dan hasta catorce puntos de ventaja al partido de Péter Magyar sobre el de Orbán, mientras que las encuestas afines al Gobierno continúan colocándolo en cabeza.
Más represalias
Dinero para Kyiv en furgones, confiscado a su paso por Hungría
La otra represalia de Orbán contra Ucrania se produjo hace pocos días, cuando agentes antiterroristas húngaros confiscaron dos furgones blindados con billetes y oro por valor de unos 70 millones de euros que viajaban por carretera de Austria a Ucrania vía Hungría. Los furgones fueron devueltos, pero el dinero quedó bloqueado. Budapest alegó que los porteadores ucranianos eran sospechosos en una investigación por blanqueo de capitales. Pero la historia no tardó en desmoronarse. Raiffeisen Bank International, entidad organizadora del transporte, declaró que da a las autoridades información detallada sobre sus actividades, y el gobernador del Banco Central de Austria, Martin Kocher, dijo que estaba informado, y que “es práctica común transportar efectivo entre países”. Zelenski calificó lo ocurrido de “bandolerismo”.

Corresponsal en Alemania, Centroeuropa y países nórdicos desde 2014. Antes en Italia y Vaticano (2003-2009). Especialista en religión. Licenciada en Comunicación (UAB) y máster en Periodismo (beca Fulbright) en Columbia

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