Puedes tener un gato que caza pájaros. Pero no un pez que se alimenta de otros peces ni una serpiente que come ratones. Es una de las consecuencias del nuevo borrador con el que el Gobierno quiere decidir qué mascotas pueden convivir en los hogares españoles. Según denuncian propietarios y asociaciones, el objetivo de fondo es claro: reducir al máximo el número de mascotas exóticas, recurriendo para ello a encajes legales que, en muchos casos, resultan difíciles de entender.
Además, el segundo borrador del real decreto sobre mascotas no solo cambiará qué animales pueden tenerse en casa sino cuál es el sistema para decidir cuáles sí y cuáles no. Y ahí, en los criterios del Anexo I, donde empiezan a surgir las dudas y las paradojas.
Cinco kilos: la línea roja
Uno de los límites más llamativos es el del peso máximo de cinco kilos para mamíferos. Todo lo que supere esa cifra, queda fuera de la lista de mascotas permitidas. El peso máximo para los reptiles es de dos kilos (incluidas las tortugas, que inicialmente parecía que iban a quedar fuera de la purga).
¿Por qué cinco kilos y no seis, diez o quince? El borrador no lo explica. ¿Significa eso que los mastines de 40 kilos están prohibidos? No, porque perros, gatos y hurones están exentos de cumplir la norma. Entonces, ¿qué importancia tiene el peso a la hora de prohibir una mascota? El borrador no lo explica.
Desde la Asociación Fauna lo ven como un ejemplo claro de falta de coherencia: "El criterio de peso máximo de cinco kilogramos para mamíferos excluiría al noventa por ciento de las razas de perro medianas y grandes si se aplicara con coherencia. Que no se aplique a ellos porque están eximidos a priori de todo el sistema revela que los criterios no son universales: son filtros diseñados específicamente para excluir a las especies exóticas, con independencia de que sean más o menos problemáticas que las ya aceptadas".
Comidas prohibidas, excepto para los gatos
Otro de los requisitos prohíbe las mascotas que se alimentan de vertebrados vivos. En la práctica, esto apunta directamente a reptiles como serpientes o a ciertos peces depredadores. Sin embargo, los gatos domésticos cazan y matan pájaros o roedores de forma habitual, sin que eso suponga ningún problema legal.
Ni siquiera todas las actividades quedan afectadas: las aves de cetrería, por ejemplo, están fuera del ámbito de la ley pese a que cazan por definición, según destaca Fauna. Así que lo de la dieta de roedores vivos es un problema, a veces.
El borrador también deja fuera a cualquier especie con "características morfológicas que puedan suponer un riesgo grave" para las personas. Sin embargo, la Ley de Bienestar Animal permitiría tener un toro de lidia registrado como mascota siempre y cuando pierda su condición de animal de producción, algo que ya ha sucedido en España con una vaca.
Inseguridad jurídica
Para la Asociación Fauna, "los criterios del Anexo I del borrador revelan una asimetría que tiene nombre constitucional: arbitrariedad". Y añaden que el enfoque no es casual: "Lo que el análisis del borrador revela es que la Dirección General de Derechos de los Animales tiene un objetivo claro desde el principio: maximizar el número de especies excluidas del listado positivo".
El resultado es un sistema con criterios abiertos, excepciones constantes y diferencias de trato difíciles de justificar. El borrador sigue en fase de audiencia pública, pero establece un marco sin justificación científica, límites sin explicación y mucho margen a la interpretación. Pura inseguridad jurídica tanto para los propietarios como para los animales.

Hace 10 horas
1










English (US) ·