Cincuenta años del día que ETA declaró la guerra a la empresa: el asesinato de Ángel Berazadi que aún se paga en el País Vasco

Hace 1 día 3

Eran aproximadamente las 18.45 horas cuando ?ngel Berazadi Urbe sali? de la f?brica Estarta y Ecenarro en Elgoibar, desde la que se fabricaban las emblem?ticas m?quinas de coser Sigma. Dirig?a la empresa desde la muerte de su suegro, don Eulogio Estarta. Berazadi, de 56 a?os, se mont? en su Mercedes 280, matr?cula San Sebasti?n 6.675, y puso rumbo a su casa en el barrio donostiarra de Intxaurrondo, Villa Yeyete. All? le esperaban, su mujer, Carmen, y seis hijos, de entre 29 y 13 a?os, (cinco chicas y un chico, dos de ellas estaban a punto de casarse). Nunca lleg?.

El trayecto desde la f?brica en Elgoibar hasta San Sebasti?n, habitual para Berazadi, sol?a llevarle unos 60 minutos. La familia empez? a preocuparse a eso de las 21.00 horas, al ver que no llegaba. Llamaron a la empresa y les confirmaron que hab?a salido y que hab?a dicho que iba directo hacia casa. Su angustia fue en aumento seg?n avanzaron las horas. Familiares y directivos de la f?brica decidieron entonces recorrer el camino entre Elgoibar y San Sebasti?n en su busca. No encontraron nada. Repitieron las batidas en coche varias veces, sin ?xito. Hasta que, a eso de las 4.00 horas de la madrugada, pararon en el restaurante Restop.

Es un ?rea de servicio en la autopista Bilbao-Behovia, a unos cinco kil?metros de San Sebasti?n. Quer?an tomar un caf?, tras una larga noche de nervios y cansancio. All? encontraron a unos polic?as, a los que informaron de su preocupaci?n, y quiso la casualidad que all? encontraran tambi?n, en el aparcamiento, el veh?culo de Berazadi, con las puertas abiertas. Algo no iba bien.

Al lado del Mercedes de Berazadi, los agentes hallaron un Seat 127, con matr?cula de San Sebasti?n 8.588-B, que esa misma tarde, el 18 de marzo de 1976, hab?an robado a punta de pistola dos individuos en Eibar. Seg?n las cr?nicas de la ?poca, los ladrones se subieron al coche con su due?o dentro (estaba leyendo el peri?dico mientras esperaba a su mujer y a su hija, que hab?an ido al m?dico) y pusieron rumbo a Elgoibar. Poco antes de llegar al pueblo guipuzcoano, dejaron en la carretera al propietario del Seat y le dijeron que tardara en denunciar ?lo m?ximo posible?. Hablaban en castellano entre ellos y parec?an tener mucha prisa, declar?.

La polic?a fue reconstruyendo poco a poco lo sucedido. Al parecer, los secuestradores interceptaron el veh?culo de Berazadi en la carretera, en el mismo ramal que sale desde Elgoibar a la autov?a. Uno se mont? en el Mercedes del industrial y le oblig? a conducir hasta el restaurante Restop. El otro les segu?a con el Seat. All? robaron un tercer veh?culo.

Al cuarto d?a de secuestro, Carmen atendi? a la prensa acompa?ada de sus dos hijas mayores. Para entonces, ETA hab?a reivindicado el secuestro en un comunicado. Ella se enter? por la radio, dijo. Confirm? que en agosto del a?o anterior, el empresario hab?a recibido una primera carta de amenaza de ETA en la que le ped?an dos millones de pesetas (la prensa hab?a publicado 10, pero ella lo rebaj?) y dijo que desde entonces, viv?an intranquilos. ?Desde aquel momento nos sentimos intranquilos y vivimos una temporada con miedo porque hab?amos recibido unas llamadas telef?nicas amenazantes?.

Antigua entrada a la f?brica de Sigma en Elgoibar.

Antigua entrada a la f?brica de Sigma en Elgoibar.

El acoso a Berazadi, euskaldun, promotor de ikastolas, familiar y bien integrado en el pueblo, hab?a ido en aumento tras las tensiones laborales en Sigma a principios de ese a?o. ETA lo puso en su punto de mira y aquella tarde del 18 de marzo de 1976, hace ahora justo 50 a?os, emprendi? con su secuestro -y sobre todo con su tr?gico desenlace, 20 d?as despu?s- un camino con graves consecuencias econ?micas que a?n hoy, pese a la extinci?n de la propia ETA, se siguen pagando en el Pa?s Vasco.

?El terrorismo de ETA era selectivo y en ese momento, adem?s de atentar contra las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, la Guardia Civil o la Polic?a Nacional, se plantearon que otra parte de la sociedad, los empresarios, pod?an ser objetivo, en muchos casos para su propia financiaci?n. Y ah? comienzan los secuestros y las extorsiones?, reflexiona en conversaci?n con EL MUNDO Antonio Garamendi, empresario vasco y presidente de la CEOE.

Tambi?n Tamara Yag?e, al frente de la patronal vasca Confebask, cree que el secuestro y asesinato de Berazadi supuso un punto de inflexi?n. ?Desde luego que s?. ?ngel era un empresario muy conocido en Euskadi. Adem?s de una enorme sacudida emocional, supuso desde entonces saberse objetivo de una organizaci?n terrorista que, en sus cincuenta a?os de existencia, asesin? a 49 empresarios y directivos, secuestr? a medio centenar, y provoc? el exilio de muchos m?s. Estas cifras dan una idea del sufrimiento de la sociedad en general y del empresariado vasco en particular?.

?Sin duda supuso un antes y un despu?s?, apunta Consuelo Ord??ez, presidenta de Covite. ?Hasta entonces solo hab?an secuestrado a algunos empresarios, pero no hab?an llegado a asesinarlos. Aquello lanz? un mensaje inequ?voco al conjunto del empresariado vasco: nadie estaba a salvo y quien no se sometiera a la extorsi?n y al chantaje de ETA, pod?a acabar asesinado?.

El zulo, vac?o, donde ETA mantuvo secuestrado 20 d?as a ?ngel Berazadi.

El zulo, vac?o, donde ETA mantuvo secuestrado 20 d?as a ?ngel Berazadi.

?Fue un crimen ejemplarizante?, a?ade Ord??ez: ?ETA utiliz? el asesinato de Berazadi como una advertencia al resto de empresarios, a los que quer?a someter mediante extorsi?n y chantaje. Su asesinato contribuy? a extender un clima de terror que condicion? durante d?cadas la vida econ?mica, social y humana del Pa?s Vasco?.

Aquella tarde de hace 50 a?os, los etarras que secuestraron a Berazadi lo llevaron hasta un caser?o en la localidad de Itziar, llamado Itiola, apenas a 22 kil?metros de Elgoibar. All? lo encerraron en un habit?culo estanco del edificio al que s?lo se pod?a acceder desde el exterior y usando una escalera al estar a la altura del segundo piso.

Cuatro etarras hac?an turnos para vigilarle, ya que, debido a su condici?n de legales (no ten?an antecedentes y no estaban fichados por la polic?a, por lo que hac?an vida normal) acud?an diariamente a sus trabajos respectivos como si nada. As? lo hicieron durante 20 d?as.

ETA se puso en contacto con la familia de Berazadi. Le exigi? el pago de 200 millones de pesetas si quer?an volver a verlo con vida. No hab?a manera de reunir tanto dinero. En las negociaciones se involucraron altos cargos de la ?poca, incluido Xabier Arzalluz o Mikel Isasi, consejero del Gobierno vasco en el exilio y destacado miembro del PNV. Mikel Etxebeste, Antxon, fue quien llev? la negociaci?n por parte de la banda terrorista. Antes de llegar a ?l, Eugenio Moreno, Pertur, y Francisco M?gica Garmendia, Pakito, se entrevistaron con los representantes del PNV, seg?n se ha documentado. Alegaban que el secuestro de Berazadi era obra de los comandos especiales (Beretziak) que lideraba Miguel ?ngel Apalategui, Apala. Y a partir de ah? se sucedieron hasta tres entrevistas con Antxon, portavoz de los beretziak, en la playa de San Juan de Luz. La negociaci?n fue llevada con gran frialdad por su parte, relataron despu?s miembros del PNV. Y su desenlace abri? una brecha insalvable en las dos ramas de ETA pol?tico-militar. Pero eso es ya otra historia

Un nombre se pone siempre sobre la mesa si se busca una aproximaci?n fiel al impacto que ha tenido el terrorismo de ETA para la econom?a vasca, el de Luis Ram?n Arrieta, ex directivo de BBVA, investigador y secretario de la Comisi?n Econ?mica de la Universidad de Deusto. Seg?n explica a EL MUNDO y plasm? en su trabajo El impacto econ?mico del terrorismo: an?lisis del caso vasco publicado en Riet Journal, la revista internacional sobre estudios del terrorismo, el coste directo del da?o causado se estima en m?s de 25.000 millones para toda la econom?a espa?ola.

?Pero es mayor a?n?, advierte, ?el coste estructural para la econom?a vasca?. El agujero no es menor. Se concreta, seg?n su an?lisis, en la p?rdida de capital humano que los estudios demogr?ficos eval?an en 180.000 personas; en la grave p?rdida de inversiones (desde los a?os 70 Euskadi ha visto desaparecer un 52,5% de stock de capital relativo con la media espa?ola) o en la p?rdida de PIB relativo del casi 30%.

En el ?mbito empresarial, la lacra del terrorismo se tradujo en una fuerte deslocalizaci?n de empresas que hizo esfumarse m?s de 30.000 puestos de trabajo de alto valor a?adido y en la salida de empresarios y emprendedores (hoy seg?n los informes GEM, el Pa?s Vasco es la antepen?ltima comunidad espa?ola en emprendimiento). No fue todo, sostiene Arrieta: ?Tambi?n se radicaliz? mucho la acci?n sindical, algo que hoy permanece, y se gener? una p?rdida de valores, imposible de evaluar?.

El asesinato de Berazadi marc? el punto de inflexi?n en el que los empresarios o directivos, al margen de su ideolog?a, se convirtieron en objetivo terrorista. Se estima que 15.000 personas sufrieron una extorsi?n directa durante las d?cadas posteriores, en las que, seg?n el Informe Foronda de Ra?l L?pez Romo, doctor en Historia Contempor?nea y responsable de Educaci?n y Exposiciones del Centro Memorial de las V?ctimas del Terrorismo, cada tres d?as hab?a un atentado o acci?n violenta contra las empresas.

Pero ?c?mo ser?a hoy el Pa?s Vasco si nunca hubiera tenido que soportar el zarpazo del terror? ?Nadie lo reconocer?a?, sentencia Antonio Garamendi. ?Ser?a una potencia industrial de primera divisi?n, pero no solo el Pa?s Vasco, Espa?a. El terrorismo no ha tenido ning?n sentido, no ha servido para nada, y eso es hay algo que conviene recordar. Lo ?nico que han hecho esos victimarios es generar pobreza a un pa?s que pod?a ser el doble de rico de lo que es?.

Antes del terrorismo, Euskadi destacaba por su pujanza econ?mica y social, y tambi?n por el tama?o de muchas de sus empresas. ?Cont?bamos con una gran concentraci?n industrial, y lider?bamos gran parte de la producci?n. Tambi?n ?ramos la comunidad con el PIB per c?pita mayor del Estado. Y con mucha diferencia con respecto a las dem?s?, apunta desde Confebask, Tamara Yag?e. La foto de hoy es diferente. El peso del Pa?s Vasco respecto al conjunto del pa?s es sensiblemente menor que entonces: ha pasado de aportar el 6% del total de la poblaci?n espa?ola y m?s del 7% de su PIB, al 4,5% y al 5,7%, respectivamente.

No ser?a exacto atribuirlo todo a ETA, en este tiempo ha habido muchas crisis, una reconversi?n industrial... ?Pero es innegable que el terrorismo supuso un enorme peso en nuestras alas?, advierte la l?der de los empresarios vascos. La recuperaci?n tampoco est? siendo todo lo r?pido que se esperaba tras el anuncio del fin de la violencia en 2011.

?Pens?bamos que con el fin de la violencia nuestro despegue ser?a m?s rotundo de lo que est? resultando?, advierte. ?Aunque ETA ya no est?, su discurso ideol?gico permanece en amplias capas (minoritarias, pero significativas) de la poblaci?n. La agresividad verbal, la asunci?n del conflicto como ?nico instrumento v?lido de negociaci?n, y la animadversi?n por norma contra la empresa que cultivan algunas organizaciones y dirigentes sindicales en Euskadi no se corresponden con los de una democracia normalizada de nuestro entorno. Esa beligerancia gen?rica y permanente contra la actividad empresarial, sin base emp?rica, supone una dificultad a?adida?, concluye la l?der de Confebask.

Para Luis Ram?n Arrieta, si se pudiera borrar de un plumazo el efecto que ha tenido terrorismo, ?Euskadi ser?a un pa?s con una poblaci?n mayor, con un tejido empresarial mucho m?s denso e internacionalizado, con muchos m?s centros de decisi?n. Estar?amos jugando un papel mucho m?s importante en las grandes transformaciones actuales (tecnolog?a, digitalizaci?n...) en el contexto internacional y como un potente eje del Arco Atl?ntico europeo. Nuestra realidad econ?mica es muy desconocida y el Pa?s Vasco necesita hoy un potente plan de recuperaci?n econ?mica que ser?a adem?s beneficioso para Espa?a y Europa.Tambi?n para el presidente de la CEOE, la vuelta a la normalidad sigue en proceso: ?Todav?a hay sesgos del pasado que hay que superar. Y todav?a hay algo que los empresarios pedimos, que creo que no es tan dif?cil, y es que algunos pidieran perd?n?, zanja Garamendi.

A la familia de Berazadi les pidieron perd?n. Hace unos a?os les lleg? una carta, que les entreg? en mano la entonces directora del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos Gogora, Aintzane Ezenarro. Su hija Cristina, explic? en una entrevista entonces que le pareci? m?s necesario para ellos, para los etarras, que para la familia, pero que lo agradeci?. La familia ya no vive en el Pa?s Vasco. Al d?a siguiente del asesinato se fueron a su casa de vacaciones y nunca volvieron. Cristina, dijo, no sab?a ni d?nde estaba enterrado su padre y se lo pregunt? a su madre, poco antes de su fallecimiento, hace unos a?os. No ten?a intenci?n de ir.

Las v?ctimas han echado muchas cosas de menos en este tiempo, apunta Consuelo Ord?nez, presidenta de Covite. ?Sobre todo memoria, verdad y justicia. Esos tres pilares, que deber?an haber guiado siempre la respuesta institucional y social frente al terrorismo, no siempre se han protegido como merecen todas las v?ctimas?.

Responso en el cementerio tras el asesinato de ?ngel Berazadi.

Responso en el cementerio tras el asesinato de ?ngel Berazadi.EFE

?ngel Berazadi fue asesinado tras 20 d?as de cautiverio. Jos? Agust?n Achega Aguirre, de 22 a?os, tornero de profesi?n; Jos? Ignacio Ega?a Aristi, de 17 a?os, tambi?n tornero; Jos? Mar?a Andaluz Arocena, de 18 a?os, trabajaba como camarero, y Jos? ?ngel Gabilondo Agote, de 17 a?os, sin profesi?n definida fueron los cuatro miembros del comando que lo mantuvieron secuestrado en aquel caser?o de Itziar. Todos viv?an en esa localidad. El 7 de abril recibieron una orden en clave desde Francia: ?Tirarlo a la basura?.

A Berazadi le dijeron que lo iban a cambiar de escondite y lo montaron en un Simca 1.200 hasta la carretera que une Azkoitia y Elg?ibar. All?, a tres kil?metros de la localidad en la que estaba la f?brica de Sigma, le dispararon en la nuca. El cuerpo lo encontr? una pareja de novios. Llevaba unas gafas de soldador y marcas en las manos de haber estado atado.

En cartas de extorsi?n posteriores enviadas a otros empresarios ETA adjuntaba una foto que tom? a Berazadi en el zulo donde lo retuvo 20 d?as en la que una mano le apuntaba con una pistola.

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