El destrozo de Naomi Campbell, la fan perturbada de Briatore y las gafas de Rajoy: anecdotario de 30 años de periodismo

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Si sucedió en Barcelona, ella estaba ahí. Como el dinosaurio de Augusto Monterroso pero tan real como los más de 50 años de experiencia periodística que atesora. Anna R. Alós (Barcelona, 1956) publica Lo que nunca conté (Ed. Palabras en Fila), un anecdotario impagable radiografía social de Barcelona narrada con mordacidad, ingenio y agilidad que recorre más de tres décadas, desde 1992 hasta 2025. Durante seis años estuvo en el Magazine La Vanguardia, escribió en Avui, el suplemento semanal de Vocento, Cosmopolitan Mía pero fue en la edición catalana del diario El Mundo donde ha pasado más tiempo.

La autora con sus criaturas.

La autora con sus criaturas.Cedida

El día que sorprendió a Xavier Trias imitando a Jordi Pujol; la corbata del alcalde Jordi Hereu; el anti glamour de Carles Puigdemont; las uñas de los pies de Estefanía de Mónaco; los juanetes de Marisa Berenson; las gafas de Mariano Rajoy; el desatino de Naomi Campbell; la simpatía de Tina Turner y la antipatía de Kate Moss; la charla improvisada con Goldie Hawn; la amenaza de la baronesa Thyssen… Son algunas de las historias que Alós rememora en este volumen de la autora de Llámame TeresaMuerta un ratoLos TousEl discreto encanto de la infidelidad Estilo oriental y Sexo en Barcelona.

¿Qué te ha movido a escribir este libro?

Que se quedó mucho en el teclado por varias razones. Una, que no tenía espacio y otra, porque estas anécdotas están muy relacionadas con mi vida. Y también he escrito este libro pensando en mi madre y en mis hijos. Mi madre me preguntó una vez cómo era posible que llegase a tanto y yo le respondí ‘Qué tontería, pero si hago lo que hace todo el mundo, no sé, es normal’. Pero al escribirlo me he dado cuenta de la cantidad de cosas que he hecho en la vida: he dirigido revistas, he montado una editorial, me he arruinado, me he divorciado… La vida pasa muy rápido y ocurren muchas cosas. Y si lo he escrito ahora es porque ya no tengo que dar explicaciones a nadie

La top dejó el vestido a su gusto para subir a la pasarela en Gaudí Novias. Fue en 2006.

La top dejó el vestido a su gusto para subir a la pasarela en Gaudí Novias. Fue en 2006.Santi Cogolludo

Cuéntame cómo te secuestró Naomi Campbell.

Fue en 2006, entonces la actual Bridal Week se llamaba Gaudí Novias. Cuando cubría moda, siempre intentaba entrar en el backstage, lugar donde suceden las cosas. Hay que pisar la calle, el periodismo ha de pisar calle, delante de una pantalla no se puede hacer periodismo. Pues me encontré con Naomi que venía corriendo por el pasillo del backstage y detrás venía gente, entre ellos, Jesús Mariñas, Ella me agarró del brazo y yo con mi 1,60 m y ella con sus dos metros y medio, a la carrera. Me metió en el camerino de Victorio & Lucchino y atrancó la puerta. Yo estaba acojonada, pensaba, ‘si me muerde me corta la yugular’ porque es una mujer altísima. Le digo ‘¿Tú t’has donat un cop al cap?’ Me entendió por los gestos y me respondió que no quería desfilar para la firma la trajo a Barcelona, que el vestido no le gustaba nada. Que saldría con V&L pero no con esa otra firma. Imagina haciéndole entender que no puede hacer lo que le dé la gana, que la han contratado para una marca concreta, que… Y me responde ‘Yo sí, yo puedo hacer lo que quiera’. En esas llegó José Víctor de V&L, habló con ella para hacerla entrar en razón y Naomi aceptó cumplir pero a cambio de que dos estilistas le destrozasen el vestido a su gusto. Y ya con el vestido tuneado salió a la pasarela pisando fuerte como una pantera.

Italian businessman Flavio Briatore arrives to attend the Bahrain Formula One Grand Prix at the Bahrain International Circuit in Sakhir on March 2, 2024. (Photo by Andrej ISAKOVIC / AFP)

Italian businessman Flavio Briatore arrives to attend the Bahrain Formula One Grand Prix at the Bahrain International Circuit in Sakhir on March 2, 2024. (Photo by Andrej ISAKOVIC / AFP)AFP

¿Por qué Flavio Briatore pensó que eras “una fan perturbada”?

Ocurrió en la calle Portaferrisa con Portal de l’Àngel, la esquina más concurrida de Barcelona a las 19:30 de la tarde. Fue ante la tienda Pepe Jeans, que hacía una colaboración con la Fórmula 1por el GP de Montmeló. Se me metió el tacón en una alcantarilla y agarro a Briatore por la cintura de manera que él no me puede apartar, no se puede mover. La chica de prensa me tiraba por un lado, los de seguridad me hacían gestos, las fans se me tiraban encima y mi pierna no cedía. No cedía. Lo miro así hacia arriba y lo único que se me ocurrió fue decir ‘¿Cómo está la Gregoraci?’. Tal cual. La Gregoraci.

¿Cómo?

Es que hacía poco que me había ido de copas en Ibiza con ella, Elisabetta Gregoraci, su mujer, porque había desfilado para la pasarela Adlib. Y es que en Ibiza pasa de todo: me fui también de copas con Tommy Lee, el ex de Pamela Anderson, le metí mano a Boy George diciéndole que estaba segura de que no era gay…

¿En alguna ocasión te has saltado las normas?

Durante una rueda de prensa con Bar Refaeli como protagonista estaba prohibido preguntar por Leonardo DiCaprio, que habían sido pareja. ‘A ver, última pregunta’ y yo levanto la mano y le pregunto qué le había parecido Titanic. Se descojonó toda la sala. Ella misma se rio. 

Bar Refaeli durante la presentación a los medios de la nueva colección de Desigual en la 080 Barcelona Fashion. 

Bar Refaeli durante la presentación a los medios de la nueva colección de Desigual en la 080 Barcelona Fashion. Propias

¿Qué personaje te ha decepcionado más al conocerlo de cerca?

Mmm... Kate Moss. ¿Tú la has visto sonreír en alguna foto? A mí me gusta la gente positiva, que se ríe… No era el caso. Bueno, que casi nos pegamos. Todo por una foto: yo estaba trabajando porque Jade Jagger, la hija de Mick Jagger exponía unas joyas. Y Jade posó pero Moss no quiso.

¿Y aquella vez en que un famoso te sorprendió por su cercanía?

Cuando desayuné con Tina Turner. Coincidimos en un hotel las dos solas, yo estaba en una mesa, ella en otra y no la reconocí porque llevaba pañuelo en la cabeza. Me dijo ‘Desayunemos juntas, ¿no?’ Nos pusimos a charlar y le pregunté cómo se conseguían esas piernas. ‘Bailando mínimo dos horas cada día. No moviéndote, bailando’. Me pareció una persona encantadora. Tímida y con mucha historia en la mirada. Había muchas heridas ahí.

Describes escenas berlanguianas: Jan Laporta invitándote a comer, Jordi Hereu dejando que le recolocaras la corbata… ¿Cuál es el secreto, el truco, para que personajes de tanta relevancia lleguen a ser tan espontáneos con una periodista?

Fede Sardà, de Luz de Gas, le dijo a Laporta que yo no era tan mala persona como se pensaba –a consecuencia de un artículo que publiqué sobre una chica que fichó para el Barça– y quiso conocerme, no te pienses nada raro (risas). Y Jordi Hereu… Es que siempre ha sido una persona muy cercana, de veras. Yo creo que esa conexión se consigue cuando tú te comportas como un ser humano y no como una periodista. Es decir, cuando traspasas esa barrera. Así como nunca hay que acercarse demasiado al personaje, también te digo que puedes romper esa barrera y decirle ‘Oye, tienes una legaña’. Muchos le tienen miedo a la prensa; se trata de vencer ese pánico.

Jan Laporta haciendo de pastorcillo en Luz de Gas. Fue en 2012.

Jan Laporta haciendo de pastorcillo en Luz de Gas. Fue en 2012.Pasturets

Ha habido dos empresarios que te confundieron con su secretaria, más o menos.

Félix Millet me dijo ‘Escolta, nena’ y me mandó tomar nota de no sé qué. Y Joan Gaspart, lo mismo pero en otro sentido: comenzó igual, también me dijo ‘Nena’, pero añadió ‘Escribe en tu crónica esto…’ y me dictó una frase que no recuerdo, evidentemente. Le respondí que claro, que no se preocupase. Evidentemente, nunca la escribí.

Vayamos a los políticos. ¿Quién te sorprendió como imitador del inmortal Jordi Pujol?

Xavier Trias. Lo borda, pero con los movimientos y todo. Lo imita perfecto: se mueve como él, pone las manos como él… El día que lo vi él también me vio y le dijo a Josep Pujol, hijo del que fuese president, y que estaba allí: ‘Hombre, podías haber avisado que había prensa’ (risas). Pero yo le felicité: ‘Lo has bordado’.

¿Qué hiciste cuando a Mariano Rajoy se le cayeron las gafas? No tiene suerte este hombre, años después un joven le agredió y también salieron volando.

Me tiré al suelo a buscarlas, porque lo hubiera hecho por cualquiera. El pobre hombre empezó a gesticular con las gafas, le salieron disparadas y… Bueno, éramos yo y veinte más. Fue en plena campaña de las generales de 2007 y venía de hacer aquel programa de Tengo una pregunta para usted en TVE. Pues al día siguiente el tema en la prensa eran las gafas de Rajoy, que salieron volando. Me resultó un personaje muy simpático. De hecho, me planteé por qué la derecha siempre tiene más sentido el humor que la izquierda. Recuerdo que Rajoy me dijo ‘Es que en la derecha se ha pasado menos hambre’.

Para terminar, ¿existe mucha diferencia entre el personaje público y la persona que conoces en privado?

En la mayoría de casos, sí. Esta gente llora, esta gente sufre, esta gente ríe. Y se le ven los empastes. Y cuando las modelos se descalzan se les ven los juanetes. Hay otra realidad detrás de todo esto del glamour, una parte gris; y todo el mundo tiene una zona oscura. Mmm… Bien, si es que le podemos llamar zona oscura, porque al final es el día a día. De todos modos, como periodista es muy difícil llegar a la persona, pero tampoco me interesa. Yo hablo del personaje: no voy a ser amiga de la persona porque yo ya tengo a mis amigos. Y esto le ocurre a no pocos cronistas sociales, que se confunden. Hay que tener la cabeza muy muy bien amueblada y aparte de tu trabajo, tener una vida; si no la tienes, la has cagado porque te vas a hundir el día que te quiten la página. Un día estás en la cresta de la ola y la otra estás la arena revolcándote. Un día te ponen la alfombra roja y el otro te dicen que no puedes entrar porque no estás en lista. 

Andrés Guerra Acosta

Entre Paris Hilton y Umberto Eco. Licenciado en Derecho por la UB y en Periodismo por la UPF, colaboro con La Vanguardia desde 2016. Antes, en Vanity Fair, Grazia, Vanitatis, Corazón TVE, Qué Leer y Lecturas.

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