La Real Sociedad celebró en las calles de San Sebastián la Copa del Rey conseguida el pasado sábado 18 de abril en La Cartuja. La plantilla llegó en el autobús descapotable al Alderdi Eder –ubicado frente a la Playa de la Concha y el Ayuntamiento– alrededor de las siete menos cuarto.
Miles de aficionados esperaban para celebrar el título después de que los jugadores fueran recibidos por el alcalde Jon Insausti y el lehendakari, Imanol Pradales, entre otros. La plantilla, desde el balcón, fue cogiendo el micrófono para dedicar unas palabras a los presentes.
Cuando tocó el turno de Pellegrino Matarazzo, saltó la sorpresa, ya que el técnico estadounidense se arrancó con el euskera para dar el discurso. "Txapeldunak gara! Saiatuko naiz hau euskaraz egiten, beraz, barkamena eskatzen dut egingo ditudan akatsengatik", dijo para disculparse por los posibles fallos que tuviera en sus palabras.
El discurso de Matarazzo
"Qué comienzo tan maravilloso en este camino que estamos recorriendo juntos. Siento que esto es solo el principio. Con vuestra ayuda los jugadores pueden conseguir grandes cosas", afirmó el entrenador.
Posteriormente mostró su agradecimiento: "Sentimos vuestra gratitud, pero hoy somos nosotros aquí para daros las gracias por vuestro inmenso apoyo, por vuestra pasión y por vuestro profundo amor por este club. Desde el primer día me habéis enseñado lo que es la Real". Por último terminó con el grito: Goazen Reala –¡Vamos Real!–.
Este gesto desencadenó la rápida reacción de Arnaldo Otegi, quien días antes de la final de Copa del Rey había asegurado: "Hay que llenar el campo de ikurriñas para demostrar que no somos de España". En esta ocasión, el líder de EH Bildu volvió a utilizar el deporte con fines políticos.
"¡Muchas gracias, Rino, por mostrar una vez más el respeto y la consideración hacia nuestra lengua y cultura, y por poner tu granito de arena en la difusión del euskera! ¡Este es el camino! ¡Ánimo!", escribió en su cuenta de redes sociales Otegi.

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