Hace una década, los Golden State Warriors firmaron la mejor temporada regular de la historia de la NBA con 73 victorias, si bien aquel capítulo terminó mal en las Finales de la NBA. Aun así, el núcleo duro de aquel proyecto terminó por amasar cuatro títulos, más que ninguna otra franquicia en el siglo XXI. Ahora, los grandes protagonistas de aquel grupo se van de vacaciones con tan solo 37 triunfos, su segundo curso perdedor en tres lustros, y se funden en un sentido abrazo cuando los Phoenix Suns les clavan la estocada. 111-96 en el partido por la octava plaza de la Conferencia Oeste y la cita en primera ronda de playoffs con los vigentes campeones, los Oklahoma City Thunder.
Steve Kerr, el entrenador del grupo, sustituyó a Stephen Curry con un minuto restante en el reloj. Esta vez no hubo magia, con 17 puntos y un pobre 4 de 16 en tiros de campo para el base de 38 años. El técnico se acercó a la estrella y llamó a su principal guardaespaldas, un Draymond Green previamente expulsado en un rifirrafe con Devin Booker, para intercambiar unas palabras y arrancar la despedida. “Chicos, no sé qué pasará ahora, pero os quiero hasta la muerte”, les dijo.
¿Adiós a algo más que una temporada? Tras cuatro participaciones en seis ediciones del play in, lejos ya el título y el rendimiento del grupo en el último alirón de 2022, parece que la dinastía de Golden State llega finalmente al punto de no retorno. Kerr no tiene contrato para el próximo año y decidirá su futuro en un par de semanas. Green quiere una extensión de su vínculo antes de aceptar su opción de jugador para el curso que viene. Curry tendrá que cuidar bien la rodilla que le ha hecho perderse 27 partidos esta temporada. El tercer mosquetero en la pista, Klay Thompson, ni siquiera juega con ellos desde hace ya un par de campañas.
“Ya no somos aquellos Warriors del 2016 o 2017, cuando dominábamos la liga. Ahora somos una dinastía que se desvanece”, había afirmado el técnico en diciembre. Lo que ya era evidente con todos los jugadores sanos encima de la pista, terminó de constatarse con las lesiones de rodilla de Jimmy Butler y Curry. La edad no perdona. La franquicia de San Francisco tiene la plantilla más envejecida de la liga, con una media de 28,8 años, pero con sus dos astros sanos llegó a creer por un breve momento en otra campaña de playoffs milagrosa.
“Está bien reconocer que todo esto tendrá que terminar en algún momento, y sabemos que está ya en el horizonte. Todos intentamos extenderlo tanto como podemos”, reconocía Curry recientemente a The Athletic. El transformador base y faro de Golden State todos estos años no sabe realmente cuántas temporadas de buen baloncesto le quedan en las piernas. El nuevo referente de longevidad, indudablemente, sigue en activo con los Lakers en estos playoffs. LeBron James, 23 temporadas a sus espaldas y 41 años, todavía debe decidir si cuelga las zapatillas, y su ejemplo empuja a muchos de sus contemporáneos, también a Kevin Durant.
Devin Booker intenta pasar la bola ante Draymond Green y Brandin Podziemski.Mark J. Rebilas (IMAGN IMAGES via Reuters Connect)Curry tiene argumentos a los que agarrarse. En el primer encuentro del play in volvió a demostrar que la edad es solo un número. 35 puntos, 27 ellos con las castañas en el fuego en la segunda mitad, y una remontada épica en el último cuarto tras verse 13 abajo en el mismo para superar a Los Angeles Clippers por 121-126 y citarse con los Suns. “Me acordé de los tiempos pasados”, sonreía el triplista más prolífico de la historia. A su lado, Green dio una clase magistral de defensa y anuló a Kawhi Leonard, que venía de firmar un año excelso.
“Mira que hemos ganado partidos con mucho más en juego, pero este es de los mejores”, decía Kerr tras doblegar a los Clippers. “Por donde estamos y nuestros años, viendo el declive de rendimiento esta temporada, ha sido una bonita demostración de nuestro gen competitivo. Por una noche volvimos a ser nosotros mismos, campeones de nuevo, por mucho que pueda sonar a locura desde fuera”, añadía el preparador, camino de los 61 años.
Estos dos partidos mostraron también el potencial y los peligros de emparejar a Curry con un pívot polivalente pero frágil como Kristaps Porzingis, minado por sus recurrentes problemas de salud a lo largo del año y reducido a 11 tantos y 15 minutos contra Phoenix por un esguince de tobillo. “Lo que vimos estos días fue un buen avance de lo que podría ser potencialmente”, avisaba el letón, que será agente libre este verano, tras haber metido 20 puntos contra L.A. La gerencia tiene ahora un sinfín de decisiones de mercado por delante, y nadie descarta otra vuelta de tuerca al proyecto si colosos como Giannis Antetokounmpo, Kawhi Leonard o LeBron James se ponen a tiro.
En el hundimiento de Golden State, Jalen Green se exhibió con 36 puntos en 40 minutos para los Suns. Él y los Suns fueron demasiado sin ser gran cosa para unos Warriors que indudablemente se apagan. En el otro cruce definitivo del play in, en la Conferencia Este, los Orlando Magic apabullaron a los Charlotte Hornets por 121-90 comandados por los 25 puntos de Paolo Banchero y se citarán en primera ronda contra los temibles Detroit Pistons de Cade Cunningham, que hacía dos décadas que no alcanzaban las 60 victorias en temporada regular.
Los playoffs arrancan este sábado con la disputa de cuatro eliminatorias: Cavaliers-Raptors (19.00 horas, Prime), Nuggets-Timberwolves (21.30 horas, Prime), Knicks-Hawks (00.00 horas, Prime) y Lakers-Rockets (02.30 horas, DAZN).
Los Warriors, con Green, Curry y Kerr, en los últimos minutos del partido. Stephen Lam (AP)
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