“Nunca olvidaremos esta pesadilla. Pero ahora estamos empezando a tener nuevos sueños”, decía Luis Puenzo hace 40 años, exactamente el 24 de marzo de 1986. Tenía entre sus manos la estatuilla del Oscar a la mejor película extranjera, el premio que acababan de entregarle por La historia oficial (1985), uno de esos sueños con que el arte y la cultura de Argentina comenzaban a procesar el legado de horror y dolor que habían dejado la dictadura militar y el terrorismo de Estado. Era la primera vez que una película latinoamericana recibía la distinción de la Academia del Cine estadounidense.
A los 80 años, Puenzo murió este martes en Buenos Aires, donde había nacido en 1946. Su destacada trayectoria como director, guionista y productor había comenzado en el mundo de la publicidad de los años sesenta: desde su propia productora, Luis Puenzo Cine, desarrollaría comerciales y también cortometrajes, los primeros ensayos de su obra cinematográfica.
Su debut en la dirección de largometrajes concibió a Luces de mis zapatos (1973), una comedia protagonizada por Norman Briski. Dos años después dirigió el capítulo Cinco años de vida, dentro del film colectivo Las sorpresas (1975). El reconocimiento internacional para su obra llegaría con La historia oficial, que Puenzo dirigió y coescribió junto a Aída Bortnik, y contó entre sus protagonistas con Norma Aleandro, Héctor Alterio, Chunchuna Villafañe, Hugo Arana y Chela Ruiz, entre otros.
Luis Puenzo en Argentina, en 1987.Rafael WOLLMANN (Gamma-Rapho via Getty Images)El film no solo obtendría un Oscar, sino que también sería premiado en el Festival de Cannes con el Globo de Oro a mejor película en lengua no inglesa. Su producción había comenzado cuando Argentina era regida aún por la última dictadura (1976-1983) y su temática abordaba una de las heridas abiertas por la represión ilegal y que aún hoy, cinco décadas después, no ha cicatrizado: la apropiación de bebés por parte del régimen militar.
Entre las películas más destacadas de Puenzo se cuentan también Gringo viejo (1989), adaptación de la novela de Carlos Fuentes, con las actuaciones de Jane Fonda y Gregory Peck; La peste (1992), basada en la novela de Albert Camus, con William Hurt, Robert Duvall y Raúl Juliá; y La puta y la ballena (2004), con Leonardo Sbaraglia y Aitana Sánchez-Gijón.
Además de su desempeño como director y guionista, Puenzo tuvo un rol activo en la política audiovisual de Argentina. En 1994 participó de la redacción de la ley de cine; en 2004 estuvo entre los fundadores de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas del país; y entre 2019 y 2022 presidió el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).

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