El ex jefe de gabinete de Reyes Maroto niega gestiones a favor de una licencia para la trama de hidrocarburos

Hace 3 horas 1

El juicio a José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama enfila la recta final de las declaraciones de testigos y la mayoría de las cartas empiezan a estar boca arriba. El tándem que conformaron al inicio del juicio las defensas del exministro y quien fuera su asesor no ha descarrilado, pero los abogados ya no pedalean tan sincronizados y, de vez en cuando, el letrado de Ábalos, Marino Turiel, interviene para dejar fuera a su cliente de una actuación atribuida a Koldo García y, otras, es la letrada de este, Leticia de la Hoz, la que tercia para intentar evidenciar que el asesor no hacía nada sin el mandato, o al menos el consentimiento, de su jefe. Estas estrategias se han puesto de manifiesto en la sesión de este martes, la séptima del juicio, cuando la antigua secretaria de Ábalos ha cargado sobre el asesor las visitas constantes de Aldama en la zona más restringida del ministerio o cuando quien fuera jefe de gabinete de Reyes Maroto en el Ministerio de Industria ha señalado a Koldo García como la persona que gestionó una reunión para los socios de Aldama en la trama de los hidrocarburos.

El testimonio de Juan Ignacio Díaz Bidart, quien fue hombre de confianza de Maroto, era uno de los más esperados del día porque la Fiscalía Anticorrupción sitúa la reunión que se produjo en Industria en el centro de las gestiones que hizo la trama formada por Ábalos y Koldo García para agilizar la obtención de una licencia como comercializadoras de hidrocarburos para Villafuel, la empresa con la que se había asociado Aldama. Este encuentro, según las acusaciones, está en el origen de la compra de la casa en la Línea de la Concepción (Cádiz) para que la disfrutara Ábalos y su familia. Díaz Bidart ha ratificado que la reunión en Industria se produjo el 28 de diciembre de 2020 y que fue el asesor del ministro quien se la pidió.

A preguntas del fiscal Alejandro Luzón, el ex jefe de gabinete ha asegurado que a la reunión asistieron el empresario Claudio Rivas, a quien los investigadores consideran el verdadero dueño de Villafuel, y la empresaria Carmen Pano, además de un amigo de esta que hacía las veces de su conductor. Según Díaz Bidart, antes de llegar al encuentro, el asesor de Ábalos solo le había avanzado que los empresarios querían reunirse con él para un asunto relacionado con comercializar hidrocarburos, y, cuando en la cita le explicaron que su pretensión era obtener una licencia, el entonces jefe de gabinete les dijo que él no tenía competencia para eso y les remitió a la Secretaría de Estado de Energía. “Es lo que tengo apuntado”, ha afirmado Díaz Bidart.

El ex alto cargo, que no está imputado en ninguna causa, se ha remitido durante toda su declaración a las notas del trabajo diario que supuestamente apuntaba en su agenda, lo que ha llevado al fiscal Anticorrupción a pedirle que intentara hacer memoria más allá de sus apuntes para responder preguntas como si se reunió en alguna ocasión con Koldo García y Aldama, encuentros que él ha negado. Tampoco recuerda, ha asegurado, si informó a Koldo García del resultado del encuentro en el ministerio (el asesor solo estuvo al inicio del encuentro, para presentar a las dos partes, y luego se marchó) y si dio cuenta de ese encuentro a la ministra. “Ese día había cuatro temas importantes sobre la mesa y no recuerdo si le informé de este”, ha explicado.

A preguntas de las acusaciones, dirigidas por el PP, Díaz Bidart ha revelado que Aldama asistió en una ocasión a la sede de Industria a una reunión relacionada con un promotor musical que quería una subvención para un evento, pero no ha concretado si Maroto estuvo en ese encuentro con el empresario de la trama. “Es una reunión que cerró la ministra con otra persona que asistió”, ha explicado el jefe de gabinete.

Mientras las acusaciones han intentado, sin mucho éxito, arañar más datos de las gestiones que hicieron Koldo García y Ábalos a favor de la licencia de Villafuel (que se obtuvo más de un año después de que Ábalos y su asesor salieran del Gobierno), las defensas del ministro y su antiguo asistente han intentado demostrar que esa influencia no se produjo. En el caso del letrado de Ábalos, dejando al ministro al margen de esa mediación, aunque eso implique cargar cualquier responsabilidad sobre Koldo García. “Le consta que se hablase en nombre de Ábalos para la concertación de la reunión?”, ha preguntado Turiel, a lo que Díaz Bidart ha respondido “no”. La abogada de García, por su parte, ha esgrimido la reunión de Aldama en Industria supuestamente cerrada por Maroto como prueba de que el empresario se movía por las altas esferas sin necesidad de llevar al asesor de Ábalos de lazarillo.

La facilidad de acceso de Aldama al Ministerio de Transportes ha vuelto a ponerse de manifiesto este martes con la declaración de la que fuera secretaria de Ábalos, Ana María Aranda, quien ha corroborado que, como declararon la semana pasada varios ex altos cargos de ese departamento, el empresario entraba y salía a cualquier hora y se movía sin restricciones por la zona del edificio reservada para el ministro. No obstante, el testimonio de Aranda ha señalado más a Koldo García que al exdirigente socialista, ya que ha asegurado que en la mayoría de las ocasiones lo vio con el asistente y nunca con Ábalos. Estos encuentros, según ha aclarado la secretaria, nunca estaban agendados y, al contrario de lo que ocurría con el resto de visitas, desde la oficina de seguridad del ministerio nunca la llamaron a ella para corroborar si estaban esperando a Aldama y permitirle el acceso.

Aranda ha señalado también a Koldo en otros dos de los asuntos que las acusaciones pretenden demostrar como parte de la trama. El primero es la participación de la expareja de Ábalos, Jésica Rodríguez, en viajes oficiales. La secretaria ha afirmado que Rodríguez acudió a 13 de los 293 y que siempre los pagó el asesor con una tarjeta de crédito personal, nunca con cargo a fondos públicos. El segundo, varios salvoconductos que se emitieron desde Transportes durante el estado de alarma por la pandemia de covid-19 para permitir la movilidad de diferentes personas con la excusa de acudir a supuestas reuniones en Transportes, un trámite que Anticorrupción considera parte de las gestiones que el ministro y su asesor hicieron para Aldama y su entorno a cambio de comisiones.

La secretaria ha asegurado que siempre era Koldo el que se los pedía. “¿Entendía usted que cuando Koldo le decía que concertara una de estas entrevistas era porque actuaba en nombre del ministro o en nombre propio?”, ha preguntado Luzón. “Yo entendía que era parte de su trabajo, me pedía una ejecución de un acto administrativo que era cumplimentar ese modelo [de salvoconducto] y entendía yo que lo hacía en función de su trabajo, que era para el ministro, claro”, ha afirmado Aranda. El abogado del exministro ha preguntado si le pidió Ábalos algún salvoconducto en concreto. “No”, ha contestado la secretaria, quien también ha sido contundente a preguntas de la defensa del exdirigente socialista que, a quien iba siempre a ver Aldama, era al asesor.

Durante la mañana de este martes ha declarado también quien fuera secretaria de Aldama, Piedad Losada, quien ha contado que era habitual que el empresario le dijera que iba a reuniones a Transportes y que se referían a Ábalos como “el jefe”. Losada, quien está imputada en la parte de la causa que investiga la Audiencia Nacional y solo ha contestado a las preguntas formuladas por Anticorrupción que tenían que ver con su día a día en el puesto, ha relatado también que hizo gestiones para la compra de la casa en Cádiz por parte de la empresa Have Got Time porque así se lo pidió Aldama y que siempre identificó a Rivas como el dueño de esa sociedad y a Leonor González Pano como su “empleada”, una versión que coincide con la tesis de las acusaciones, que consideran a esta empresaria, que figuraba como administradora de la empresa, como una testaferro de Rivas.

Leer el artículo completo