
Alex Jover
Barcelona
15/03/2026 06:30 Actualizado a 15/03/2026 07:06
Un tuit antiguo de mal gusto, un arrebato de sinceridad en una entrevista con público o una bofetada sobre el escenario. Los motivos que pueden llevar a un actor o actriz a figurar en la lista negra de la Academia son tantos como los rostros que forman parte de ella. Porque si las redes sociales no perdonan los Oscar, menos. O, como poco, tardan su tiempo.
Lo sabe bien Karla Sofía Gascón, que lleva un año desaparecida tras ver truncada en 2025 su carrera al Oscar. Con su promoción a la estatuilla dorada acabaron unos tuits suyos antiguos, recuperados por periodista Sarah Hagi en los que la intérprete hablaba de forma ofensiva sobre el islam, la diversidad y George Floyd. Su castigo, a parte del escarnio público, fue despedirse de sus posibilidades para ganar la estatuilla al no poder participar en los actos de promoción de la película ni pasar por la alfombra roja.

Este año, es Timothée Chalamet quien sigue los pasos de la actriz de Emilia Pérez al protagonizar la gran polémica de los Oscars. A diferencia de Gascón, el estadounidense-francés nominado a mejor actor por Marty Supreme ha conseguido con una sola frase, en directo y a muy pocos días de la gala, ofender a todas las compañías de ópera y ballet del mundo, además de a sus aficionados: “No quiero trabajar en ballet ni ópera, ni nada que parezca que diga ‘oye, mantén esto con vida’, aunque ya no le interesen a nadie”, espetó el viernes en un evento público de la CNN y la revista Variety. Y a pesar de que en cuestión de segundos añadió que lo decía “con todo el respeto” a la gente que se dedicaba a ello y que reconocía haber soltado ese comentario sin motivo la respuesta a su “ofensa” no se hizo esperar.
Decenas de óperas de todo el mundo salieron a replicar al actor, entre ellas la Ópera Metropolitana de Nueva York, que publicó un vídeo en el que mostraba todo el proceso que hay detrás de una puesta en escena, desde el vestuario hasta la escenografía. “Esto es para ti, Timothée Chalamet”, rezaba la publicación del MET en redes. A pesar de que no parece que la Academia vaya a tomar partido en la polémica, es indudable que el desafortunado comentario de Chalamet no le ayuda a alzarse con el codiciado premio. Está por ver si el protagonista de esta historia pasará o no por la alfombra roja y qué papel tomará respecto a este entuerto, entonar el mea culpa o mantenerse firme.
No me entusiasma mucho lo que llamamos los Premios de la Academia”
Sean Penn
Actor y nominado de esta edición
El joven actor no es el único señalado de estos Oscar. De hecho, en el caso de Sean Penn – nominado a mejor actor de reparto por Una batalla tras otra– se desconoce todavía si aparecerá en los premios. Lo suyo con la Academia es una historia de amor-odio de muchos años. Porque, a pesar de que la organización le ha premiado con dos Oscar a lo largo de su vida, el primero por su papel en Mystic River (2003) y el segundo por Milk (2008), el actor, director y guionista norteamericano ha mostrado su descontento abiertamente en muchas ocasiones.
La más reciente fue hace poco más de un año, en diciembre de 2024, durante el Festival de Cine de Marrakech: “No me entusiasma mucho lo que llamamos los Premios de la Academia. Los productores de la Academia han ejercido una cobardía realmente extraordinaria cuando han tenido que formar parte del gran mundo de la expresión y han contribuido a limitar la imaginación y las diferentes expresiones culturales”, dijo sin tapujos. Su nominación no ha despertado en él ningún comentario al respecto pero dada su postura cabe preguntarse si acudirá a los premios y, en el caso de ganar, qué tono, el de incendiario o el de agradecido, tomará su discurso.

Más allá de estos casos a la espera de resolverse, sí existe una lista de nombres vetados en la gala. En esta se encuentran famosos como Will Smith, quien no puede acudir ni a los Oscars ni a otros eventos organizados por la Academia desde 2022 y durante los próximos cinco años por su mediática y explosiva bofetada a Chris Rock por sus comentarios en el escenario sobre la cabeza rapada de su mujer Jada Pinkett.
Más dura fue todavía la sanción a Richard Gere a quien cayó un veto de veinte años después de que en 1993 utilizara su presencia en el escenario para entregar un premio para hablar sobre la ocupación china del Tíbet, algo que la Academia consideró fuera de lugar al utilizar la gala para expresar su postura política. Y, también por causas vinculadas a la política, Susan Sarandon se convirtió en persona non grata en Hollywood. Su posicionamiento a favor de Palestina la ha dejado, dijo a Variety, sin trabajo en Estados Unidos y en los Goya reconoció que su agencia la despidió por ese motivo. “Se volvió imposible para mí, incluso salir en televisión. No sé si ha cambiado algo, pero no podía hacer ninguna película grande ni nada conectado con Hollywood”, explicó. Ahora trabaja en Europa.
La lista también incluye famosos que, tras ser juzgados y condenados por abuso y agresión sexual, como Harvey Weinsein, Roman Polanski y Adam Kimmel, no tienen cabida en estos premios.
Por último, cabe mencionar el nombre de alguien que ya no está pero que también fue en su día el enemigo público número uno de la Academia. Fue uno de los casos más sonados y lo protagonizó Carmine Caridi, quien fue expulsado en 2004 por compartir de manera ilegal copias de películas nominadas, lo que viola los derechos de autor que sostienen a esta industria. El actor de El Padrino II, que falleció en mayo de 2019, fue el primer artista estadounidense en ser apartado de por vida de los eventos organizados por la Academia.

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