De Castilla y León al superdomingo andaluz

Hace 8 horas 1

Tres elecciones en tres meses y tercer caucus de la derecha en el que Vox captura al PP, pero de manera agridulce subiendo tan sólo un escaño hasta 14. Pinchando sus expectativas. Castilla y León no es un caucus cualquiera. Es la autonomía donde comenzó la reunificación de la derecha y territorio PP desde hace 39 años. Y se notó y mucho porque a Vox le pasaron factura tres cuestiones en esta elección: a nivel externo, el efecto Trump con el “No a la guerra” rentabilizado por el PSOE perjudicial para Vox, y a nivel interno, las divisiones en su seno con los propios y los “múltiples ex” cacareadas desde el Madrid DF. a todo el globo. Pero, ante todo, como dijimos hace semanas, cometer el grave error de no abstenerse en Extremadura. Su votante no entiende el marco de repetición electoral ni de bloqueo. Brindó con ello al PP la primera victoria cultural en un caucus que, a diferencia de los dos anteriores, votó cuando tocaba y eso también es un activo. Legislaturas de cuatro años y votar cuando toca, renta.

Cada elección es un circuito de Fórmula 1 diferente. Y en política pocos votos son siempre muchos. En el caso concreto de las nueve provincias de Castilla y León además la diferencia en llevarse el último escaño va de una horquilla de menos de 1.000 votos. Todo estuvo muy disputado como siempre. Los populares obtuvieron 33 escaños y el PSOE por primera vez en unos caucus subió dos diputados hasta los 30. Venció incluso en dos provincias: Soria y León, en la primera notándose el tirón de su candidato, Carlos Martínez , que sube 13 puntos en su provincia y en la capital de la que fue alcalde 18; Unión del Pueblo Leonés manteniendo 3 y Por Ávila con 1 resistieron; Soria Ya! se hundió con 1. A la izquierda del PSOE la división certificó lo que ya saben: la LOREG es implacable. Cero escaños.

A partir de aquí el chico de Queens, y no la guerra de Irán, continuará bombardeando cognitivamente a España hasta las generales del próximo año, porque el campo de batalla es el propicio: polarización, fragmentación, desinformación y presión emocional. De Castilla y León nos encaminamos ya a un “superdomingo andaluz”, más que un caucus. ¿Por qué? Claro que no habrá superdomingo con andaluzas y generales, pero sí superdomingo andaluz. Pues el mes de junio de 2026 será el de León XIV , Carles Puigdemont y Juanma Moreno . El presidente andaluz convocará elecciones muy probablemente para el 7 o el 14 de junio, porque antes está el Rocío, un superlunes de verdad, y después vendrán los calores y los límites de la propia ley electoral andaluza.

Andalucía, de hecho, reúne todos estos fenómenos que configuran este campo de batalla tanto político como cognitivo. Allí están las bases de Rota y Morón, que un senador americano se quiere llevar de vuelta a casa. La gran nacionalidad del sur es, además, frontera de la UE y una pieza estratégica en el devenir mismo de este proyecto sin liderazgo que ya es la Comisión Europea. El día 7 o 14 los andaluces votarán unas elecciones en las que Pedro Sánchez no se presenta, que no se le olvide a nadie. Serán, eso sí, unas autonómicas que cerrarán un ciclo mediano que ha consolidado que uno de cada cinco votos del PP en 2023 se vayan a Vox.

Noche electoral en la sede del PP, en Génova

Noche electoral en la sede del PP, en Génova

La batalla por el reemplazo en las derechas españolas no se ha resuelto como tampoco en Europa. Merz está acuciado por AfD. Orban está acuciado por Magyar. La República Francesa lo está por Le Pen . Ayer los autoritarios galos despuntaron en las locales. Ventura le hizo fosbury flop a Montenegro en las presidenciales portuguesas. Andalucía pondrá fin a este ciclo mediano, abriéndose un silencio ensordecedor que anuncia y precede a la gran batalla de julio de 2027, porque lejos de resolverse, la transferencia entre PP y Vox hoy es como las Tablas de Moisés.

Alberto Nuñez Feijóo nos ha dicho que no está ni con Trump ni con Sánchez. Con solo haber dicho que está con el liderazgo de Leon XIV hubiera conectado con el universo España, porque de lo que se trata es de tener idea de sentido e identidad, que está muy por encima de la polarización política. León XIV no actúa sobre la vivienda o la inmigración, pero sí que nos explica que en Europa los que pierden, a diferencia de la América trumpista, tienen siempre una oportunidad para ganar. Y en España también. Ayer PP y PSOE subieron ambos más que Vox. En Castilla y León ganó la demografía. Pero un aviso: la conjetura de la derecha no está resuelta. La de la izquierda, sí.

Next week

Elecciones en Andalucía

El Papa Prevost nos visitará del 6 al 12 de junio, Corpus Christi de por medio, y veremos a un católico parándole los pies a Trump. Por su parte, el Tribunal Constitucional debiera de haber dicho ya la suya sobre el regreso de Puigdemont a las calles de Girona, una vez el Tribunal de Justicia de la Unión Europea avale con su sentencia final la estrategia del alto tribunal español. La patada en el tablero de Vox está por dar en generales. Feijóo no se carga a Sánchez con los caucus, pero Juanma Moreno tiene mejor contexto que ayer para el superdomingo andaluz.

El ojo de halcón

Raúl del Pozo

La imagen se quedará en mi retina toda la vida. Emocionante y dolorosa al mismo tiempo: Antonio Lucas, Joaquín Manso, Edu Galán, Arturo Pérez-Reverte, Juanma Lamet y Manuel Jabois portando el féretro del gran Raúl del Pozo, al que tanto hemos querido todos. Estaría allí arriba observando, sonriendo, con David Gistau. Y ahí los tienen: aceptándose todos, amigos, tal y como son, ayudándose a ser lo que deberían. Amistad es una bella palabra que tiene cientos de buenos momentos. Y esa instantánea que lloramos es uno de ellos.

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