Calma bursátil en medio de la guerra

Hace 1 día 3

El descenso de las bolsas desde el inicio del conflicto armado, tras trece días de duración, ha sido moderado, en un rango que va entre un -2,8%, caso del S&P 500, o del -7,5%, en bolsas como la japonesa o las emergentes. La gran mayoría de ellas, además, pese a estos descensos, siguen en positivo desde el inicio del año. Este movimiento bursátil relativamente moderado se corresponde plenamente con la oscilación no extrema que ha tenido el precio del petróleo, el verdadero termómetro del conflicto.

El precio del Brent se ha situado en 101,6 dólares por barril. La media en lo que llevamos de año es de 70,8 dólares por barril, y si el actual precio del petróleo se mantuviera todo lo que queda del 2026 en este nivel actual, la media del precio se situaría en los 94,9 dólares por barril. Todos ellos, niveles muy inferiores al precio del petróleo que dañaría al crecimiento económico mundial, que es el que conduciría a la factura del petróleo a suponer un 4% del PIB mundial, y que supera los 125 dólares por barril. En definitiva,
si bien la subida del precio del petróleo es noticia de portada, cabe considerar que el precio de partida, el de finales del 2025, era el más bajo de los últimos cinco años. Lo que importa, pues, es su valor absoluto, que no es preocupante para la economía global, ni en términos de inflación ni de crecimiento.

Petróleo

El petróleo sigue lejos del nivel que dañaría la economía mundial, lo que explica la reacción contenida de los inversores

Los motivos de esta situación pueden ser varios. Por una parte, este conflicto es lo que se conoce como una guerra asimétrica, por la enorme diferencia de potencial armamentístico existente entre los dos bloques contendientes. Difícilmente se puede derivar de ello una contienda larga en el tiempo, como las muchas guerras que ha habido ya en lo que llevamos de siglo. Es el caso, por ejemplo, de Afganistan, Irak, Siria, Yemen o la guerra ruso-ucraniana, todas ellas, por cierto, con centenares de miles de bajas, situación nada asemejable a la actual. Por otra parte, se podría debatir sobre el gran impacto que ha tenido el shale oil norteamericano en lo que a aumento de la oferta petrolera mundial se refiere; también la importancia de los dos oleoductos que se construyeron precisamente para paliar las consecuencias de un hipotético cierre del estrecho de Ormuz. Se trata del oleoducto Este-oeste, que cruza Arabia Saudí y que envía el petróleo al mar Rojo, y el oleoducto que va de Emiratos Árabes hasta el golfo de Omán. Podría tratarse también el destino mayoritario del petróleo y del gas que cruza habitualmente el estrecho de Ormuz, que no es otro que la zona asiática, con China a la cabeza.

El inversor necesita una acción concreta ante cada situación, por compleja que sea. Me recuerda la famosa respuesta de la obra de Douglas Adams, Guía del autoestopista galáctico . En ella un superordenador, tras millones de años efectuando cálculos, responde a una pregunta sobre la vida y el universo, de la cual nadie recordaba su formulación exacta ya, con un simple número: 42. En este caso que nos ocupa, 42 es comprar.

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