El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el envío de una delegación diplomática a Islamabad, Pakistán, esta semana. El objetivo es reanudar las conversaciones de paz con el régimen de Irán previstas para este martes, justo antes de que expire el alto el fuego acordado a principios de abril.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, detalló que el equipo estadounidense estaría encabezado por el vicepresidente, J.D. Vance. Junto a él viajarían los dos principales asesores del mandatario republicano para Oriente Medio: Jared Kushner y el enviado especial Steve Witkoff.
Sin embargo, la ronda de negociación entre Irán y Estados Unidos está aún en el aire, sin confirmación ni claridad de ninguna de las partes, mientras que Washington confirmó que Israel y Líbano se volverán a sentar el jueves. Con más dudas que claridades, las dos partes mantienen las acusaciones cruzadas después del incidente del domingo, cuando Estados Unidos abrió fuego y abordó un carguero iraní y desde Teherán se mantienen desconfiados y critican "las contradicciones" de Washington.
Fiel a la línea de máxima presión, el mandatario norteamericano acompañaba esta iniciativa diplomática de contundentes advertencias. A través de su red social Truth Social, aseguró que las Fuerzas Armadas atacarán infraestructuras estratégicas iraníes si el diálogo fracasa de nuevo. "Estamos ofreciendo un trato muy justo y razonable", señaló, añadiendo que, de ser rechazado, su país destruirá todas las centrales eléctricas y puentes del rival.
El clima previo a la cumbre estuvo marcado por las acusaciones cruzadas sobre la violación del cese de hostilidades. La Administración republicana sostiene que Teherán ha bloqueado el tráfico marítimo y ha atacado dos petroleros europeos. Sin embargo, el Gobierno iraní defiende que fue Washington quien rompió el pacto al mantener el cerco sobre el estrecho de Ormuz.
Ante esta situación, Trump restó importancia a las medidas de Teherán y subrayó que las sanciones asfixian la economía de la república islámica. Según sus cálculos, el Estado persa pierde cerca de 500 millones de dólares diarios. En declaraciones a la cadena ABC, insistió en que la estabilización de la región se logrará de forma ineludible, ya sea "por las buenas o por las malas".
Por el momento, la asistencia de la representación iraní no está plenamente garantizada. Diversas fuentes apuntan a que los enviados del país asiático podrían ausentarse de la mesa de negociación si no se levanta previamente el operativo naval estadounidense. La decisión final podría tomarse tras los contactos previstos entre el presidente iraní, Masud Pezeshkian, y el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif.

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