María Corina Machado: "Había que cortarle el flujo a esta estructura criminal porque de otra forma no iban a ceder"

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La visita a España de la opositora al régimen chavista y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, ha generado una gran expectación y críticas por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, que prefirió volcarse en la cumbre progresista con líderes como Lula da Silva, Gustavo Petro o Claudia Sheinbaum que a recibirla. María Corina Machado fue reconocida este fin de semana por el Ayuntamiento de Madrid, que le entregó la Llave de Oro de la ciudad, y por la Comunidad de Madrid otorgándole su Medalla de Oro.

El pasado sábado miles de venezolanos mostraron su apoyo en la Puerta del Sol, centro neurálgico de España, a María Corina Machado en un multitudinario acto por la Medalla de Oro de la región entregada por Isabel Díaz Ayuso. La opositora al régimen de Nicolás Maduro y, ahora, Delcy Rodríguez, aseguró que en Madrid comienza "el regreso" a Venezuela.

María Corina Machado ha visitado este martes el programa Es la Mañana de Federico de esRadio en el que ha "dado las gracias a toda esta nación" porque "ustedes han estado desde el principio junto a nosotros en esta causa". Además, ha agradecido al Grupo Libertad Digital "en particular" y a Federico Jiménez Losantos "en lo personal" el apoyo constante para lograr la libertad en Venezuela. "Es algo que uno recuerda para toda la vida. Nuestros hijos lo estudiarán", ha destacado la Premio Nobel de la Paz.

"Estamos viviendo momentos históricos", ha dicho la opositora al régimen chavista porque "durante muchos años los venezolanos alertábamos al mundo de lo que estaba sucediendo" con "un sistema totalitario que se fue vinculando con las fuerzas mas destructivas del planeta. Desde cárteles, guerrillas a grupos islamistas".

En Venezuela, ha contado María Corina Machado, actúan "agentes de los regímenes cubano, ruso o iraní" que han estado durante años "cobrándose recursos naturales" y destruyendo "las instituciones y a la población". El chavista es un "régimen criminal que se nutre del tráfico de todo tipo de combustibles, oro, piedras preciosas y personas", ha señalado. Por este motivo ha defendido la intervención de EEUU contra Nicolás Maduro y la dictadura porque "había que contarle el flujo a esta estructura criminal porque de otra forma no iban a ceder".

"Eso ocurrió el 3 de enero", ha dicho María Corina Machado que ha explicado que "la legitimidad" de esta operación de EEUU "fue todo el movimiento social y ciudadano" que se vio en las elecciones presidenciales ganadas por Edmundo González y que el chavismo no reconoció. Ha recordado que "frente al mundo demostramos con actas que el 70% o mucho más queríamos vivir en democracia y en libertad".

"O mi familia o mi país"

Machado ha declarado que, a no mucho tardar, fue consciente de que sus decisiones políticas "iban a tener consecuencias en la gente que más quiero": "Eso me generaba una culpa profunda. Decía: ‘Tomé mi decisión, es mi vida, pero, ¿por qué perjudicar a gente que no ha tomado esa decisión?’. Cuando saqué a mis hijos de Venezuela fue porque llegué a la conclusión de que su vida corría riesgo". La líder de Vente Venezuela ha recordado que "uno de los días más difíciles fue cuando se graduó en la universidad mi hijo menor, Enrique": "Le rogué al juez: ‘Si saben que no me voy a quedar afuera, me podría haber ido hace mil años’. Y me lo negó". La opositora llegó a pensar en irse, pero no lo hizo: "Esto lo hago por mis hijos".

Una historia épica

Machado ha señalado que "algunos se escandalizan cuando digo: ‘Yo deseo elecciones impecables’. Señores: la democracia hay que defenderla todos los días, se pierde en una generación". Ha reconocido que todos los venezolanos cometieron el error de subestimar "la maldad, lo cruel, lo perverso y sin escrúpulos de todo este sistema". En enero del 23, la gente daba todo por perdido, "hablaba con los aliados con lástima". Lejos de desanimarse, la opositora apostó por plantar cara: "No, no, estoy hay que sacudirlo. Yo conozco mi país. Sabía que existía muy vivo ese anhelo de dignidad, de libertad".

La Nobel ha querido manifestar su "reconocimiento a los distintos partidos y dirigentes de entonces", que "cedieron a la presión ciudadana y logramos hacer unas primarias": "Me decían que estaba loca, porque yo decía que debíamos hacer unas primarias sin el régimen (…), como un movimiento, como una organización estrictamente ciudadana". Todo sucedió mientras los medios la silenciaban. "No podían mencionar mi nombre. El único que me hacía propaganda era Diosdado Cabello", ha ironizado.

Ante la indiferencia de las clases medias y el rechazo de las élites, apostaron por arrancar desde lo rural y, progresivamente, acercarse a lo urbano: "La reacción fue perseguirnos. Cerrar las carreteras, las autopistas. Las bloqueaban. Me bajaba del carro y me subía a una moto, que me llegaba al siguiente punto. Nos parábamos a desayunar en unos lugares muy humildes. Llegaban después y los cerraban".

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