Europa quiere evitar el choque directo con Donald Trump, pero también verse arrastrada a la guerra de Irán. Los líderes europeos se pusieron ayer de perfil en la cumbre del Consejo Europeo centrada en la contención de los precios de la energía, disparados por el bloqueo del estrecho de Ormuz. El mensaje tiene diferentes grados, pero es siempre el mismo. “No queríamos esta guerra”, resumió el primer ministro belga, Bart de Wever. “Nos faltan los planes del conflicto, y no parece haber una estrategia de salida”.
Las conclusiones adoptadas que negociaron los Veintisiete anoche eran diplomáticas, pero, como se esperaba, el documento no comprometía a la UE a ningún tipo de misión a la vía marítima amenazada por el régimen iraní. El único conato de atender las peticiones de ayuda del presidente de EE.UU. en el estrecho de Ormuz fue un comunicado cocinado fuera de la cumbre que firmaron cuatro países de la UE –Francia, Alemania, Italia y Países Bajos– con el Reino Unido y Japón, en el que expresaban estar preparándose para “contribuir a los esfuerzos apropiados para garantizar un paso seguro a través del estrecho”. Algo que, según fuentes diplomáticas, podría interpretarse como un gesto hacia Trump, disgustado por el desaire de sus aliados , pero no debería tener más importancia que eso.
Alemania, Italia, Francia, Países Bajos, Reino Unido y Japón dicen estar preparados para actuar en otra fase
El mensaje que se extiende en Bruselas es que nadie dirigirá ningún buque a escoltar las fragatas estadounidenses mientras sigan las hostilidades. Hay pocos interesados en entrar en un conflicto demasiado peligroso. Horas antes de firmar este texto, el canciller alemán, Friedrich Merz, fue muy claro en su llegada a Bruselas. “Quiero que enviemos una señal clara de que estamos dispuestos a ayudar, pero para ello deben cesar los combates”, indicó. Y puntualizó: “Sólo podremos implicarnos cuando las armas callen”.
El presidente francés, Emmanuel Macron, propuso una moratoria en los ataques sobre las infraestructuras energéticas, algo que también compartió el texto de estos países. El mandatario remarcó que Europa no está involucrada en esta guerra y su única participación es ayudar a los países de la región amenazados, pero con “propósitos defensivos. “Espero que todos entren en razón, porque esto está teniendo consecuencias a nivel mundial”, deseó.
El presidente del Gobierno español, ´Pedro Sánchez de nuevo, fue el más vocal en denunciar la guerra “ilegal” y expresar su plantón a Trump, pero cada vez son más los líderes que comparten esta postura. Los europeos “no se dejarán ser chantajeados”, indicó el canciller austríaco Christian Stocker, sobre las llamadas de ayuda de EE.UU. en el estrecho de Ormuz. La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, criticó que Washington no consultase a sus aliados europeos antes de iniciar los ataques y repitió que los Veintisiete no tienen ningún “apetito” en entrar en el conflicto. “No sabemos cuáles son los objetivos de esta guerra ni tampoco su base en el orden internacional”, apuntó la estonia.
El nuevo primer ministro neerlandés, Rob Jetten, otro de los firmantes del comunicado, se estrenó ante los periodistas en Bruselas explicando que entiende las motivaciones tras las decisiones de EE.UU. e Israel, pero la guerra de Irán “no es una guerra en la que participemos”. No hay ninguna propuesta para enviar una misión a Ormuz, “ya que la situación es demasiado inestable”. “Ojalá este régimen brutal desapareciera lo antes posible, pero limitarse a bombardear Irán no va a provocar un cambio”, reflexionó el liberal, uno de los más buscados entre sus colegas por ser su primera cumbre.
El documento aprobado anoche pedía reforzar las operaciones marítimas de la UE con más efectivos, pero sin cambiar sus mandatos para que acudan a Ormuz. También condenaba al régimen iraní, pero a la vez que llamaba a al “pleno respeto del derecho internacional por todas las partes”. No es trivial que el invitado especial del presidente del Consejo Europeo, António Costa, para esta cumbre fuera el secretario general de la ONU, António Guterres, con quien los líderes compartieron un almuerzo dedicado al multilateralismo. La cita estaba concertada antes de que las bombas cayesen sobre Irán, pero cobró importancia “cuando el derecho internacional está siendo amenazado”, según un alto diplomático.

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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