Cohetes y plumas en el surtidor: tres razones para no recuperar el descuento a los carburantes

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Las costuras geopol?ticas han vuelto a saltar en Oriente Medio. Los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Ir?n el 28 de febrero han desencadenado una crisis energ?tica de magnitud hist?rica: el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, por el que transita el 20% del petr?leo mundial, ha disparado el precio del barril de Brent desde los 69$ hasta un pico cercano a los 120$ el 9 de marzo, una subida del 75% en apenas diez d?as, algo que no se viv?a en los mercados desde la invasi?n rusa de Ucrania en 2022.

En los d?as posteriores al comienzo de la guerra, las estaciones de servicio han comenzado a trasladar su impacto a los surtidores espa?oles, aunque su impacto ha sido heterog?neo entre el di?sel y la gasolina. La gasolina 95 ha subido un 10% y el gas?leo A un 17% desde el 11 de febrero, mientras que el Brent se ha encarecido un 34% en el mismo periodo. Esta brecha entre la subida mayorista y la minorista es habitual, y es esperable que el precio de los carburante contin?e subiendo en los pr?ximos d?as. Sin embargo, aunque no es esperable que el precio del petr?leo contin?e en cotas tan elevadas mucho tiempo, no es evidente que estas subidas de precios vayan a ser transitorias, puesto que la literatura acad?mica ha identificado de forma consistente una fuerte asimetr?a dentro del mercado de las estaciones de servicio. De acuerdo con la literatura acad?mica, los precios en surtidor suben como "cohetes" cuando el crudo se encarece, pero bajan como "plumas" cuando este se abarata.

Es el fen?meno que los economistas anglosajones llaman "rockets and feathers". Un estudio reciente de P?rez-Rodr?guez, Jim?nez, Perdiguero y Cazorla-Artiles (2025), investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Universitat Aut?noma de Barcelona, confirma esta asimetr?a para el mercado espa?ol con datos diarios de 619 gasolineras de Madrid entre 2021 y 2022. Sus resultados muestran que, por cada euro que sube el Brent de forma sostenida, el precio de la gasolina sube 2,5 c?ntimos por litro a largo plazo; pero por cada euro que baja, solo desciende 1,8 c?ntimos, empleando las variaciones del precio del petr?leo entre 2021 y 2022. En el di?sel la asimetr?a es a?n mayor: 1,6 c?ntimos de subida frente a apenas 0,9 de bajada.

Ante esta situaci?n, hay voces que han comenzado a reclamar la reintroducci?n de medidas como el descuento a los carburantes aplicado durante el pico de precios en 2022. De cara a valorar la pertinencia de esa pol?tica, es necesario tener en cuenta que esta crisis de precios encuentra a Espa?a en una posici?n estructuralmente distinta a la de 2022. El parque de veh?culos se ha transformado con rapidez estos ?ltimos a?os, con un peso creciente de veh?culos el?ctricos e h?bridos. Adem?s, la flota de combusti?n es m?s eficiente, y los veh?culos nuevos. que son los que m?s kil?metros recorren, consumen significativamente menos carburante. Aunque es cierto que esta transformaci?n es a?n incipiente, la evoluci?n en los ?ltimos dos a?os apunta a que la transformaci?n del parque est? llegando a un punto de masa cr?tica, especialmente en lo que se refiere a matriculaciones de veh?culos el?ctricos.

Esta progresi?n se aprecia claramente en los datos de parque de veh?culos de la DGT, que a finales de 2025 identific? que el parque de turismos en Espa?a contaba con 2,08 millones de h?bridos no enchufables (HEV), 389.000 h?bridos enchufables (PHEV) y 303.000 el?ctricos puros (BEV). En total, casi 2,8 millones de turismos electrificados, que representan ya el 10% del parque, con proyecciones de crecimiento intenso en los pr?ximos a?os. Por el contrario, 2022, esa cifra no llegaba al 4%. Los BEV y PHEV, adem?s, han crecido un 51% solo en el ?ltimo a?o. Si a esto se suma que el kilometraje medio entre ese 10% del parque es significativamente mayor respecto a la media, parece claro que esta reconfiguraci?n del parque puede servir como un primer "colch?n" para amortiguar el impacto de la subida de los precios de los carburantes que Espa?a no ten?a en 2022.

Aunque es cierto que este cambio de estructura puede amortiguar parte del impacto, es necesario preguntarse ?Tiene sentido econ?mico, como pol?tica p?blica volver a subsidiar los carburantes como en 2022? La evidencia disponible sugiere que no. El an?lisis de EsadeEcPol (2022) mostr? como las estaciones de servicio respondieron a la bonificaci?n de 20 c?ntimos capturando parte del descuento. Concretamente, el precio del gas?leo A aument? 3,52 c?ntimos de media y el de la gasolina 0,7 c?ntimos. Es decir, una parte relevante del subsidio p?blico no lleg? al consumidor, sino que fue capturada por los distribuidores. Este efecto fue especialmente intenso en las estaciones de servicio independientes y en las de precios m?s bajos, generando distorsiones adicionales en la competencia en ese mercado.

Adem?s, trabajos de evaluaci?n como los realizados por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) documentaron como el descuento a carburantes fue una de las pol?ticas de respuesta a la crisis inflacionaria de 2022 con un car?cter menos progresivo, donde el 10% los hogares con menos recursos apenas recogieron un 5% del gasto total de la pol?tica. En ese sentido, ni desde un punto de vista de la eficiencia (por su impacto sobre precios) ni sobre la equidad (por su impacto distributivo) esta pol?tica re?ne las condiciones m?nimas para considerar su retorno.

La respuesta a esta nueva subida de precios no deber?a ser equivalente a la implementada en 2022. Adem?s de problemas evidentes de eficiencia y equidad una nueva pol?tica de descuento a los carburantes introduce un problema de incentivos din?micos. Si cada vez que el petr?leo se encarece el Estado amortigua la se?al de precios, los consumidores ven difuminado uno de los principales est?mulos econ?micos para sustituir su veh?culo de combusti?n por uno el?ctrico o h?brido. Precisamente la transici?n que, como hemos visto, est? reduciendo la vulnerabilidad del parque espa?ol frente a estos shocks de precios. Neutralizar esa se?al de precios con una bonificaci?n cada vez que estos aumentan equivale a pagar dos veces, una por el subsidio presente y otra por la mayor exposici?n al pr?ximo shock que est? por venir.

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