Pablo Iglesias y la izquierda radical fletan un convoy para dar oxígeno al castrismo

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Bajo el pomposo nombre de 'Nuestra América, Convoy a Cuba', una amalgama de líderes del comunismo y el socialismo radical —con Pablo Iglesias a la cabeza— ha anunciado el envío de una 'flotilla humanitaria' a la isla. La operación, orquestada por la Internacional Progresista, pretende desembarcar en La Habana el próximo 21 de marzo en un claro desafío a las sanciones impuestas por Estados Unidos.

La estrategia no es nueva y recuerda poderosamente a la Flotilla de la Libertad que periódicamente intenta romper el bloqueo legal sobre la Franja de Gaza para dar oxígeno a Hamás. En esta ocasión, el objetivo es similar: utilizar la 'ayuda humanitaria' como un ariete propagandístico para blanquear a una dictadura, la cubana, que atraviesa uno de sus peores momentos debido a la gestión nefasta de sus propios dirigentes y al fin de las prebendas del petróleo venezolano.

Junto al exlíder de Podemos, figuran nombres habituales del activismo antioccidental como Jeremy Corbyn, el defenestrado exlíder del laborismo británico, conocido por sus vínculos con grupos radicales; Gerardo Pisarello, el portavoz de los Comuns en el Congreso, siempre presente en las causas que socavan el orden democrático; o Chris Smalls y Hasan Piker, representantes de la nueva izquierda woke y sindicalista de Estados Unidos.

El pretexto del 'bloqueo'

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El convoy asegura transportar 20 toneladas de productos, una cifra que resulta insignificante para las necesidades reales de la población cubana, pero que sirve como excusa perfecta para el acto político que tendrá lugar en el Malecón de La Habana. Los organizadores culpan de la miseria en la isla a la administración de Donald Trump, ignorando sistemáticamente la falta de libertades, la represión política y el colapso de un modelo económico que solo genera pobreza.

Resulta especialmente llamativo que la iniciativa surja justo cuando el régimen de Maduro, asediado por sus propios escándalos y arrestos, ha dejado de suministrar el crudo con el que subvencionaba la supervivencia del castrismo. Ante la falta de gasolina y electricidad, la izquierda radical acude al rescate mediático de sus referentes ideológicos en el Caribe.

Mientras el pueblo cubano sigue sufriendo la escasez y la persecución, Iglesias y compañía se preparan para una foto de 'solidaridad' en La Habana. Una vez más, la izquierda utiliza el término 'ayuda internacional' no para liberar a un pueblo, sino para apuntalar un sistema de opresión que se cae a pedazos, tratando de convertir un fracaso dictatorial en una supuesta gesta heroica contra el 'imperialismo'.

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